Chino, gracias por tanto

La categoría de Recoba abrió un partido que Nacional empezó en desventaja con el gol de Viega a los 12’ y dio vuelta con tantos de Alonso (2), Giménez y Pereiro

De pie, el público aplaude en el Parque Central la salida de Álvaro Recoba. Gastón Pereiro, que se tatuó el rostro del Chino en un brazo, lo saluda casi con devoción. Álvaro Gutiérrez lo recibe con un beso. El Chino levanta sus brazos con timidez. Transcurren 72 minutos de fútbol, Nacional dio vuelta el partido frente a Juventud con una enorme dosis de talento del número 20, que ahora deja el campo de juego en medio de un agradecimiento enorme.

A esta altura de su carrera, con 38 años, y renovando todos los fines de semana la libreta para seguir manejando el fútbol del equipo, nada debería de sorprender de Recoba. Sin embargo, sigue sorprendiendo. Cuando parecía que estaba acabado, demostró en las últimas fechas del Apertura que el talento sigue vivo.

Nacional venció 4-1 a Juventud de Las Piedras por la penúltima fecha del torneo que ya ganó en la fecha anterior. El resultado es abultado y quien no vio el partido le dará la sensación de que el tricolor pasó por arriba a su rival. Pero no fue así, le costó encontrarle la vuelta.

El primer gol fue del visitante cuando apenas se jugaban 12 minutos. Tras el cabezazo de Rodrigo Viega, que apareció absolutamente solo en el área, la euforia del Parque Central sufrió un apagón momentáneo. Silencio.

Fueron minutos de incertidumbre. Tal vez Nacional aflojó tensiones después de alcanzar el título. Quizá se dejó estar y aprovechó Juventud que entró al campo a hacerle frente con la velocidad de Puerari y Porcari, la insistencia de Jaime Báez, la llegada de Viega.

El equipo de Gutiérrez intentó  con una llegada por la banda izquierda que generaron Espino y De Pena. Hasta que apareció él, el hombre del partido. El hombre de los últimos partidos de Nacional. Recoba vio el pase que nadie ve y se la entregó a Giménez. Éste habilitó a De Pena y éste a Alonso, que tocó ante la salida de Rodríguez. Antes de la media hora, Nacional consiguió el empate. Gestión que empezó Recoba y selló su goleador.

Un rato después, un tiro libre desde muy lejos. Imposible para cualquiera, no para Recoba. Apuntó y le dio directo al arco. El golero regaló un rebote y Fernando Machado le cometió a Alonso cuando fue a buscar el balón. Penal. El goleador se encargó de poner a Nacional arriba.

En dos jugadas de Recoba, una con pelota en movimiento y otra con pelota quieta (como tantas veces en este campeonato), el campeón pasó a ganar el encuentro en el que estrenaba el título.

Pero el juego de este Nacional no se basa solamente en el talento de algunos de sus jugadores. También tiene otros argumentos que ayer hicieron irrupción en momentos complicados. Polenta y su ingenio para ganarse el odio de los rivales y el amor de sus hinchas. De Pena, tan efectivo en ataque como solidario para correr 50 metros hacia atrás y colaborar en la recuperación. El despliegue de Porras y Arismendi en el mediocampo. Y la suerte. Porque los campeones también tienen que tener suerte. Si no, cómo se explica esa pelota que rebotó en el caño y volvió a las manos de un desorientado Munúa cuando se terminaba el primer tiempo.

El combo completo se juntó para crear el tercer gol. Un gran pase de Arismendi a De Pena y un centro perfecto de Recoba para el golpe de cabeza de Henry Giménez. Ya se había reanudado el juego y Giménez seguía buscando al Chino para agradecerle: gracias a vos, Chino, hice mi segundo gol con la camiseta de Nacional.

El cierre del marcador llegó de un obsequio de Alejandro Reyes, que dejó solo a Gastón Pereiro (el sustituto de Recoba). El juvenil no tuvo inconvenientes para colocar la pelota contra un palo.

Nacional no afloja ni con el título bajo el brazo. Piensa en la tabla Anual y Recoba sigue regalando talento.


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