Catar, la Torre de Babel

De los 16 jugadores que integran la selección catarí, 10 son nacidos en el extranjero, el técnico es español y hasta compraron hinchada

La Biblia, justamente un libro no muy leído por estas tierras, cuenta en su Antiguo Testamento que en cierto momento los hombres y mujeres de la Tierra que sobrevivieron al Diluvio tenían el mismo idioma, y que para ser famosos, quisieron hacer una torre que llegara hasta el cielo. Era la Torre de Babel. Esto enfureció a Dios que los hizo hablar a todos en diferentes lenguas para que no lograran entenderse y no lograran su cometido.

Algo de esa mítica Babel se corresponde con la selección de hándbol de Catar. Porque tan solo seis de los 16 jugadores del plantel son originarios de este país. Y a los foráneos hay que sumarle al técnico, el español Valero Rivera.

Lo más sobresaliente, lo que se nota y se puede palpar en cada partido es que los jugadores ponen el corazón en cada pelota.

El año pasado lograron el Campeonato Asiático de Hándbol que se llevó a cabo en Baréin. Le ganaron por la mínima a Irán y también a los dueños de casa para llevarse le medalla de oro. Lo más tocante de la ceremonia de premiación fue que todos, sí todos, cantaron el himno de Catar cuando subía la bandera en lo más alto del podio. Algunos, incluso, lo hicieron con su mano en el corazón.

En el Mundial anterior, Catar apenas pudo con Chile para conseguir el puesto 20. Con su nuevo técnico ganó mucho y también se reforzó muy bien. Es una selección que cuenta con jugadores de gran técnica, pero a eso le adosan un amor propio inconmensurable.

Si de historias fantásticas se habla, seguramente una de las más insólitas sea la de su actual segundo goleador: Rafael Capote. Hoy lleva anotados 36 goles, muchos de ellos en momentos decisivos de los últimos encuentros. Es cubano y no le gustan las notas periodísticas.

En plenos Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 y pocos días antes de que Cuba le ganara el tercer puesto y la medalla de bronce a Uruguay (24-23), Capote se subió a un taxi, pagó US$ 300 y recorrió 440 kilómetros hasta llegar a San Pablo. Se fugó de la delegación con tan solo 19 años y no jugó el torneo. No quería volver a Cuba. Y no lo hizo.

Jugó en varios equipos y recaló en Conversano de Italia con el que fue campeón junto al uruguayo Pablo Marrochi, notable jugador que hoy milita en Käerjeng de la liga de Luxemburgo y que en las Eliminatorias para Catar 2015 defendió a la selección italiana.

Pero lo de Capote es solo un ejemplo. El montenegrino Zarko Markovic juega con el 1 y no es para menos: es el 1. Actualmente, es el primer goleador de Catar y segundo del torneo a tan solo un tanto del esloveno Dragan Gajic. Tiene 55 goles en siete encuentros y seguramente será el goleador porque Eslovenia fue eliminado.

Otra de las notables figuras de Catar y del Campeonato Mundial es el arquero nacido en Bosnia, Danijel Saric. Hasta 2011 defendió a su país de origen, pero sus notables actuaciones en Barcelona le abrieron la puerta para recibir una oferta inigualable para ser el arquero catarí. Y está devolviendo esos petrodólares con todo su talento y atajadas.

Es el único jugador de la selección dueña de casa que justamente no juega en la liga catarí. Porque por más que haya jugadores de varias nacionalidades, todos juegan en el torneo doméstico de hándbol.

El abuelo del equipo es el otro arquero: el montenegrino Goran Stojanovic que es apenas unos meses mayor que Saric. Ambos tienen 37 años. A Stojanovic, el técnico Rivera lo pone más que nada en los penales y varias veces los ha atajado. Él también supo defender a su país.

Dentro de esta Torre de Babel, existe una verdadera “torre”. Se trata del español Borja Vidal, quien mide 2,06 m y nació en la Navidad de 1981. El miércoles contra Alemania, tiró cuatro veces al arco y las cuatro fueron adentro. Es tan alto que comenzó jugando profesionalmente al básquetbol (lo hizo hasta 2005) defendiendo a cuatro equipos de su país e inclusive a dos italianos, uno de ellos, Napoli. Fue Valero Rivera, el actual DT español de Catar, quien lo convenció para que comenzara a entrenar hándbol.

Pero hay más: está el más joven de todos que es el montenegrino Jovo Damjanovic, quien acaba de cumplir 18 años y desde pequeño se estableció aquí, al igual que el bosnio Eldar Memisevic con 22.

También aparecen el francés de 1,98 m Bertrand Roiné
–quien con su lomo, ante Alemania casi arma un gran lío a las piñas–, el egipcio Hassan Mabrouk y el tunecino Youssef Benali.

Toda esta Torre de Babel más seis cataríes irán hoy ante Polonia en una de las semifinales del Mundial para hacer historia.

 


Fuente: Marcelo Decaux, invitado a Catar

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