¿Cómo es un día de Ramírez en el Hipódromo?

Miles desafíaron al calor y abarrotaron Maroñas a la espera de la gran carrera, que ganó Hielo

Miles de personas desafían al calor extremo de este lunes 6 de enero y palpitan desde hace varias en el Hipódromo de Maroñas horas la previa del Gran Premio José Pedro Ramírez, la gran fiesta del turf nacional, que se correrá a la hora 20:50

Como siempre, el buen ambiente es la tónica, con los expertos mezclasdos entre miles que hacen del Ramírez su única visita el tempo del turf.

Cuanto más cerca de la pista más quema el sol , con pleno calor de enero y un cielo despejado en Maroñas la gente disfruta de las carreras, que comenzaron cerca del mediodía. Algunos aprovechan para pasear, otros piensan en hacer unos pesos con las apuestas y para otros el resultado de hoy es de vida o muerte.

A los palcos no se puede entrar de ropa deportiva, hay que tener la entrada, que sale $240 y $450. En la entrada, promotoras vestidas de jockey reciben a los visitantes, junto a los guardias de seguridad que controlan la vestimenta con vista de águila y no temen en expulsar a quien entre de musculosa, sandalias deportivas o algún otra vestimenta que no les parezca apropiada.

Dentro de las instalaciones de Maroñas, se puede comer de todas las formas posibles. Desde algún plato a la parrilla junto con un vaso de whisky hasta churros con una cerveza en vaso de plástico. Los helados parecen ser el postre preferido, que alivia el calor generado por el entusiasmo de la carrera y el sol.

En los establos, los peones cuidan de sus caballos, que lucen sus brillantes pelajes, algunos con las crines decoradas. Alguien peina a su caballo con una bandera de Peñarol, otros simplemente miran nerviosos a la gente que se agolpa para sacar una foto. Un hombre comenta la belleza de los caballos y quema a una caminante distraída con su habano.  

El altoparlante emite el mensaje, ya empieza la carrera. Por la puerta de la tribuna Folle Ylla entran ansiosas decenas de personas que van a llenar los asientos, en los que cuanto más entrada la tarde más difícil es encontrar lugar. Las pantallas muestran  a los caballos que salen, las miradas todas puestas allí y en la Tabulada, pequeña revistilla a la que muchos recurren para seguir las carreras, donde hay información sobre los caballos que corren.

Cuando el primer caballo cruza la línea de llegada, el griterío crece. Algunos celebra con fervor, otros se abrazan y los que perdieron se lamentan. Los niños corren por ahí y algunos, más interesados por el espectáculo diverso de gente que circula se sientan a observar.


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