Chino-manía hasta en la playa

Álvaro Recoba se puso la de Racing para jugar en la arena y generó una locura en Pocitos
"¿Estás para jugar Chino?", le pregunta Miguel Aguirrezabala a Álvaro Recoba. "Si", responde el exfutbolista. "Yo estoy en Lagomar, ¿te paso a buscar?", pregunta. "Dale". Es martes y la playa Pocitos los espera para jugar con Racing el cuadrangular final del Torneo Metropolitano de fútbol playa. Poco después, Aguirrezabala sorprende al Chino al llegar a su casa en moto. "Mejor dejá la moto acá y vamos en auto"...

Así llegan al Estadio Arenas del Plata que luce como pocas veces se vio: lleno de punta a punta. Las notas, las fotos y los autógrafos no le permiten a Recoba hacer el calentamiento.

Pero igual arranca como titular contra Cerrito. Juega apenas 10 de los 36 minutos (más tres de alargue) que tuvo el partido. Pero con dos exquisitas asistencias termina siendo clave para el 4-3 final.

Después, una marea humana baja en procura de una foto, un autógrafo o una palmada en la espalda al ídolo.

Los tres funcionarios de prefectura se ven desbordados para detener el aluvión humano.

El Chino accede a cada foto con una sonrisa y a cada pregunta con una respuesta cómplice.

También responde a los medios que improvisan una conferencia de prensa: "Estoy cansado, pero contento porque vine a disfrutar un rato. Impresionante cómo come pierna. Lo más feo del fútbol playa es jugarlo. Está lindo verlo, pero jugarlo es horrible. Es complicado y más cuando no estás acostumbrado. La primera vez que vine a entrenar terminé en mi casa arruinado durmiendo una siesta de tres horas, cansadísimo", dice.

Eso fue el miércoles cuando se presentó al grupo y Aguirrezabala le pasó los primeros piques: el control de la pelota hacia arriba y no pegarle al balón cuando queda quieto porque eso es esguince de dedo gordo seguro.

Y así se volvió el Chino a la casa tras la primera práctica: esguinzado. Por eso se perdió los partidos de la primera fase y recién debutó el martes.

La factura del cansancio hizo que anoche no jugara el segundo partido con Parque Cubano. Pero mañana, hora 20, estará en la definición ante Malvín donde juega el brasileño Bruno Malías, cuatro veces campeón mundial.

La génesis

Racing se incorporó este año al fútbol playa de la mano de Marcelo Capurro, de 34 años, exfutbolista de Progreso, Miramar Misiones, Cerro, Uruguay Montevideo, Reggina de Italia, Vittesse de Holanda y con pasajes por el fútbol de Indonesia y China.

"Lo primero que hice fue sumar al Negro (Aguirrezabala) que es muy bicho y sabe mucho de este deporte. Después nos movimos con espónsores para que ningún jugador tuviera que sacar un peso de su bolsillo para jugar", dice.

El costo de la inscripción al torneo es de $ 21 mil. Además hubo que comprar agua, equipamiento deportivo y costear algunos viáticos para jugadores que viven en Canelones.

¿Se lo imaginaban al Chino pagando para jugar después de haber sido el futbolista mejor pago del mundo cuando renovó su contrato con Inter en diciembre del año 2000 cobrando un salario de
US$ 6,8 millones por año?

Pero si hay algo que Aguirrezabala destaca de la personalidad de Recoba es su "humildad y sencillez; siempre lo admiré como jugador y ahora también como persona", expresa.

De hecho, Aguirrezabala fue quien le cursó la invitación para sumarlo al deporte donde el Negro fue emblema como jugador y ahora es DT de la selección.

"En noviembre del año pasado me invitaron a Argentina a un partido de indoor show que es parecido al show ball que jugaba (Diego) Maradona. En el aeropuerto me encontré con el Chino que también había sido invitado. Nos pusimos a hablar. Ya lo conocía de verlo en el hándbol porque mi hija juega en Unión La Paz y la de él en Scuola Italiana. Hablando me dijo que le encantaba el fútbol playa y como desde que dejó el fútbol no tiene mucho para hacer estaba jugando a todo lo que lo invitaran", explica Aguirrezabala.

"Mi idea era invitarlo a la selección para que probara tomándoselo en serio o como una diversión", agrega.

"Pero como todavía está en la playa con la familia recién pudo venir al torneo local. Y la verdad que lo mandé a la paliza porque debutó contra pibes de 20 años, entrenados. Pero así y todo demostró que es un jugador tocado por la varita mágica, con todas las limitaciones que tuvo tocó dos pelotas que nos dieron dos goles", dice.

Así fue. El Chino pivoteó, asistió con la magia de su zurda y pese a no estar fino con la pegada –cuestión de adaptarse– deleitó al Arenas del Plata.

Después del Racing-Cerrito entraron muy motivados Rampla Juniors y El Tanque Sisley para jugar por el cuadrangular de la Copa de Plata. Pero cuando el Chino se fue, el Estadio quedó vacío.


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