Colombia apostó y fracasó

Pekerman se la jugó por los cambios y se mostró como candidato, pero al final se quedó sin fútbol, sin suerte y perjudicado por los jueces
Más allá de las condiciones climáticas, un terreno anegado e injusticias arbitrales, la Colombia de José Pekerman murió ahogada en la orilla de otra Copa América, culpa de su incapacidad para generar un fútbol ofensivo y más perspicaz en la defensa.

Abatida por estos factores, Colombia cayó derrotada ante Chile por 2-0 en la semifinal del torneo, la noche del miércoles en una ciudad de Chicago afectada por una tormenta eléctrica y fuertes lluvias.

Ahora la final del domingo la jugarán Chile y Argentina en Nueva York, mientras Colombia toma el avión rumbo a Phoenix para enfrentar el sábado a Estados Unidos por el tercer lugar, un partido entre desconsolados perdedores de las semifinales.

La renovación

Pekerman había hecho lo más difícil. Tras un histórico mundial en el que llegó a cuartos de final en que fue eliminado por Brasil, el equipo cafetero se dio de bruces en la Copa América de Chile 2015, donde quedó afuera en cuartos de final jugando mal y clasificando angustiosamente a segunda fase. Fue el momento en que Pekerman decidió no quedarse en las mieles del Mundial. Retirado Mario Yepes, dejó por el camino a un flojo Teófilo Gutiérrez, no tuvo problema en ya no considerar a un Falcao García que nunca fue el de antes de la lesión, tampoco citó a Jackson Martínez tras una mala temporada en Europa, y también dejó por el camino a jugadores experimentados como Pablo Armero, Freddy Guarín, Victor Ibarbo o Adrián Ramos.

Era una apuesta grande, y los primeros partidos parecían darle la razón. Pero antes de la semifinal se le lesionó Carlos Bacca (Milan), de los pocos delanteros que sobrevivieron a la limpieza, por lo que los cafeteros terminaron jugando con Roger Martinez (Racing), lejos de la experiencia de todos los otros delanteros.

"Injusticia"
"Fuimos víctimas de la adversidad: un penal que no se cobró, la larga espera por la lluvia, la expulsión de un jugador que nos desequilibró, con un 2-0 abajo", dijo un abatido Pekerman tras la derrota.

Y si bien eso es cierto en parte, las señales se veían a la distancia.

Mientras Chile caminaba de menos a más el torneo, Colombia lo hacía en sentido inverso, descendiendo del paraíso al infierno de una noche tormentosa.

El equipo 'cafetero' acabó segundo en el Grupo A tras derrotar a Estados Unidos (2-0) y a Paraguay (2-1), y perder con Costa Rica (2-3), en un partido que Pekerman usó como laboratorio al abrir con sus reservas, pero que a la larga afectó el estado anímico y futbolístico de sus jugadores. Una selección que se reunía apenas unos días antes para jugar este Copa, necesita de más conocimiento mutuo y juego de conjunto, y ante los 'ticos', Pekerman perdió la oportunidad de aceitar su maquinaria titular.

En cuartos de final, Colombia eliminó a Perú al empatar 0-0 en el tiempo reglamentario y ganar en tanda de penales por 4-2.

Errores que se pagan caro
Colombia estuvo cerca de definir el título, pero la ingenuidad le arrebató la gloria. Fueron los 10 minutos iniciales del partido los que marcaron su destino, que aprovechó Chile para anotar dos goles de vértigo.

Después, Colombia se recompuso, y dominó buena parte del encuentro, pero una cosa es tener la pelota (47,3% de posesión) y otra encontrar el camino para convertirla en gol.

Tras el cimbronazo de los dos goles chilenos, que nacieron de errores defensivos colombianos –una constante del torneo–, Colombia asumió el protagonismo del partido, sobre todo a partir de que la lesión del chileno Hernández le dio más juego en la mitad de la cancha. El partido lo tenía como claro protagonista, pero en el entretiempo llegó la tormenta y la suspensión de 2:30, que cortó el impulso colombiano.

Cuando volvió, el partido era otro. Más que por el tiempo transcurrido, por la cancha, que llena de agua impidió el prolijo juego por bajo colombiano.

Así y todo, a los 50' el chileno Jara le cometió un claro penal a Torres, pero el juez no lo cobró. El 1-2 hubiese ayudado a cambiar la historia, pero esta vez fue el error arbitral el que le impidió volver al partido.

Y encima, a los 56' se fue expulsado Carlos Sánchez por una discutible doble amarilla.

En los finales de la segunda mitad se vio el verdadero potencial de la Colombia de Pekerman. La que, de jugar de la forma en que lo hizo cuando ya tenía un pie en la tumba, tal vez hubiera llegado a la final en Nueva York.

En un terreno anegado, con un hombre menos Colombia, mostró su mejor fútbol.

Pero ya era tarde. De los 16 tiros al arco con perfume de gol que tuvo en el partido contra Chile, once fueron en la segunda mitad, y seis en el último tercio.

Al equipo 'cafetero' le siguen faltando esos diez centavos para el peso: amenaza con grandes hitos, pero falla en la hora clave.