Cinco años del pico más alto

El triunfo ante Ghana fue el mejor momento del ciclo Tabárez, que hoy recambia piezas para volver a ese nivel

El vibrante triunfo de Uruguay ante Ghana en el Mundial de Sudáfrica 2010 cumplió ayer cinco años. El partido, recordado por la mano agónica de Luis Suárez y la picada del Loco Abreu en el penal que selló la victoria, marcó el pico más alto del ciclo Tabárez, al lograr el pase a las semifinales de la Copa del Mundo, en la que terminaría en la cuarta posición. Luego, se plasmaría ese gran nivel con el título de la Copa América 2011.

Un lustro después, Referí hizo una comparación entre aquel equipo y el actual, que quedó eliminado en Chile 2015.

Lo primero que salta a la vista es que, aunque permanecen varios de aquellos nombres en medio del recambio generacional, aquel plantel tenía mayor experiencia que el de hoy, en el que algunos futbolistas no llegan a más de cinco partidos con la selección.

En aquel equipo también rompía los ojos el gran nivel de Diego Forlán, quien fue goleador –anotó el golazo del empate ante los ghaneses- y mejor jugador del Mundial. El delantero, que ya se retiró de la selección, formó en Sudáfrica una gran dupla con Luis Suárez, quien aún cumple su sanción tras su abrupta salida del pasado Mundial de Brasil 2014.

En el arco se mantiene Fernando Muslera, quien en aquel entonces tenía 23 años y era uno de los más jóvenes. Hoy es uno de los referentes.

En la zaga, Diego Lugano era la figura y el capitán. Estaba en Fenerbahce, club en el que se mantenía en gran nivel antes de comenzar un notorio declive en sus siguientes equipos, lo que igual le permitió seguir en la celeste hasta el Mundial de Brasil.

Su heredero en el brazalete, Diego Godín, fue su compñaero de zaga en Sudáfrica, pero no estuvo ante Ghana. Hoy tiene la voz de mando de la defensa en la que juega junto al juvenil José María Giménez, quien se ha consolidado en la última línea tras su gran aparición en el cierre de las pasadas Eliminatorias.

Aquella tarde ante Ghana, Mauricio Victorino fue titular y a los 37' entró Andrés Scotti por Lugano. Hoy, ninguno de los tres está en la selección.

Los laterales fueron Maxi Pereira y Jorge Fucile, quienes siguen en el equipo. El primero es un nombre fijo y el segundo es uno de los comodines del Maestro. Pero mientras Maxi sigue en Europa, Fucile volvió al fútbol uruguayo luego de perder continuidad en Europa.

En el medio, la dupla entre Diego Pérez y Egidio Arévalo Ríos quedó marcada a fuego. Hoy "el Ruso" ya no está y "el Cacha" aún no ha encontrado su socio. Uno con los que ha probado Tabárez es Lodeiro, quien tuvo minutos en el partido ante los africanos al entrar por Álvaro Fernández, otro de los que ya no está. Edinson Cavani, quien hoy carga con la presión de suplir los goles del suspendido Suárez, en aquel momento era utilizado como volante con llegada, pero también con marca.

Y arriba estaban Forlán y Suárez. El primero brillaba en Atlético de Madrid y el segundo era goleador en Ajax de Holanda. Ambos hicieron una gran sociedad ofensiva, algo que Tabárez no ha encontrado desde el pasado mundial. Abel Hernández, Diego Rolán, Christian Stuani y Jonathan Rodríguez son quienes pelean por ganarse el puesto.

En aquel partido, entró el Loco Abreu, quien selló el pase a semifinales "picando" la pelota, que hizo una parábola similar a la selección, que quiere volver a subir.

El equipo de aquella tarde

Tabárez puso en cancha a Muslera al arco; línea de cuatro con Maxi Pereira, Lugano, Victorino y Fucile; mitad de campo con Ruso Pérez y Arévao Ríos; por afuera Álvaro Fernández y Edinson Cavani, Forlán de enganche y Suárez de punta neto.

Forlán desequilibrante

Fue el mejor jugador del Mundial de Sudáfrica. Hoy, sin el suspendido Luis Suárez, Tabárez no ha encontrado un jugador que llegue a ese nivel. Edinson Cavani tuvo su oportunidad en Chile, pero no rindió lo que se esperaba, si bien Uruguay tuvo planteos muy defensivos.

Lugano reemplazado

El alejamiento de Diego Lugano ha sido de los menos traumáticos para la selección debido a que quien fuera su compañero de zaga, Diego Godín tomó el mando de la defensa y se consolidó junto al juvenil José María Giménez en la pareja de defensas centrales.


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