Cinco hinchas generaron tensión en Los Céspedes

Insultaron a Richard Porta, hablaron con Arruabarrena y Bava le tiró un puñetazo a uno de ellos

La derrota del clásico generó un clima tenso ayer en Los Céspedes cuando el plantel regresó a los entrenamientos. Y nuevamente los intolerantes fueron los que dieron la nota: cinco hinchas de Nacional se acercaron al complejo deportivo de los albos para insultar a los futbolistas, especialmente a Richard Porta. Durante la práctica les habló Rodolfo Arruabarrena, luego lo hicieron Alejandro Lembo y Ruben Sosa (funcionarios del club). Después del entrenamiento, algunos jugadores se acercaron al grupo de hinchas y el más exaltado fue Jorge Bava, quien llegó a lanzar un puñetazo a uno de ellos, que no llegó a destino; después lo separaron.

De pesados
Una tenue llovizna caía sobre el complejo de camino Berges cuando Arruabarrena y sus colaboradores bajaron a la cancha principal para esperar a los jugadores que empezaron la jornada en el gimnasio. A media mañana llegó un automóvil del que bajaron cinco hinchas, cuatro hombres y una mujer. Alguien les preguntó cómo estaban y uno de ellos dijo “con los huevos que pusieron los jugadores el otro día estamos chochos de la vida; nos hacemos un omelette con los huevos”. El aire empezó a cortarse solo.

Un rato después los futbolistas abandonaron el gimnasio (estuvieron más de una hora adentro) y se dirigieron al campo. Los hinchas se acercaron y uno de ellos gritó: “Porta, tenés que meter huevo, cagón. Te espero afuera”. En cambio, alentó a Medina y a Recoba: “Bien Cacique, vamo’arriba Chino”.

Lembo conversaba con Arruabarrena y su ayudante Diego Markic cuando los futbolistas llegaron. Luego, el gerente deportivo se acercó a la cocina, ubicada a la entrada de Los Céspedes. Los hinchas estaban a pocos metros. “¿Qué pasó, pasó algo?”, preguntó el excapitán. “No pasó nada”, le dijeron a lo que Lembo respondió. “No me digas que no pasó nada porque se escuchan gritos de todos lados”. Entonces se quedó, sentado en un escalón, junto a los periodistas.

Los jugadores empezaron el entrenamiento con el preparador físico Gustavo Roberti. Arruabarrena se acercó, junto a Líber Vespa, al sector donde estaban los hinchas y se dirigió a uno de ellos: “Alentá, pero con respeto. ¿Estás molesto? Está bárbaro, pero no digas boludeces”. “A Peñarol y a Cerro son los partidos que hay que ganar”, les recordaron a los jugadores.

La práctica terminó sobre el mediodía. Los futbolistas trotaron e hicieron pasadas en velocidad. En ese momento, un hincha se dirige a Lembo: “¿Qué pasa, cae un poquito de agua y entran?”. Esto provocó que el funcionario se acercara para hablar con los cinco, que lo rodearon cuando se sentó en un banco. También se aproximó Ruben Sosa.

Después empezaron a salir los jugadores en sus automóviles. Algunos siguieron de largo. Porta, al que más criticaron, se bajó y lo rodearon. En ese momento Arruabarrena atendía a los medios en la sala de prensa y los goleros seguían en la cancha. Cuando Jorge Bava, Leonardo Burián y Martín Tejera observaron a su compañero con los hinchas, se acercaron.

Bava llevó la voz cantante. “¿No recuerdan que hace un año el Canguro jugó un clásico inconsciente?”. Entonces la discusión comenzó a subir de tono, hasta que el golero lanzó una trompada –que no llegó a destino– y de inmediato lo separaron entre los guardias de seguridad, el entrenador de goleros Fernando Gayoso y Lembo. Entonces Bava se sentó.

“Ustedes están dolidos, nosotros también estamos dolidos”, les dijo el golero, “pero hoy era un día para dejarlo pasar”. Una chica le preguntó: “¿Y cuándo podemos hablar?”. Bava respondió: “Cuando quieras, si acá venimos todos los días”. Después, el golero les dijo: “No quiero que paren a un compañero más”, y se preguntó “¿cómo los dejaron entrar?”.

Santiago García estacionó su auto, saludó a uno de los hinchas y le habló en voz baja: “Acá no, en el gimnasio”. Y todos se fueron a la sala de pesas, donde también se dirigió Lembo. Scotti también se acercó a escucharlos. La chica que estaba con ellos esperó afuera. Se oyó una discusión subida de tono, que terminó a los 10 minutos. Después, los hinchas se fueron. El reloj marcaba la hora 13, la llovizna continuaba y los comentarios sobre lo ocurrido en las horas anteriores se esparcieron a las redes sociales.


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