Coates, una garantía

Lo llamaron a actuar en situaciones extremas y siempre respondió
En la Copa América de Argentina 2011, cuando primero una lesión y después una gripe sacaron de la selección a Diego Godín, Óscar Tabárez confió en Sebastián Coates. Con 20 años y solo 31 minutos con la celeste en un amistoso frente a Estonia, el rubio que se había destacado en Nacional se transformó en el mejor jugador joven de aquel torneo que ganó Uruguay.

Entonces estaban Mauricio Victorino y Andrés Scotti en aquel plantel, con mayor recorrido, pero fue Coates el elegido para cerrar el fondo junto al capitán Diego Lugano.

La semana pasada, cuando los medios de prensa españoles informaron que José María Giménez se había lesionado y no iba a poder defender a la selección contra Ecuador y Chile, otra vez el elegido por el entrenador uruguayo fue Coates.

Y como sucedió en la Copa América, no defraudó. Se constituyó en uno de los mejores jugadores celestes en el Atahualpa de Quito. Con más experiencia, jugando con regularidad en el fútbol inglés, se paró junto a Godín y derrochó seguridad.

Coates mejor jugador joven de la Copa América


Por una milésima de segundo no trabó a Caicedo en el primer gol, lo que hubiera cerrado una tarde formidable. "Fue una jugada rápida donde nos filtraron bien la pelota, yo estaba con Caicedo y me pasó por abajo", contó Coates en la transmisión de Tenfield al cabo del encuentro en Quito.

"A veces se liga y otras veces no. Ellos tuvieron esa y no hay que poner excusa por la altura", agregó el zaguero de Sunderland.

Coates brindó solidez en su zona, ganó por arriba y por abajo frente a los potentes y rápidos delanteros ecuatorianos, y también cortó hacia los costados, donde los laterales celestes no tuvieron una buena tarde.

Godín lo alabó: "Lo de Seba fue espectacular, hizo un gran partido, como el equipo en general. Se dejó todo y esa es una seña de nuestra identidad", expresó el capitán de la selección.

Coates surgió en Nacional de manera fulgurante. Un día Gerardo Pelusso lo mandó a la cancha y no salió más. Fue el 18 de abril de 2009 para jugar contra Bella Vista en el Parque Central. Rápidamente se afirmó en la primera tricolor y terminó el semestre jugando las cinco finales del Campeonato Uruguayo contra Defensor.

Tres meses después de su estreno estaba dando la vuelta olímpica como campeón Uruguayo.

Unos días antes, un error suyo terminó en gol de Estudiantes de La Plata en la semifinal de la Copa Libertadores. Pero no se cayó. Todo lo contrario. Siguió de pie y terminó festejando.

Ese año disputó el mundial sub 20 en Egipto. Regresó a Nacional y continuó en ascenso. Las sucesivas encuestas Fútbolx100 de El Observador así lo mostraron: en 2008/2009 fue la revelación del fútbol local; en 2009/2010 y 2010/2001 el mejor defensa de la temporada, y en la última el mejor jugador del campeonato.

En agosto de 2011, después de la Copa América, fue transferido a Liverpool inglés en una cifra récord para el fútbol uruguayo: US$ 12,5 millones.

Le costó la adaptación y además, en agosto del 2013 sufrió una grave lesión. Jugando un amistoso con la selección se rompió los ligamentos de la rodilla derecha. Terminó su recuperación jugando a préstamo en Nacional y llegó con el tiempo justo para integrarse al plantel que disputó el Mundial de Brasil.

En Sunderland -transferido el año pasado- recuperó su nivel y ayer lo demostró: volvió a la celeste y la rompió.

Muslera, figura y pico


El otro destacado ayer en Quito fue Fernando Muslera. El golero tuvo atajadas claves en momentos complicados para los celestes. Le atajó un tiro a Jefferson Montero y un cabezazo abajo, contra el caño, a Achilier. Esta última fue espectacular. Aunque perdió el invicto que tenía en las Eliminatorias, el golero de Galatasaray nada tuvo que ver en los tantos convertidos por Ecuador. Además, hasta devolvió un drone que se cayó junto a él.


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