Campeonato nuevo, vicios viejos

En la primera fecha un hincha entró a la cancha en el Estadio y tiraron gases en el Parque Central

El fútbol volvió pero los viejos vicios del pasado se mantienen intactos. Se impidió el ingreso de las banderas y se realizaron controles en las puertas. Pero siempre hay un detalle que derrumba todo.

El primer sábado de fútbol era una fiesta. Sol, fútbol y goles. Pero bastó que a uno se le ocurriera burlar todas las normas de seguridad para mandarse a la cancha y pasearse por el terreno de juego como si caminara por la rambla, para comenzar a arruinar todo.

Es que el muchacho que se abrazó a Estoyanoff ante la pasividad de la policía, dejó una vez más en evidencia que la seguridad del Centenario es vulnerable.

Diga que el muchacho no hizo nada. ¿Pero si hubiera llevado un arma o golpeara a un jugador o al árbitro, de qué estaríamos hablando? Pero no fue todo lo que ocurrió en la primera tarde de sábado de fútbol. Fueron visibles los incidentes que se generaron, en el entretiempo, en una de las bocas de salida a la Ámsterdam. Hubo corridas, intervención policial y cantos contra la policía.

Domingo de gases

Al otro día Nacional recibió a Racing en el Parque Central. Y la historia volvió a terminar mal.

Cuatro detenidos y tres personas afectadas por gases lacrimógenos, una embarazada y dos niños, fueron el saldo del enfrentamiento entre hinchas de Racing y la policía.

Apenas empezó el partido un grupo de hinchas del conjunto de Sayago pretendió saltar hacia donde se ubicaban los de Nacional divididos por dos vallas.

Los parciales de la Academia se empezaron a pelear entre ellos, lo que generó la intervención policial. Cuando las fuerzas del orden se vieron rodeadas sobre el vallado, dispararon los gases para disipar. El partido debió ser suspendido pero el juez no reaccionó.

El saldo fueron cuatro detenidos, una joven embarazada y dos niños que debieron ser atendidos en una ambulancia en las afueras del Parque Central.

El presidente de Racing, Raúl Rodríguez, denunció: “El lugar destinado a los visitantes en el Parque Central es un codo entre la Colombes y Olímpica en el Estadio Centenario. Nosotros, más allá del Palco Vip asignado, acompañamos a la parcialidad de Racing. Pese a la separación, en la Tribuna, lanzaron botellas desde la hinchada de Nacional y hubo respuesta. La policía no tuvo mejor idea que disparar gases lacrimógenos. No hay manera de escapar. Habíamos invitado a los chicos (por ser el Día del niño). Se repartieron golosinas y globos. Pudo haber sido una desgracia”.

Receso caliente

Los primeros síntomas de que esto olía mal se produjeron durante el receso. Las hinchadas de los grandes protagonizaron serios incidentes en el interior del país.

El 9 de junio Nacional fue a jugar un amistoso a Durazno. Tres ómnibus repletos de hinchas acompañaron al equipo. Al regreso, se detuvieron en la estación de servicio ubicada en el kilómetro 139 de la ruta 5. Alrededor de un centenar de hinchas tricolores bajaó y saqueó el minimercado de la estación. El propietario reveló que fue amenazado.

Meses después, el domingo 4 de agosto de 2013, fue el turno de la barra de Peñarol. Los hinchas volvían de acompañar al equipo en Antofagasta, donde jugó con Cobreloa por la Sudamericana.

Cerca de la hora 6,  poco después de ingresar por el puente San Martín, un ómnibus con 46 hinchas paró en el paraje La Víbora. En la estación de servicio arremetieron a golpes de puño y empezaron a lanzar baterías de vehículos contra los vidrios del local, mientras otro grupo se llevaba todo lo que encontraba a mano.

La policía logró detener e identificar a 17 personas, que fueron a declarar ante la justicia de Fray Bentos.

El domingo Peñarol visita el Franzini y el riesgo vuelve a estar latente. Los antecedentes no son para nada halagüeños. 


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