¿Cómo es la vida midiendo 2.03, calzando 49,5 y pesando 155 kilos?

La convivencia de Atenas y el gigante Sweetney, al que le tuvieron que agregar tela en la camiseta

Menudo revuelo se armó en el club cuando a Michael se le rompió una chancleta. Los dirigentes salieron a la calle en procura de solucionar el problema. Visitaron una tienda, dos, tres, pero claro, jamás imaginaron chocar contra una realidad: era imposible conseguir un par chancletas número 49,5.

Pero no fue todo… El día del debut a Michael le dieron la camiseta del jugador más grande que había pasado por el club, pero no hubo caso. La tuvieron que cortar para que le quedara cómoda.

Las peripecias de Atenas ya las pasó Biguá cuando lo trajo. Michael Sweetney está nuevamente en Uruguay y no deja de ser una experiencia atípica recibir a un deportista que mide 2.03 metros, calza 49,5 y pesa 155 kilos.

Es que claro, todo resulta nuevo, desde el alojamiento y la cama para una persona de su tamaño, como las medidas de la indumentaria deportiva o la convivencia diaria con un hombre que pasó por la NBA y que en la Liga Uruguaya es desnivelante.

Michael llegó un miércoles a Montevideo. Tres días después estaba previsto su debut. La directiva tomó todas las providencias del caso. Lo alojaron en un hotel, le indicaron los lugares donde debía comer y lo llevaron a la sede.

El día del partido los dirigentes de Atenas lo pasaron a buscar y desembarcaron con Sweetney en el Palacio Peñarol.

El club disponía en su juego de camisetas de una grande que había utilizado un extranjero que jugó escasos partidos. Claro que jamás imaginaron que a Sweetney le quedara apretada.

“La camiseta fue un problema. Alejandro Viggiano conoce bien el tema porque se llevó los palos. Es que para no medirlo se sacó un cálculo y pedimos dos talles más para Sweetney. ¡Cuando se la puso…! Le quedaba muy incómoda. Es un aprendizaje: hay que medir y mandar hacer a medida”, reveló a El Observador el presidente de Atenas, Edison Lanza.

El dirigente Viggiano rememoró su experiencia: “Le pedimos a Auge la camiseta más grande e hizo la más grande que tenía en su matriz, pero claro, no le daba de ancho; entonces el día del partido con Trouville le hicimos unos cortes debajo de los brazos. Con el short pasó lo mismo, lo cortamos. Después mandamos a hacer short y camiseta nueva pero con agregados de tela porque no existe una matriz tan grande”.

¿Y el resto de la indumentaria deportiva del club? “Le pedimos su ropa y se la llevamos al proveedor para confeccionar el set de Atenas con sus medidas”, agregó.

En el club catalogan a Sweetney como un tipo simpático, que está siempre de buen humor y sumamente profesional.

“Nos sorprendió la humildad. Estamos hablando de un jugador que fue elegido en la NBA en un draft que incluía a Lebron James, Bosh y Wade. Fue elegido noveno por Nueva York, jugó dos años. No fue a pasear sino a jugar. Y cuando vino no nos hizo ningún pedido. Solo quería saber como estaba la sala de musculación”, comentó el diectivo de las Alas Negras.

¿Dónde duerme?

Otra de las grandes interrogantes cuando un club recibe a una mole humana pasa por saber dónde lo alojan, donde duerme un hombre de semejantes características.

Sweetney vive en el hotel Ibis, a pocas cuadras del club, y duerme en una cama normal de dos plazas. Se le indicaron los lugares donde puede ir a comer, junto a sus compañeros Ryan Blankson y el panameño Johwen Villegas y generalmente se las arreglan solos porque tienen todo el circuito en las inmediaciones del club.

Muchos podrán pensar que por su contextura física Sweetney se come todo. Pero está lejos de la realidad. “El otro día estábamos cenando en un restaurante de la zona y llegó Michael a comer. Ni siquiera nos vio porque estaba en otro piso. Y pidió arroz con un pollo a la plancha”, acotó el presidente.

“Come mucha fruta, pocas harinas y toma mucho líquido. Se nota desde que vino que bajó de peso”, indicó Viggiano.

La ficha médica

Otra historia increíble la vivieron los jóvenes que coincidieron con Sweetney el día que lo llevaron a sacarse la ficha médica.

“Se tuvo que dar la vacuna antitetánica y empezó a dudar. No dijo que le tuviera miedo a las agujas, sino que temía a lo que podía haber adentro de las agujas; entonces se le tuvo que explicar para que era y dio el ok”, comentó el directivo.

Pero lo más jocoso del caso fue verlo en calzoncillos con otros chicos basquetbolistas que esperaban ser atendidos. ¿Se imaginan a un jugador acostumbrado a los rigurosos exámenes de la NBA en esa situación?

Dicen en el club que jamás lo vieron tomar mate y que, como a todos, le gusta el asado.

El auto del presi

Los días de partido lo pasan a buscar. Generalmente va un miembro de la directiva en una camioneta familiar grande y se lleva a los extranjeros.

Pero la anécdota más risueña transportando al gigante de Atenas la vivió el presidente Lanza.

“Resulta que el partido con Trouville fue un sábado de carnaval; entonces algunos dirigentes que tienen camionetas grandes se fueron rápido y en el Palacio quedé yo con mi autito cuatro puertas, normal. Un Renault 19 para ser más específico. Y como todos se fueron tuve que llevar a Michael y Blankson al hotel. No sé como lo metimos pero lo metimos a Sweetney en el auto. En eso me paro en el semáforo de Magallanes y Canelones y al lado para el periodista Alen Banewur que me miró y me puso una cara como diciendo no puede ser. Llegamos al hotel, dejaron el bolso y cuando bajaron a comer el tipo me vino a agradecer por haberlo llevado. No se hizo ningún drama. Se podrán imaginar como iba en el autito”.


Fuente: jorge señorans pampajs@hotmail.com

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