Canto al sacrificio

Se acostó muchas veces sin cenar y debió caminar cientos de kilómetros para entrenar
Los días de lluvia eran sufridos para Maxi. La caminata desde Propios y Jacobo Varela hasta la cancha de Fénix se hacía interminable. No era algo que le resultara desconocido. Cuando era niño caminaba cuatro kilómetros para ir a jugar al club de baby fútbol en El Dorado. Eran tiempos donde la necesidad obligaba acostarse a dormir sin cenar. "Siempre le cuento a mi hijo que éramos de un nivel tan bajo que de repente no cenaba: una leche y a acostarse. Esa era nuestra cena de cada día", rememoró en charla con Referí.

Maximiliano Pérez, una de las figuras del sorprendente Fénix, mamó el sacrificio desde niño. Fue duro y sufrido el camino para llegar a jugar en el fútbol grande.

La familia Pérez se encontraba en Argentina cuando Maxi nació. A los dos años regresaron a Uruguay. El padre fue a trabajar de camionero y la madre como empleada en una quinta.

La historia comenzó cuando jugando el último año de baby fútbol, River Plate organizó un campeonato para reclutar jugadores y él quedó junto con Robert Flores en Octava categoría.

Pero cierta vez un golero se le cayó encima y le fisuró un tobillo. Como no tenía dinero para realizar la fisioterapia en Montevideo, tuvo que dejar River. Pasados los tres meses con yeso se enroló en Juventud. Jugaba en Quinta cuando llegó la oportunidad de pasar a Fénix. La propuesta la elevó su papá que conocía a una persona en el club de Capurro. Claro que la decisión no era sencilla. Por ese entonces los padres de Maxi estaban separados. Tuvo que optar por venir a Montevideo con su padre. Su historia de sacrificio tenía otro capítulo. Se iba caminando a la práctica.

Hasta que la vida se acordó de regalarle una sonrisa. Juan Carlos Carrasco, el hijo de Juan Ramón, lo subió a la Tercera División, lo puso en un partido y no salió más. Salieron campeones y lo ascendieron al primer equipo. Todo a la misma velocidad con la que juega Maxi Pérez en la cancha. El primer contrato fue una bendición.

Para que tengan un idea, el primer año que jugó con Fénix en la B, Maxi compartía el fútbol con el trabajo. Repartía comida en una parrillada. "Cuando empecé en el primero de Fénix trabajaba en la parrillada La Esquina Azul. De noche repartía los pedidos en bici. ¡Ojalá hubiése tenido una motito!", recordó.

Maxi no olvida que "cuando estaba el profe Alejandro Martínez en Fénix me empezó a respaldar más con el tema de la alimentación y me hacía quedar a almorzar en la sede luego del entrenamiento. Después, de ahí me quedaba una caminata larga hasta casa".

En 2007 terminó explotando en la Primera de Fénix y salió por primera vez a préstamo.

Maxi inició un largo peregrinar por distintos clubes de distintos países: Argentina, Chile, México y España.

Su vida cambió. Ya no sufre las penurias de antes por comer ni por la plata del boleto.

En Europa tomó contacto con otra realidad, una a la que no estaba acostumbrado: un profesionalismo y una competencia feroz por jugar. "Es un vestuario más frío, donde cada uno va a hacer su labor, no hay tanto compañerismo".

Maxi fue y volvió una y otra vez. Los préstamos se sucedieron pero ningún equipo tomó la opción de compra.

El presente lo encuentra otra vez en Capurro, su casa. Vive y disfruta el tercer puesto del equipo en la tabla y ser uno de los goleadores del Apertura. Lleva a su hijo al baby fútbol y le transmite todo lo que le tocó vivir a lo largo de su camino.

Maxi no olvida la casita de ladrillos que levantó su padre en El Dorado, aquellas noches de acostarse sin comer y de las interminables caminatas bajo un sol fulminante o la lluvia que castigaba sin piedad. Lejos de salvarse económicamente, la lucha continúa. Ahora por la consolidación. "La tengo que seguir remando en el día a día".

La frase

"Me crié con mis viejos y mis hermanos. Mi padre era camionero, mi madre quintera. Mi hermana menor falleció no hace mucho en un accidente de tránsito".

Las cifras

12 Años. Tenía cuando sus padres se separaron y decidió venir a Montevideo a vivir con su padre para probar suerte en Fénix.
20 Horas. Cuando jugaba en la B con Fénix el delantero entraba a la hora 20 a repartir comida en una parrillada y salía a la una de la mañana.
9 Equipos. Fénix, Rosario, Defensor Sporting, Rangers, Everton, San Martín, Peñarol, Necaxa y Tenerife.

Caminante de la vida

En 2008 Maxi Pérez fue seis meses a préstamo a Rosario Central. No tomaron la opción de compra y fichó en Defensor. En 2009 viajó a Chile y se enroló en Rangers y Everton con Nelson Acosta. Corría 2010 cuando desembarcó en San Martín de San Juan. Fueron seis meses de préstamo. Regresó a Fénix y al año siguiente fue cedido a Peñarol. "Era todo diferente. Quería dar un salto pero se complicó ese campeonato, terminanos segundos y Nacional fue campeón". Emigró a Necaxa, al que definió como un club de "primer mundo". Volvió y emigró por primera vez, a Tenerife. Pero vencido el préstamo regresó a Capurro.


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