Como Robin Hood: las historias del tiro con arco

Kim Woojin, de Corea del Sur, consiguió el primer récord de los Juegos Olímpicos en tiro con arco
El Sambódromo, templo del Carnaval de Río, dio un extraño, por silencioso, pistoletazo de salida a la competición de tiro con arco, que comenzó con las series de clasificación, en la que el surcoreano Kim Woojin fue el auténtico Robin Hood en versión asiática.

Alejado de aquel arquetípico personaje del medievo inglés que se escondía en el bosque de Sherwood, Kim Woojin, un tirador nacido justo antes de los Juegos de Barcelona '92, emergió para fijar el primer récord mundial que se bate en Río 2016.

El deportista asiático, que no fue seleccionado para los Juegos de Londres 2012, campeón mundial en 2011 y 2015, fijó la nueva plusmarca mundial de 72 flechas en 700 puntos, uno más que la anterior, que estableció su compatriota Im Dong-Hyun en Londres 2012.

El surcoreano lideró la clasificatoria masculina por delante del estadounidense Brady Ellison (690) y el italiano David Pasqualucci (685), que presentaron su candidatura a luchar por las medallas y a discutir la dictadura asiática.

El español Juan Ignacio Rodríguez firmó una magnífica décima posición, con un total de 678 puntos tras un inicio de competición fulgurante. Antonio Fernández acabó trigésimoquinto con 657 y Miguel Alvariño cuadragésimo cuarto con 651.

Por lo tanto, España fue octava para la competición por equipos con 1.986 puntos y se enfrentará en los octavos de final a Holanda, novena con 1.981.

Como no podía ser de otra forma, Corea del Sur lideró la tabla con 2.057 por delante de Estados Unidos (2.024) y de Italia (2.007).

Estas tres selecciones coparon el podio en Londres 2012, donde Italia se colgó el oro, los norteamericanos la plata y los surcoreanos el bronce.

El Sambódromo vivió una jornada extraña. Rodeado por letreros que piden silencio para facilitar la concentración de los arqueros y con los graderíos para el público vacíos.

Nada que ver con el jolgorio y el ruido que se vive en el escenario ideado por el fallecido arquitecto Oscar Niemeyer para resaltar la belleza de los desfiles de las tradicionales escolas de samba en el Carnaval de Río.

Silencio, poca expectación, tan solo seguida la competición por periodistas, técnicos y jueces, primeros nervios y los competidores, que se habían quejado del ruido existente durante la prueba 'test' disputada el pasado setiembre.

El Sambódromo, que también albergará el final del maratón, es una avenida de 700 metros rodeada de graderíos para el público con capacidad para 72.500 espectadores en el que también se celebran conciertos musicales, pero es conocido precisamente por ser el recinto por el que anualmente en el Carnaval desfilan las mejores escuelas de samba de Río de Janeiro formadas de miles de músicos y bailarines correspondientemente disfrazados.

Ayer, horas antes de la Ceremonia de Inauguración de Río 2016, vivió uno de sus días más extraños, más diferentes, y, por qué no, más silenciosos desde su creación.

El arco que preside la plaza de la Apoteosis asistió a la silenciosa exhibición de los arqueros, y sobre todo de Kim Woojin.

Así es el deporte

El tiro con arco olímpico consta de cuatro pruebas, una individual y otra por equipos masculina y femenina. Tanto en la competición de hombres como en la de mujeres, hay una ronda preliminar para clasificar a los 64 participantes de las pruebas individuales y a los 12 equipos de tres componentes cada uno. A partir de ahí, se disputan duelos de eliminación directa hasta la final. Así fue como el surcoreano Kim Woojin se impuso a sus más cercanos competidores y se llevó la primera presea de Río 2016 en pleno Sambódromo carioca.