Carreño entre los triunfos, la fama y el viaje por África

El DT de Al Nassr es el mejor entrenador uruguayo del mundo según FIFA, ganó la Copa del Príncipe, va por la Liga y lo persiguen para renovar contrato; a los 50 años disfruta una vida diferente

“Me enteré por mi hijo, que en estos días está acá, que estaba 29° en una lista de entrenadores confeccionada por FIFA y me puso orgulloso, pero la verdad es que no soy amigo de las estadísticas. Siempre fue así, ¿te acordás? Son rachas. Y te lo digo ahora que los números me favorecen. Porque ni me siento 29° del mundo ni 1.300°, cuando estaba en ese lugar. Lo que siento es que estoy en un buen momento, pero también tengo claro que nadie gana toda la vida, ni pierde toda la vida: es un equilibrio entre uno y otro momento”, explica Daniel Carreño, el entrenador uruguayo más exitoso de la actualidad, a El Observador a 12.000 kilómetros de distancia de Montevideo, en la lejana Ryad.

El técnico, que lleva una racha que supera los 30 partidos invictos, que el primer día de febrero ganó la Copa del Príncipe –que Al Nassr no conquistaba desde hacía 40 años– y mañana irá por el título más importante del fútbol de Arabia Saudita, disfruta de los momentos que le regala la vida. Muy lejos del campo, del mar y de sus amigos, se adaptó a las nuevas costumbres que le impuso el mundo árabe, en el que está radicado desde hace 18 meses. Vive solo en Ryad y recibe cada tanto las visitas de sus hijos.

“Ando con un traductor y cuando no estoy con él me hago entender con un poco de inglés, así (parece gesticular del otro lado del teléfono para hacerse entender), a lo canario. Porque ellos tampoco hablan mucho inglés. De todas formas, el fútbol es un idioma universal, y al traductor solo lo utilizo para las charlas técnicas”.

Es casi medianoche en Arabia y se apronta para cenar. Está en un restaurante con su hijo y un amigo de él. Interrumpe la charla con el periodista para decirle al traductor que pida pescado y ensalada. Luego, sigue relatando: “Ya pasé un año y medio aquí. Es mucho tiempo, pero como los resultados van bien se hace llevadero, pese a que tengo muy poca vida social y mi rutina es de casa al club, del club a casa, pero no me quejo de nada. Soy un afortunado de estar viviendo estos momentos. Eso sí –puntualiza– queda claro que es una forma de vivir muy diferente a la que tenía, pero también la disfruto”.

A diario Carreño está cinco horas en el club, en su oficina planificando y en la cancha trabajando. El uruguayo entra en detalles de su día a día. “Vivo en un gran complejo de 200 casas que tiene restaurante, supermercado, cancha de tenis, piscina y las comodidades que necesitan los extranjeros, en su mayoría europeos, que viven en este país sin extrañar el suyo”.

El club de los uruguayos
Carreño llegó en setiembre de 2012 a Ryad para dirigir durante ocho meses a Al Nassr, uno de los grandes de Arabia Saudita que fue fundado en 1955. “A los cinco meses el príncipe me planteó renovar y en febrero del año pasado extendí el vínculo hasta junio de 2014. Ahora hace dos meses que me están hablando de la renovación, pero estoy esperando que termine el campeonato para hablar”.

Con Carreño trabajan siete uruguayos. El profe Gabriel Moreira y su asistente técnico Edgardo Rodríguez, que llegaron con él en 2012, y los cuatro integrantes del cuerpo técnico del equipo de Tercera división del club: Néstor Márquez (entrenador), Guillermo González (preparador físico), Gerardo Priori (entrenador de goleros) y Omar Hernández (asistente). A este cuarteto lo recomendó al príncipe porque el trabajo del equipo que le nutría de jugadores no era el adecuado para lo que necesitaba Carreño.

El entrenador uruguayo volvió a referirse al mundo que encontró al llegar a Ryad. “El fútbol de aquí nos sorprendió para bien, porque estamos en un club que juega siempre a estadio lleno. Nunca hay menos de 15.000 o 20.000 espectadores, y ahora, que estamos ganando, jugamos todos los partidos con 40.000. Es como si estuviera dirigiendo a Nacional o Peñarol”.

Carreño, el príncipe y África
“La distancia en el trato entre el príncipe y la persona común es muy grande, pero la experiencia que viví con él en el club es muy particular, porque siempre que está en Ryad va a los entrenamientos, pregunta, quiere saber”, puntualiza.

El técnico de Uruguay, Óscar Washington Tabárez, recientemente elogió su trabajo. “No sabía que Tabárez se había referido a mí. Todo elogio que venga de él me eriza la piel. Es el uno de Uruguay por la calidad, sabiduría y su calidad humana, y esto lo digo no por lo que expresó, porque lo afirmaba desde antes”.

Carreño es Carreño, hombre de campo y distanciado de la tecnología. “Estoy lejos de todo eso. Acá viven para el Twitter, pero yo ni ahí. Nada. Ni correo electrónico”, confiesa el entrenador que en sus planes tiene previsto realizar un viaje desde Marruecos a Senegal por tierra, que le llevará unos 20 días. Eso sucederá apenas termine la temporada en Arabia. En 2004,  vivió una experiencia similar en América: recorrió desde Guatemala a Perú en ómnibus en un periplo de dos meses.

¿Uruguay? “No me pasa por la cabeza volver a dirigir ahora en Uruguay”, dice con firmeza y seguridad en cada palabra que expresa, pero se quiebra cuando habla de su Wanderers: “Lo único que extraño del fútbol de allá es el Parque Viera y Wanderers, pero está bien dirigido y uno a la distancia se siente orgulloso del trabajo que realiza Alfredo (Arias), a quien le costó ganarse el cariño de la gente y de la opinión pública, y ahora empieza a recoger su recompensa”.


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