Caos: así está cada estadio a 196 días del Mundial

De los doce estadios que serán sede sólo cinco están finalizados y los costos duplican los de otros mundiales

A poco más de seis meses del inicio de la Copa del Mundo en Brasil y luego de ocurrido el accidente en el estadio Arena Corinthians de São Paulo -donde será el partido inaugural- que dejó el saldo de dos obreros fallecidos, se levantó la polémica y muchos se preguntan si se llegarán a concluir las obras en los plazos establecidos por la FIFA y si realmente estará el país preparado para albergar un evento de tales magnitudes.

No es la primera vez que un accidente fatal como este ocurre. En junio de 2012 un trabajador cayó de una altura de 30 metros durante la construcción del Mané Garrincha, en Brasilia, y en marzo de este año lo mismo pasó con un obrero que trabajaba el Arena Amazônia de Manaos. A estos problemas se le suma otros no menos importantes y cuestionables como el de los gastos, que ya superaron los de Alemania y Sudáfrica, y de las doce sedes sólo cinco están terminadas. El resto, tienen previsto finalizarlas para el último día de este año.

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, aseguró a principios de 2012 que si Brasil quería llegar a tiempo necesitaba “una patada en el trasero”, cosa que no cayó bien dentro de las autoridades brasileñas que calificaron sus dichos como ofensivos.

Para la construcción y la remodelación de las mismas se desembolsaron 8.000 millones de reales, lo que equivale a US$3.400 millones de dólares. Para el mundial realizado en Alemania, por ejemplo, tomando la misma cantidad de sedes, se gastaron US$1.500 millones, menos de la mitad. Al inicio, cuando el país fue elegido para realizar el campeonato del mundo se estimaba algo más de US$1.000 millones.

Algunos de los estadios, que fueron utilizados para albergar la Copa de las Confederaciones en junio, ya fueron entregados. Ellos son el Maracaná en Río de Janeiro, el Arena Pernambuco en Recife, el Mané Garrincha en Brasilia, el Castelão en Fortaleza, y el Fonte Nova en Salvador. Según el Sindicato Nacional de Arquitectura y de la Ingeniería (Sinaenco), el Mané Garrincha fue el que se llevó la inversión más cara, cerca de US$614 millones, seguido por el Maracaná que costó US$500 millones.

El estadio en el que se jugará el partido inaugural y en el que ocurrió el accidente este miércoles tiene un 94% de sus obras concluidas y tendrá una capacidad para 65.000 personas. Con la tragedia se estudia aplazar la entrega, prevista para diciembre. La preocupación también se manifiesta en el mantenimiento y uso de los establecimientos luego del mundial.

Otro de los problemas a los que se enfrentarán aquellos fanáticos que deseen viajar a Brasil es el transporte. Se esperan 600.000 extranjeros y por lo menos tres millones de brasileños que se movilizarán dentro de Brasil para los que hay escasos trenes y carreteras en pésimas condiciones. El avión, con costos elevados, será la única opción para muchos.

En cuanto al alojamiento también ha aviso reproches, ya que los precios de los hoteles están por las nubes. No queda atrás la preocupación por la inseguridad y los crímenes en algunas ciudades como Río de Janeiro, pese al intento de pacificación en las favelas.

Los altísimos gastos que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff deberá desembolsar para llegar a cumplir con los requerimientos de la FIFA llevaron a que más de un millón de brasileños, indignados, salieran a las calles a protestar con pancartas y carteles pendiendo invertir mayor dinero en mejor la educación y salud del país. Eso ocurrió en medio de la Copa de las Confederaciones, intervino la policía, el ejército y fallecieron seis personas. Se teme que algo similar vuelva a ocurrir durante el mundial.


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