Clásicos de verano, un rompecabezas

La planificación del clásico apenas iniciada la pretemporada es un problema para el cuerpo técnico porque se pierden entre “cinco y 15 días de trabajo”

El 5 de enero, luego de 25 días de vacaciones, el plantel de Nacional regresará a los entrenamientos. Una semana después, jugará el primer clásico. En el inicio de la pretemporada, el tramo de preparación física más importante del año, los jugadores tienen que parar y mentalizarse para afrontar la severidad de un partido contra Peñarol, que por más que lleve la grifa de “clásico de verano”, es un clásico y punto.
“Es un problema grande”, dijo el preparador físico Javier Carballo a El Observador. Integrante del cuerpo técnico de Gerardo Pelusso, Carballo estuvo al frente de las pretemporadas de 2008, 2009 y 2014 de los tricolores. “Es un contratiempo porque en una etapa de mucha carga de trabajo, tenés que bajar para disputar un partido exigente, porque un clásico lo es. Los jugadores le dan esa importancia. Y si no bajás las cargas, corremos el riesgo de sufrir fatigas musculares por el exceso de trabajo”, señaló.
En enero de 2012, Marcelo Gallardo fue claro antes del primer enfrentamiento contra los aurinegros: “El clásico no tiene que tapar el bosque. Nosotros nos preparamos para otra cosa. Más allá de que clásicos son clásicos, uno los quiere ganar y el hincha los disfruta, pero nos tenemos que preparar para el real objetivo que va a ser el 8 de febrero (debut en la Copa Libertadores). Los clásicos de verano, ganás o perdés, al poco tiempo se olvida. Y a la hora de la verdad es cuando uno tiene que estar preparado”.
Esto no es tan así, porque en su momento Gustavo Matosas y Mario Saralegui sufrieron en Peñarol los sacudones de perder clásicos de verano.
Carballo expresó que los dirigentes tendrían que hacer algo para cambiar esta situación que sucede todos los años, y que muchas veces se gastan “fortunas” en concentraciones y hoteles para hacer la pretemporada y “perdés entre cinco y 15 días de trabajo” por los compromisos de verano. Después, “eso te pasa factura a lo largo de la temporada”.
Los torneos veraniegos con Nacional y Peñarol como protagonistas se juegan desde 2004. Ese año se disputaron las copas Conrad Punta del Este y Uruguay Natural. Actualmente los nombres han cambiado, pero no las fechas: siempre se disputan en pleno enero, en medio de la preparación.
A la hora de la planificación, los integrantes del cuerpo técnico tratan de “priorizar la salud de los jugadores” y por eso no todos participan del primer clásico. “Los mayores sienten más las cargas” indicó Carballo, y es así que “se juega con algunos juveniles, pero siempre es un rompecabezas armar el equipo”.
Señaló que “bajar la carga cerca de la competencia debilita la preparación y, si bien los torneos en Uruguay son cortos, al tener doble competencia la exigencia es mayor”. En esta oportunidad Nacional commenzará la Copa Libertadores el 4 de febrero. Tiene dos partidos por la primera fase y si clasifica jugará otros seis por el grupo.
Generalmente los preparadores físicos preparan una rutina para que los futbolistas apliquen durante las vacaciones y no regresen en fojas cero. “Eso sirve si lo hacen, pero ¿quién te asegura que lo hagan? Hay jugadores que son conscientes y lo hacen, pero la mayoría no lo hace o lo hace mal” manifestó Carballo.
Agregó que las evaluaciones que se realizan los primeros días de pretemporada tampoco son un dato exacto, porque “hay futbolistas que genéticamente son espectaculares y aunque no entrenen durante las vacaciones, los resultados de las evaluaciones son bárbaras”.

Juveniles y problemas
Los clásicos de verano tienen buenos y malos momentos. En Nacional han servido para que aparezcan ante el gran público juveniles como Sergio Cortelezzi (marcó un gol en 2011), Gastón Pereiro, Carlos De Pena o Renzo López. También han generado problemas, como la agresión de Jorge Bava a un policía y la riña generalizada de este año, que terminó con nueve jugadores procesados.

Concentran en un hotel
Álvaro Gutiérrez y el nuevo preparador físico, Luis Betolaza, ya delinearon la pretemporada. Comenzarán a entrenar el 5 de enero en Los Céspedes. Harán tres días de evaluaciones y del 8 al 18 de enero se concentrarán en el Hotel Regency, en Carrasco, donde desarrollarán dobles y triples horarios. El 12 juegan el primer clásico y la actividad oficial comienza el 4 de febrero.


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