Cabezazo de Cubilla y sobrada de Peralta

El legendario escenario de Wanderers registra dos hechos que quedaron en el recuerdo: la agresión de Luis Cubilla al juez Otello Roberto y el gol que anotó Peraltita al ingresar caminando al arco

Era el 12 de octubre de 1985 cuando Nacional vencía a Wanderers 1 a 0 en su particular cancha del Parque Viera. Restaban pocos minutos para finalizar un partido que fue sacudido por el impacto de la lesión del golero albo José Luis Sosa. El Niño, como se lo conocía, se rompió el tendón de Aquiles.

En eso, en medio de la adrenalina de los últimos minutos, el juez Otello Roberto sancionó penal a favor de los bohemios. La polémica se instaló en el encantador escenario de Wanderers que, por intermedio de Claudio Di Pascua, igualaba el partido.

En aquel equipo bohemio jugaban futbolistas de la talla de Bengoechea, mientras que Nacional, dirigido por Luis Cubilla, vivía una etapa de transición y reunía en sus filas el talento de Heimen y el desparpajo de Alexis Noble.

El juego terminaría 1 a 1. Todo transcurría en calma. Los protagonistas se saludaban en la mitad de la cancha cuando ocurrió lo inesperado… Pocos se percataron de que Luis Cubilla cruzó la cancha. Allá fue el Negro con la bronca contenida por el penal.

El relato de El Diario, que por entonces salía apenas finalizado el partido, decía: “Cubilla se dirigía hacia donde estaba la terna. Todos pensaron que iba a saludar pero le aplicó un cabezazo y luego un golpe de puño a Otello Roberto. El línea Miguel Rodríguez fue corriendo y le pegó a Cubilla y Pedro Barrios (zaguero de Nacional). Otello atinó a tirarle la pelota y le lanzó un golpe de puño”.

“¡Deplorable!”, fue el título del comentario de la crónica y agregaba que todos los involucrados terminaron detenidos y en la Justicia.

No fue lo único que sucedió en el Viera. Por si fuera poco Nacional se quejó por falta de luz y agua en su vestuario.

Como ocurre en este tipo de casos los rumores suelen invadir el ambiente. Los dirigentes de Nacional defendían a Cubilla. A modo de ejemplo, Héctor Olmos decía: “Otello Roberto tendría que dirigir baby fútbol”. Otello se mantenía en su afirmación de que el Vasco Aguirregaray había cometido penal. Entonces se empezó a decir con insistencia que el línea que le había pegado a Cubilla había sido boxeador.

El martes 15 de octubre, El Diario le hizo una entrevista al línea Miguel Rodríguez que expresaba: “Uno no quiere ser un Quijote, pero llega un momento que se cansa. Yo me equivoqué y pido disculpas pero un compañero fue agredido por una persona. Nunca tuve una reacción de este tipo. Mi indisciplina era por mi rebeldía frente a las injusticias. Desmiéntalo, nunca fui boxeador. Fue una reacción humana, natural, impensada”.

Un día después el juez fue operado de fractura y hundimiento de tabique nasal y se anunciaba que sería suspendido por 21 días por su mala actuación en el partido. Noticia que finalmente se confirmó y que llevó a que el línea Rodríguez abandonara el referato.

En tanto, Cubilla era suspendido por el Tribunal de Penas de la AUF por 17 meses. La pena la debía cumplir desde el 16 de octubre de 1985 hasta marzo de 1987.

Esta situación determinó que el entrenador renunciara a la dirección técnica del club pero el presidente de aquel entonces, Rodolfo Sienra, respondió: “En forma inmediata lo rechazamos”.

El 18 de octubre la gremial de entrenadores procuró una reunión entre Cubilla y Otello.

A la Justicia

Lo cierto es que el caso pasó a la Justicia. El 25 de octubre Luis Cubilla se aprestaba a ingresar al juzgado sin declaraciones: “No quiero hablar de esto, déjeme”.

Ante el juez letrado en lo penal de 10° turno, Juan Mariño, Cubilla dijo que se acercó y le recriminó el penal y que Roberto lo insultó. Según Cubilla, le dijo al árbitro que “lo había cocinado” y ante esto recibió un insulto. Entonces, perturbado por lo ocurrido en la cancha reaccionó. La declaración de Roberto fue distinta: dijo que Luis se acercó, lo insultó y luego le pegó un cabezazo en la nariz.

Finalmente la justicia determinó el procesamiento de Cubilla por el delito de “lesiones ordinarias” (lesiones leves) y su traslado a prisión en Cárcel Central”.

A la salida, el DT dijo: “Esto me deja la actitud emocionante de la hinchada de Nacional que me despidió de la cancha ovacionando, gritando mi nombre”.

Mientras que el presidente Sienra admitía: “Cubilla tiene todo nuestro apoyo. Nacional fue despojado de un triunfo. Cubilla reaccionó porque el juez lo insultó, y lo que hizo Miguel Rodríguez es incalificable”. Cubilla fue liberado en el correr de la semana.

La sobrada de Peraltita

Pero el incidente de Cubilla no fue el único que ocurrió con Nacional en el viejo Parque Viera.

El 2 de noviembre de 2002 y ante 5.000 personas, el particular genio de Horacio Peralta fue capaz de hacer una de las suyas.

Horacio, capaz de quedarse dormido en la concentración mientras el equipo entrenaba, no tuvo mejor idea que marcar un gol ingresando caminando al arco.¡Para qué!

Corría el minuto 44’ del partido. El Chengue Morales entró al área, lo bajaron y el juez no cobró. La pelota derivó a Peralta que no tuvo mejor idea que caminar rumbo al arco y esperar a que llegaran sus rivales para tocar a la red. Como en el campito.

El golero bohemio Mauricio Nanni se le tiró con los dos pies pero no lo agarró. “No te hagas el vivo porque te la vas a ligar”, le gritaban desde el banco. Al final del partido el técnico bohemio Ariel Krasouski declaró: “Estuvo mal en cancherear”. l


Fuente: Jorge Señorans - pampajs@hotmail.com

Populares de la sección

Comentarios