Carrasco volvió a casa con porte de parodista

El entrenador de Danubio saludó al público de Nacional inflando corazones, golpeándose el pecho y regalando sonrisas: hay coreógrafo para febrero; después se fue sin dar declaraciones

Nacional ya está en el campo de juego. Listo para enfrentar a Danubio. Pero el revuelo de cámaras y fotógrafos está en otra. Está pendiente de la salida de Juan Ramón Carrasco. Es el Día del Patrimonio. Y es su retorno al Parque Central.

Y ahí sube las escaleras Juan Ramón. Sorprende porque enfila hacia el sector de Nacional.

Primero saluda a todos los suplentes tricolores. Después se funde en un abrazo con el kinesiólogo Walter Ferreira, con el Chavo Díaz, el entrenador de arqueros Tabaré Alonso y el profe Julio Gioscia.

Entonces se da vuelta hacia la tribuna oficial. A desplegar la coreografía ensayada en la semana. Arte puro. Todo un Pinocho Sosa de cara a sus Zíngaros. El lado oculto de Juan Ramón, su perfil de coreógrafo carnavalero.

¿Qué hizo JR? Se llevó las manos a la boca en forma de corazón, las infló como un globo y lo reventó con golpes en el pecho, como una ofrenda a los hinchas del club de sus amores que lo aplaudieron con cariño. 

Se ubicó en su sector y volvió a repetir la coreo. Igualita. Como para un 10 de Pachano.

Alejandro Lembo fue el único que corrió a saludarlo. Se dieron un apretón de manos. Con Christian Núñez se saludaron de palabra, más distantes.

Así llegó la hora de jugar y a los 13 minutos Diego Perrone empezó a cambiarle el humor, dejándose anticipar por Lembo.

A los 36’ chamuyó al cuarto árbitro por una falta a Richard Núñez sobre el borde del área que el juez no sancionó.

Sorprendió en el entretiempo sacando a Richard Núñez. Después se supo que el delantero sufrió un fuerte tirón.

Un nuevo error de Perrone en el segundo tiempo lo llevó a agarrarse la cabeza. Al siguiente lo sacó de la cancha mandando al Rulo Varela en su lugar.

Pero el mecanismo ofensivo no está aceitado todavía. Danubio se arrimó al arco rival sin peso.

Mayada lo intentó con un par de remates que se fueron muy arriba. En el segundo, JR se dio media vuelta y pateó una botella contra el alambrado. En realidad no pateó, la picó.

Cuando el juez terminó el partido se dio media vuelta y se fue. Paró un rato en el vestuario y dejó el Parque sin dar declaraciones aunque cuando asumió en Danubio dijo que solo hablaría luego de cada encuentro.  Antes del partido dio la orden de no hablar. Así son los técnicos-coreógrafos.


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios