Chilenos, e hinchas de Peñarol

El gol de Morena, a Cobreloa en 1982, motivó la admiración de José Luis hacia el equipo aurinegro

No parece extraño ver a un niño con la camiseta de Peñarol en un partido de Uruguay en la Copa América. Resulta extraño porque se trata de un niño que es chileno, al igual que su padre.

La historia de esta familia, que fue a ver a Uruguay con una camiseta de Peñarol, tiene su origen en la final de la Copa Libertadores de 1982.

La Copa América de Chile vio a cerca dos mil uruguayos que peregrinaron de norte a sur, de Antofagasta a La Serena y luego a la capital, Santiago de Chile, para seguir al equipo de Tabárez. Los medios de locomoción son variados; avión, camiones, autos y hasta hay algunos que, con un presupuesto más acotado llegaron "a dedo".

Pero entre ese grupo de camisetas celestes y de varios equipos de Uruguay, hubo dos chilenos que fueron a alentar a la celeste, dueños de una historia muy particular.

Los hinchas chilenos, entre los celestes fueron José Luis y Enzo, padre e hijo, ambos chilenos, quienes compraron su boleto para ver al equipo uruguayo.

No los conmovían los cabezazos del rosarino Diego Godín, ni la entrega del sanducero Egidio Arévalo Ríos ni los piques del lacacino Cristian Rodríguez. Padre e hijo chilenos, fueron a alentar a la celeste con la única intención de ver de cerca, y en vivo a los jugadores de Uruguay.

Pero lo llamativo fue que Enzo llevaba puesta una camiseta de Peñarol, equipo al que nunca vio en vivo en Uruguay, pero que manifestó su condición de hincha fanático, desde su Chile natal.

La final de 1982

En diálogo con Referí explicaron: "Yo soy hincha de Cobreloa (club que pertenece a la ciudad de Calama y a la región de Antofagasta) y vi la final de la Copa Libertadores que jugaron Cobreloa y Peñarol en el año 1982. Era niño y quedé marcado, por eso lo hice hincha de Peñarol", dijo entre risas el padre, José Luis, señalando al hijo, equipado con la indumentaria aurinegra.

Enzo, quien luce con orgullo la camiseta y se reconoce hincha de Peñarol, pese a no ser uruguayo, creció con el relato de su padre sobre el fantástico gol de Fernando Morena sobre la hora, que le dio la cuarta Copa Libertadores a los mirasoles.

Peñarol y Cobreloa habían igualado 0-0 en el Centenario de Montevideo , en la final de la Libertadores de 1982. El 30 de noviembre jugaron la revancha en Santiago. Para los memoriosos, Peñarol, dirigido por Hugo Bagnulo, alistó esa noche a Gustavo Fernández; Víctor Hugo Diogo, Walter Olivera, Nelson Daniel Gutiérrez y Juan Vicente Morales; Mario Saralegui, Miguel Bossio, y Jair Gonçalves; Ernesto Vargas, Fernando Morena y Venancio Ramos. Daniel "Coquito" Rodríguez ingresó como variante en la formación mirasol.

Cuando el partido se moría en un 0 a 0, que obligaba a una definición en un tercer cotejo en Buenos Aires, "Chicarra" Ramos asistió a Morena, quien definió de manera notable para inmortalizar su gol y abrazarse para siempre a la gloria. El título fue para Peñarol y Cobreloa quedó con las manos vacías, con pena y sin gloria.

Desde ese día, el por entonces niño José Luis asumió que, de tener un hijo varón, lo haría hincha de Peñarol, en honor a la demostración deportivo a la que había asistido.

Muchos años después José Luis cumplió su promesa y Enzo, su hijo, es fiel hincha de Peñarol. Lejos. Más alla de Los Andes, pero como si cada domingo lo viviera en Montevideo.


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