¿Cómo es vivir y atajar en una zona de terremotos?

Lucero Álvarez vive en una zona de sismos, pero lo que más le preocupa es el picante en las comidas
A Lucero Álvarez le cuesta acostumbrarse a tantos nombres "raros". A veces no sabe si su equipo juega contra Mineros de Zacatecas o contra Zacatepec. Pero está a punto de nacionalizarse mexicano y encantando con la vida que lleva junto a su familia (su esposa y tres niños) entre las montañas de Oaxaca ("se pronuncia Oajáca", corrige) en México. En aquella ciudad ataja desde hace un año y medio en el club Alebrijes que disputa el torneo del ascenso.

El golero que comenzó su carrera profesional en Nacional tampoco puede con el picante. "Se parten la boca. Ellos piensan que en todo el mundo se come con picante. 'Pica poquito' dicen. Pero yo sufro muchísimo. Con mi señora no nos adaptamos. Mis hijos sí comen algo" le cuenta a Referí. En el club, el médico separa el pollo a la plancha de la salsa picante y Lucero no puede creer cómo sus compañeros le ponen tanto: "Matan el sabor de la carne", dice. Él tiene suerte que a su esposa Martina le gusta cocinar o si no van a algún restaurante italiano o argentino donde hay buena carne.

El estado de Oaxaca de Juárez tiene más de 3 millones de habitantes y limita con Chiapas, pero la ciudad capital es segura y calurosa: "Nunca hace frío. Ahora hay 28ºC y es invierno. En el auto hay que andar todo el año con aire acondicionado y al sol te morís. La gente habla cuatro o cinco dialectos indígenas, sobre todo los viejitos que venden cosas típicas en las calles".

En Oaxaca hay 1.800 metros de altitud sobre el nivel del mar. "Los equipos que vienen de la humedad lo sienten". Cuenta que la ciudad "es re tranquila. Antes de conocer decís México y te asustás un poco, pero acá no hemos visto nada raro. Solo los maestros que cuando hacen algún reclamo se suben a los ómnibus y los 'secuestran' y cortan las calles. Es una ciudad colonial, muy turística y está lleno de canadienses".

Excepto porque está en una zona de sismos, pero a Lucero no le preocupa. Es más, hasta parece disfrutarlo: "Cada tanto hay un movimiento. Al poco tiempo de llegar estábamos durmiendo y se movió mal la cama. Uno de mis hijos apareció en nuestro cuarto porque se movía la suya. Pero dura tres segundos y cuando vas a salir afuera ya se terminó; me sorprende que ya todo el mundo esté afuera. Hay dos o tres sectores con alarmas que suenan 30 segundos antes del sismo. Está bueno que se mueva un poco".

Junto a su familia viven en un barrio privado que tiene cancha de fútbol y de béisbol. Sus hijos de 8 meses (mexicano), 9 y 11 años, están adaptados a la vida en ese país. El más grande, Tiago, es goleador en el Cruz Azul local.

Manejar en las calles de la ciudad es "medio entreverado porque la gente no es tan obediente. Se olvidan de prender el señalero, pero andan suave".

La primera salida de Lucero al exterior fue a Colombia, después de jugar en Sud América: "Yo quería ascender, nunca esperaba salir al exterior de la B. Pero me llegó la propuesta de Deportivo Pasto y ni lo pensé. Si lo hubiera pensado capaz que me asustaba, porque de ese equipo salió José Cuadrado, uno de los mejores goleros colombianos y habían comprado a David González que había estado en Manchester City; pero se quebró el tobillo y me llevaron a mi. Quedé en la historia del club porque ganamos partidos en la Sudamericana y nunca lo habían logrado a nivel internacional".

Si bien nació en San José, desde los cuatro años vivió en Maldonado. A los 13 llegó a Nacional y permaneció hasta los 23. Las estadísticas registran que su única participación oficial en Primera fue en el Apertura 2006 contra Wanderers; ingresó a los 89' por Alexis Viera, expulsado: "Para mi fueron cinco minutos los que jugué. No me olvido más, era en el Parque y ¡tenía unos nervios!. Hubo dos tiros libres de Wanderers al borde del área; uno lo atajé y el otro fue afuera; los dos los remató Chapita Blanco".

Para el partido siguiente contra Rocha se recuperó de papera el titular Jorge Bava y Lucero volvió al banco. "Antes estaba enojado con Nacional por cómo me trataron. Crecí en el Parque y en Los Céspedes y soñaba jugar ahí. Pero nunca hice problemas y estoy agradecido" dice y agrega: "Me gustaría volver a Nacional, el club donde me crié". l


Trámites para cambiarse el nombre Lucero

"En mi familia soy Gonzalo, pero en el fútbol todos me conocen por Lucero Álvarez. El nombre me lo puso mi padre y nunca supe el motivo. Debe ser por algo de la astronomía porque tengo una hermana que se llama Estrella. Le pregunté, pero nunca me lo dijo". El golero contó a Referí que hasta los 26 o 27 años intentó cambiarlo: "Averigüé para sacármelo y dejar solo Gonzalo. Fui a la intendencia. Pero me pedían muchos papeles y salía un montón de plata, pero no yo estaba en condiciones de pagar. Acá en México todas las Lucero Álvarez son mujeres; incluso hay una cantante que se llama así", dijo.

Chilavert intentó llevarlo a Vélez

Cuando José Luis Chilavert jugó en Peñarol vio a Lucero en un partido de Tercera y en enero de 2005 intentó llevarlo a Vélez Sársfield. "Chilavert me contactó por intermedio de Del Campo. Nacional pidió US$ 200 mil por seis meses de préstamo y Chilavert dijo que eso no era problema, que él ponía la plata. Fui una semana a Argentina y el técnico (Miguel Ángel) Russo me dijo que volviera a Uruguay a buscar las cosas porque me quería. Pero Nacional subió la propuesta a US$ 400 mil. Eso complicó todo. Me enojé con Nacional porque no me daban posibilidades en el club y me cortaban una buena que tenía afuera".

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