Cambió Arabia por Cerro y es figura

Gonzalo Ramos cumplió su sueño de jugar en Nacional, pero se fue cansado de no tener oportunidades
El auto acelera por los accesos perimetrales de Montevideo y allá, a lo lejos, el Monumental Luis Tróccoli vigila una zona hostil para los hinchas foráneos, que visitaron su reducto en cuatro fechas y en todas se fueron con las manos vacías.

Vestido con calzas y canguro oficial, Gonzalo Ramos recibe a Referí con comodidad de living pero en la mitad del campo.

"¿Viste como está la cancha? Es complicado jugar acá. Los jugadores de Juventud de Las Piedras (rival del sábado que cayó ante Cerro 4-1) nos decían: 'Está imposible esto', ¿cómo hacen para jugar?".

Y tiene razón. El Tróccoli, de imponente construcción, luce un césped quemado, desgastado, con pozos e irregularidades.

En ese escenario es difícil hacer magia y los muchachos hacen lo que pueden.

Carrera atípica
Gonzalo Ramos llegó a probarse a a Los Céspedes con voz y cuerpo de niño en edad de adolescente, cuando aún jugaba en la Liga Liceal con el Colegio Maturana.

Es que Nano, el mismo que de chilena marcó ante los pedrenses el gol más lindo de la novena fecha, nunca pasó por el baby fútbol antes de cumplir su sueño.

El resto es historia conocida: hizo todas las juveniles en Nacional, marcó varios goles clásicos, integró la Quinta división junto a Sebastián Coates, Maximiliano Calzada, Facundo Píriz, Darwin Torres y Santiago García y fue indicado como el futuro gran enganche vestido de tricolor.

Incluso, debutó en Primera gracias a una lesión de Ignacio González, cuando por el año 2013 el entrenador era el argentino Rodolfo Arruabarrena.

Desde esa fecha, pasaron días, partidos, entrenadores y presentaciones de jugadores que lo taparon hasta que su contrato expiró sin poder sacarse la espina de brillar: "La continuidad te da confianza. En Cerro llegué y jugué las nueves fechas. En Nacional jugaba tres partidos si y después estaba seis sin concentrar. No le echo la culpa a nadie, pero la realidad fue así. Igual el balance que hago de Nacional fue muy bueno, personalmente no me fue bien pero jugar en Nacional fue lo más grande que me pasó porque soy hincha desde niño, me di el gusto de salir campeón y me llevo muchos recuerdos y amigos".

Gonzalo Ramos comenzó la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Católica con su excompañero en Nacional, Ignacio González. Sin embargo dejó el estudio por falta de tiempo y, apoyado por su familia, comenzó el curso de entrenador: "Mi familia es fundamental porque me apoyó desde chico. Lo importante es salir de la cancha y que estén ellos apoyando. Para mi, por más que pasé de un equipo grande a uno chico, esto es un paso adelante porque estoy jugando. Estoy haciendo el curso de entrenador. Tengo tiempo libre, me gusta, me siento bien y la carrera es difícil hacer por los horarios".

Gonzalo Ramos

Representado por Uriel Pérez y Gabriel Álvez, Ramos tuvo la chance de irse a jugar a Arabia una vez que Nacional le comunicó que quedaba libre, pero se decantó por Cerro, un equipo con una persona que conocía: "A Eduardo (Acevedo) lo conocía de la Primera de Nacional. Con él hice mi primera pretemporada con el plantel principal. Por eso la adaptación a Cerro no me costó casi nada porque ya sabía lo que me iba a encontrar. El cuerpo técnico, el grupo y la gente me recibieron muy bien y estoy muy contento de estar acá".

"Mi familia es hincha de Nacional, mi viejo y mi abuelo eran de Wanderers pero los hice de Nacional a la fuerza y ahora son todos hinchas de Cerro (risas)". Gonzalo Ramos, futbolista de cerro.

Está contento, se le nota en la cara y la pelota está agradecida: "Cerro es un equipo que tiene mucha hinchada, la tercera en Uruguay y me recibieron muy bien. Arrancamos con el objetivo claro de estar arriba para poder pelear la llegada a una copa internacional, pero complicados en el descenso y en una posición que no nos gusta estar. El equipo encontró una forma de jugar que está muy buena y ojala podamos seguir hasta el final".

Cerro comenzó el Apertura con dos derrotas ante Peñarol y Danubio, pero logró que el Tróccoli sea inexpugnable y repuntó: "Como todo equipo nos costó un poco ensamblarnos. En las primeras fechas nos tocó Peñarol y Danubio, nosotros no nos conocíamos tanto y recién ahora, que mantuvimos el equipo por dos o tres fechas seguidas, se empezaron a dar los resultados. El Tróccoli es efectivo, la cancha no está bien, pero nosotros entrenamos todos los días y eso es una ventaja a la hora de enfrentar a los rivales. Por eso me decían eso los muchachos de Juventud".

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