Cómo parar al hombre imparable

El crack argentino, una vez más, se cruza en el camino de Uruguay; ¿Cómo marcarlo? ¿Cómo detenerlo? Es el enigma al que volverá a enfrentarse la Celeste
Enfrentar al mejor jugador del mundo siempre genera un desafío extra. Y Lionel Messi se vuelve a cruzar en el camino de Uruguay. ¿Cómo detenerlo? ¿Cómo pararlo? Una vez más, la defensa celeste será puesta a prueba.

Uruguay ha tenido suerte dispar cuando le tocó jugar contra la Argentina de Messi.

Se podrá decir que haber eliminado a Argentina en su Copa América, la de 2011, cuando Messi conducía al equipo a cortar su sequía de títulos es incomparable en el cotejo de los antecedentes.

"Ese partido nos deja un recuerdo maravilloso, porque fuimos visitantes de verdad y Argentina tenía todo el favoritismo para eliminar al local. Los recuerdos de esa Copa son imborrables", dijo a Referí Diego Godín.

"Fue de los partidos más emocionantes desde que estoy en la selección, obviamente que menos que contra Ghana, pero muy especial porque se trataba de un clásico de visitante", contó por su parte Álvaro Pereira.

Pero los números fríos dicen que Messi solo perdió contra Uruguay –en los 90 minutos– cuando jugó 11 minutos en la Argentina que dirigía José Pekerman frente a la celeste de Jorge Fossati.

Fue por las Eliminatorias para Alemania 2006 y Uruguay venció 1 a 0 con gol del Chino Recoba.

Pero desde entonces la diminuta figura del rosarino creció hasta lo inimaginable. Y su rol en la selección fue potenciándose con el correr del tiempo.

A Uruguay le anotó tres goles y en el último antecedente, el de las Eliminatorias para Brasil 2014, en Mendoza, jugó uno de sus mejores partidos con la selección: anotó dos goles y gestó otro. Argentina goleó 3 a 0.

Por eso, lo primero que le preguntaron ayer en la conferencia a Diego Godín y a Óscar Tabárez fue por Messi.

El capitán contestó: "Marcar a Messi es un trabajo de equipo, pero Argentina tiene muy buenas individualidades de mitad de cancha en adelante".

Después insistió en el concepto: "trabajo de equipo".

Porque la clave en este fútbol moderno que hace tiempo abandonó aquello de las marcas al hombre pasa por el reparto solidario de las tareas.

Y Uruguay sabe que para detener a Messi necesitará del mejor esfuerzo colectivo de la retaguardia, pero también de la ayuda de los volantes como para poder escalonar a un futbolista que maneja la pelota a una velocidad que no tiene par.

Pero también el hecho de arrastrar marcas puede ser un riesgo cuando en la delantera albiceleste conviven cracks de la talla de Ángel Di María y Sergio Agüero.

Antes de viajar a la Copa, Tabárez dijo que Argentina tenía un "plus" por tener "al mejor jugador del mundo".

Se sabe que es un hombre que puede abrir un partido en cualquier momento.

Para muestra basta un botón. En aquel 3-0 de Mendoza muchos recuerdan a Edinson Cavani jugando como doble lateral izquierdo ya que las largas tenencias argentinas bajo el comando de Messi, hicieron que el Matador jugara retrasado todo el partido en afán de recuperar la pelota.

"Ellos tienen velocidad y grandes delanteros. A Messi hay que disfrutarlo porque es el mejor jugador del mundo y cuando nos podemos enfrentar a él hay que estar concentrados", le dijo a Referí el arquero Fernando Muslera, desdramatizando eso de cargar con el peso de enfrentar a un jugador de semejante clase.

Pero cuando empieze a rodar la pelota los dientes uruguayos se van a apretar.

Y ahí estará el Cacha Arévalo Ríos en el centro del campo dispuesto a no dejarle metros. Palito Pereira será su primera referencia cuando se acerque a la banda derecha. Y Godín estará a la expectativa con el arpón en la mano, dispuesto a recordar sus ásperos duelos Atlético de Madrid-Barça.

Y si todo esto no funciona está la fórmula que una vez, en tono de broma, dijo el Loco Abreu: "A Messi hay que carnearlo". Porque se podrán todos los recaudos posibles, pero al final el hombre se sabe que es imparable.

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