Capaces de arruinar la fiesta

Los jugadores de Uruguay tendrán que remitirse a los mandamientos de Tabárez para vencer a Argentina.

Cuando un equipo tiene enfrente al mejor jugador del mundo está en problemas. Pero si a ello se suma el hecho de que está rodeado por los delanteros más codiciados del mercado mundial y que militan en equipos de elite de Europa, el efecto se multiplica.

La cuestión no dejaría de ser futbolística si se jugara en terreno neutral. Pero el calendario marca que hay que ir a jugar a la casa de ese rival. Entonces entran a tallar otros aspectos. El peso de la localía, el empuje de la gente y hasta la influencia que se pueda ejercer en el árbitro.

A fuerza de ser sinceros, el partido de hoy se jugará en las condiciones en las cuales Uruguay se siente más cómodo. Nada mejor para un equipo uruguayo que hacerlo en esas circunstancias. Cuanto peor es el panorama, cuando todo brilla a favor del local, cuando enfrente están los mejores, el futbolista uruguayo es capaz de arruinar la fiesta. Forma parte de esa idiosincrasia nacional de rebelarse ante la adversidad y de dejar en claro al grande que el chiquito Uruguay se para cara a cara contra cualquiera.

Lejos de preocuparse o de meter la cabeza en la cueva el equipo de Oscar Tabárez trabajó pensando en las fórmulas que le permitan salir airoso de una de las salidas más comprometidas del largo camino de las Eliminatorias.

En la Copa América pasada, previo al duelo contra Argentina, el técnico Tabárez expresó: “Hay una frase que dice, si tienes un problema y tienes la solución para que te preocupas”. Y fue lo que transmitió a sus jugadores. Las posibles soluciones para un partido de esos que parecen destinados al sufrimiento por la propuesta y la calidad del rival.

Si alguien piensa en alguna marca especial sobre Lionel Messi, como intentan hacer algunos equipos, olvídelo. Tabárez no es de apelar a ese tipo de recursos. Tampoco busque artimañas como las empleadas por los peruanos en Lima que le pegaron al 10 de Barcelona hasta por las dudas. Sí, fue así, los jugadores dirigidos por Sergio Markarian lo miraron feo, le hablaron, intentaron amedrentarlo y le pegaron duro. La idea fue sacarlo del partido. Contaron con la complicidad de un árbitro que toleró todo. Tampoco pasa por la cabeza del conductor celeste que entiende este negocio “como un partido de fútbol”. Hay algo que es claro y en lo que todos los jugadores celestes repararon: el margen de error. Ante un equipo con los delanteros de la categoría de Argentina se pagan caro. “No podés tener ni medio error”, comentó Lugano. Tabárez construye desde la premisa de primero limitar y luego intentar lastimar. Usted se preguntará cómo va a hacer Uruguay. Hay premisas, mandamientos a los cuales los jugadores se deberán remitir. Por estas horas Tabárez le recordó a sus dirigidos algunos de ellos. Basado en el planteo de la Copa América, el DT refrescó la memoria del plantel. ¿Qué está permitido y qué está prohibido ante un rival de las características de Argentina? Estos son los mandamientos. 


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