Cóccaro, entre el frío soviético y el oro ecuatoriano

El uruguayo se peleó con barrabravas bielorrusos y hoy destaca en el Fuerza Amarilla
Ecuador y Bielorrusia. Calor de 35 grados en setiembre y frío por debajo del cero en enero. No podrían ser dos destinos más diferentes desde lo geográfico. Pero ambos países se unen para Danilo Cóccaro, quien tuvo su primera experiencia en el exterior en el país europeo, en 2012, y ahora la pelea en el Fuerza Amarilla de la primera división ecuatoriana.

La experiencia bielorrusa

Con 20 años Cóccaro saltó de Rentistas a Dinamo Minsk, y el cambio en su vida fue impactante. "No conocía nada, tuve que entrar a internet a averiguar un poco de información del país. Me costó mucho adaptarme. El idioma ruso es muy difícil de aprender, y eso que por contrato tenía traductor y la obligación de aprender 2 horas por día. Algo me quedó, a lo último ya al menos me daba manejarme solo por la calle", cuenta el delantero, que recuerda como cualquier tarea diaria, como prender la tele, era complicado en Minsk. "No entendía nada, prendía la tele y apagaba enseguida porque no podía seguirlo".

En ese momento fue clave la presencia de otro uruguayo, Hernán "Tofi" Figueredo. "Nos ayudamos mucho; él había ido con su novia, la mía iba y venía porque estaba estudiando".

La necesidad de tener gente conocida se hacía especialmente importante por una característica de los bielorrusos: nunca se llegó a generar una química de plantel que llevara a organizar una comida por fuera de las obligaciones del club. "Estuve 2 años y nunca tuvimos una reunión. Son raros. En el plantel cada uno iba al entrenamiento y a su casa, era una relación de compañeros de trabajo, hola, chau y poco más".

"No entendía si me puteaban, trataba de pensar que me daban para adelante", recuerda bromeando sobre la hinchada, antes de pasar a la anécdota más llamativa de su pasaje por la ex república soviética, que sólo a la distancia la puede ver con humor. "Jugamos la final de copa, perdimos, y cuando volvíamos íbamos por la ruta y nos pararon los hinchas. Nos hicieron bajar para prepotearnos, y pedirnos explicaciones. Recriminaban a la gente con más experiencia, yo me quedé en segundo plano. Por suerte terminó bien, nos abrieron el paso y volvimos al ómnibus. Nadie hablaba", recuerda.

Otro tema, obviamente, fue el invierno imposible. "Cuando llegué en julio y agosto hacía calorcito, pero en invierno es insoportable, las temperaturas llegan a varios grados bajo cero, mucha nieve. Un clima tan frío que ni salís de casa. Tenía contrato por 3 años, pero al cabo de unos meses tenía ganas de volverme", recuerda.

La experiencia en Ecuador


Volvió a Uruguay, y tras unos años en el fútbol uruguayo le surgió otra posibilidad: irse a Fuerza amarilla, un nuevo club ecuatoriano –se fundó en 1999- que pelea por seguir creciendo, y donde está junto al uruguayo Federico Alonso. "Hace dos meses que estoy en Fuerza Amarilla, un club nuevo que subió a Primera este año por primera vez. Los objetivos del club son mantener la categoría, y meterse si se puede en alguna copa, aunque de eso hoy en día estamos lejos", cuenta.

Lógicamente, luego de una experiencia casi extrema como la Bielorrusia, en Ecuador se hace todo más fácil, y hasta ayuda el avance de la tecnología. "Cuando estuve en Bielorrusia recién lanzaban whatsapp, que ahora lo uso para escribir o para llamar, lo mismo con Skype. Está bueno verse con los seres queridos. Las redes sociales ayudan mucho hoy en día para acercar a los que tenés lejos", razona Cóccaro.

"Como estuve hace 3 años tan lejos, ahora la distancia no se siente tanto. Estaba del otro lado del mundo, ahora mi novia puede venir cada dos o tres meses, también vinieron mis padres y mis abuelos. Ayuda mucho, hasta para los horarios de hablar con la familia por internet".

En lo futbolístico, Cóccaro destaca enseguida algunas diferencias con Uruguay. "Los equipos grandes llevan mucha gente, como allá. Pero cuando jugas con equipos con Mushuc Runa, también va mucha gente. Hay un equipo por provincia y la gente es muy regional. En ese sentido sí hay mucha diferencia con Uruguay".

Fuerza Amarilla proviene de Machala, conocida como la "provincia del oro", una de las principales regiones mineras del país. "Por ese motivo la ciudad es bastante grande. También hay mucha exportación de bananas y camarones", cuenta Cóccaro, que de todos modos, se sorprende con otras cosas. "La comida es bastante barata. Para comer en un restaurant hay mucha diferencia con Uruguay, con 3 o 4 dólares, se come bien. Después volvés a Uruguay y no lo podés creer", reconoce este verdadero trotamundos.


La altura

"Nosotros estamos en la costa, se siente mucho cuando jugás de visitante y te toca un equipo de la sierra. Me tocaron dos partidos en la altura, con Liga se me hizo muy difícil. Sentís un ahogo en la garganta, ardor, no tenes alivio. Intentás meter aire en los pulmones y no recuperás. Nosotros cuando jugamos de local tenemos la ventaja del calor, cuando bajan los equipos de la sierra lo sienten. Estamos en setiembre y hay temperaturas de 35 grados".

El fútbol ecuatoriano

"Comparado con el uruguayo, el fútbol ecuatoriano es muy dinámico, tienen un físico muy importante, se tiente la diferencia. Son técnicos, tienen unas condiciones muy importantes".

Inseguridad

"La ciudad en la que yo estoy es tranquila, pero me han dicho que si voy a visitar Guayaquil tengo que tener precauciones por el tema seguridad porque son difíciles".

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