Cabrera-Cardacio: el equilibrio del campeón

En 2009 se prometieron jugar juntos y ganar un título; formaron un tándem con recuperación y juego y hasta le cantaron a Jablonka que le pagara los premios del título
Trotando en una cancha perdida de Los Céspedes se prometieron jugar juntos y salir campeones. Era un día cualquiera de setiembre de 2009 cuando Mathías Cardacio y Matías Cabrera sabían que tenían que remarla.

El primero había llegado libre de Milan y había pedido permiso para entrenar en un Nacional que tenía el plantel armado. El club accedió pero el volante solo participaba de los ejercicios físicos. El segundo había sufrido una fractura de cráneo en un entrenamiento y tras la formación de un coágulo había tenido que ser intervenido quirúrgicamente por lo que solo podía hacer trabajos sin contacto.

Los dos, salvando las enormes distancias, estaban en un momento delicado de sus carreras. Fue ahí que decidieron hacer un pacto, producto de la confianza de largas corridas al margen de la cancha.

"Sabés una cosa Bochita, en algún momento vamos a jugar juntos y vamos a salir campeones", le dijo Cabrera a Cardacio y el secreto permaneció hasta hoy.

"La cábala que tenemos es que nos preparamos escuchando 'Despacito', la canción que está de moda. El Coto (Nicolás Correa) agarra la posta y no lo para nadie. Es el alma del vestuario. Lo ves rústico en la cancha pero afuera es un show", Mathías Cardacio.

Mathías Cardaccio

La vida, como la pelota, siguió girando y ese trago amargo se transformó en apuesta cumplida con el título del Apertura. El entrenador de ese Nacional que tenía un jugador invitado y otro lesionado era Eduardo Acevedo, hoy estratega del Defensor Sporting campeón que tiene en Cardacio y Cabrera dos volantes de lujo.

"Estábamos mucho tiempo afuera porque ninguno de los dos podía jugar. Hicimos amistad y nos juramos jugar juntos y salir campeones. Después los dos nos fuimos al exterior pero seguíamos en contacto por Twitter o WhatsApp. Por suerte nos pudimos juntar y cumplir esa promesa ahora en Defensor Sporting", cuenta Cabrera a Referí luego de un doble turno que tiene al campeón al límite de la exigencia.

"Con Cabrera tenemos una mentalidad parecida y compartimos mucho tiempo juntos, con las familias salimos a comer y nos llevamos notable. Compartimos la habitación con Matías y con el Coto (Nicolás Correa), que es el hombre que maneja la música", agrega Cardacio a Referí.

Correa, además de zaguero es el hombre encargado de ambientar concentraciones, vestuarios y el ómnibus, aunque en su gusto musical sea intransigente.

"La canción quedó como un himno y cuando la empezamos la canta hasta el presidente. Cuando salimos campeones le cambiamos la letra y le cantábamos que nos pagara los premios. El presidente se reía, tenemos una relación espectacular", Matías Cabrera.

Matías Cabrera

"No lo sacás de la plena. Hay habitaciones que son una locura porque los chicos son más desordenados, juegan al play hasta muy tarde y nosotros estamos en otra sintonía. Somos muy ordenados, tenemos todo limpio pero con Correa hay problemas. Querés hablar de un tema y te mete una plena", agrega Cardacio.

Cabrera asiste como en la cancha y agrega: "Nunca vi una cosa igual. Hay veces que se enchufa con los auriculares y la plena en un volumen altísimo y se queda dormido. Y lo ves ahí, tirado, dormido y con la música sonando".

Las bromas musicales no quedaron ahí. Los futbolistas asumieron Despacito como tema de cabecera y una vez logrado el título lo versionaron con un mensaje especial para el presidente.
"Le cantamos que nos pagara los premios a Jablonka y se reía. Hay una relación espectacular. Este es un club modelo y nos divertimos", agregan los volantes.

Cardacio y Cabrera llegaron a Defensor Sporting en silencio y con despliegue, sacrificio y fútbol en iguales proporciones son el equilibrio del campeón.

Cabrera y la relación con Eduardo Acevedo

“El entrenador es mi tío, pero esto es un negocio y somos socios. Esto es como cuando trabajás con un familiar. Yo cumplo un rol dentro del equipo y dentro del vestuario. Él es mi entrenador y yo le digo Eduardo, no le digo tío. Aprendí mucho con él, tengo una relación dentro y fuera de la cancha y es una persona que marca un respeto con todos. Genera un clima de confianza con el jugador y eso es muy positivo”.

Cardacio y el liderazgo del vestuario

“Con Correa, Cabrera y Lamas nos toca un poco ese rol de tener que llevar un poco el grupo, al orden de los más chicos. El zurdo (Lamas) es la voz cantante y nosotros aportamos desde la experiencia. Estamos en un club modelo y lo que hacemos es inculcarle a los que suben que en seis meses te puede cambiar la vida porque la vidriera y la exigencia de Defensor Sporting es mucha”.




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