Cerro y River fueron rehenes de la cancha

Cerro, que no sembró el campo de juego, se vio impedido del triunfo por un mal pique de la pelota
En julio el canchero lo había advertido. "Muchachos miren que tenemos que sembrar la cancha", trasmitió a los dirigentes. Nadie tomó nota.

En agosto fueron testigos de lo que se avecinaba. Una semana antes del inicio del campeonato llovió y el campo de juego quedó inundado. "No se pudo sembrar, entonces quedó así", dijo resignado el canchero a Referí.

En octubre fueron víctimas. En tiempos donde los campos de juego de la mayor parte de los equipos lucen como verdaderas alfombras, la cancha de Cerro en un castigo a la vista. Y lo que es peor: un atentado contra el espectáculo.

El partido fue extraño. Desde la formación y los cambios de River hasta el planteo de un Cerro que complicó con el simple argumento de tirar centros al área para pelear el partido. Carrasco metió mano en el equipo. Sacó a habituales titulares como Michael Santos y Alaniz. Se paró con un 4-1-3-2.

El equipo de Carrasco contó con un par de situaciones seguidas. A los 9 Marquinhos obligó a Fuentes en un tiro libre. La pelota derivó a un tiro de esquina donde el golero fue nuevamente exigido y sacó el balón con el puño. Fue lo único del darsenero. Conforme el paso de los minutos quedó claro que River no jugó, luchó. Con la pelota y con la cancha. Otro tanto le pasó a Cerro, pero con la diferencia que está acostumbrado a jugar en su campo.

Entonces, como los volantes de River andaban peleando por controlar la pelota, Cerro pasó una mañana tranquila. El equipo de la Villa inclinó la cancha por derecha donde Urruti generó peligro. El tema es que todo se diluía cuando la pelota llegaba al área. Boghossian contó con una sola chance pero Nicola Pérez le ganó el mano a mano.

Hasta que Cerro sacó provecho del entrevero. Media hora de juego. Sant'Anna se manda por derecha, centro bajo, la defensa darsenera no puede restar, Ramos captura y cede atrás para el remate de Pellejero que le rompió el arco a Pérez.

Cuando todos presumían cambios en el entretiempo, Carrasco volvió a sorprender. Puso a Kily González en lugar del lesionado Torrecillas. Y lo colocó de lateral derecho. Justo es decir que empezó sufriendo pero terminó bastante bien. Cerro avisó apenas iniciado el complemento. Nicola salvó su arco y el partido se hundió. Todo fue lucha en procura de una pelota que picaba como un conejo.

Michael Santos entró a los 8 minutos del complemento. Pero fue devorado por la mediocridad del partido.

Como habrá sido la cosa que hasta llamó la atención la pasividad de un Carrasco que miró todo el juego parado y recostado contra el banco.

En la última pelota del partido, cuando Cerro defendía el empate, Ronaldo tiró un centro al área. Fuentes salió a cortar el centro pero la cancha le jugó una mala pasada. El balón picó, el golero metió la mano para salvar y el rebote le quedó al Morro García que de chilena decretó el empate definitivo.

Los villeros se quejaron pidiendo falta del 9 pero nada apartaba al juez Bentancur de su decisión. Cerro terminó siendo rehén de su campo de juego.


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