Buscando al verdadero Peñarol

El equipo de Fossati comenzó una bajada que quiere terminar en el próximo clásico del domingo

Peñarol vive su peor momento de los últimos meses y justo se viene el clásico. Su eterno rival, consiguió una diferencia abismal en la punta de la tabla de posiciones del Torneo Apertura. Al equipo de Jorge Fossati –que marcha tercero junto a River Plate– le sacó 11 puntos en 33 jugados a un ritmo de quitarle un punto por fecha.

Esto no implica para nada que de arranque el clásico esté liquidado para los aurinegros. No será la primera vez que uno de los grandes llega en inferiores condiciones al adversario de turno y le gana y lo hace con luz.

Sin embargo, está claro que parece que hubiera dos equipos distintos de Peñarol por lo visto solamente en el último mes calendario.

Porque uno ha sido el que disputó la Copa Sudamericana y otro muy distinto el de los últimos encuentros por el torneo de cabotaje.

En la Copa, Peñarol aplastó a Jorge Wilstermann jugando como visitante en la altura de Cochabamba con cuatro goles, algo que hacía muchos años que no ocurría.

Luego eliminó a un equipo muy importante como Deportivo Cali luego de haber recibido un 2-2 como local, lo que lo obligaba a ganar en la ciudad colombiana o a empatar por tres tantos.

Esa noche, con un Pablo Migliore iluminado en el arco, Peñarol ganó 1-0 y siguió con vida en el certamen. Deportivo Cali pudo haber goleado, pero el oficio del equipo, la garra y el juego desplegado, y las atajadas de su arquero, fueron determinantes para continuar.

Llegó el compromiso contra Estudiantes de La Plata y allí comenzó a desmoronarse el sueño. Sin haber jugado mal –ni mucho menos- los aurinegros perdieron en el minuto 90+4 por un insólito penal que cometió Jonathan Sandoval, a quien dio ingreso instantes antes Jorge Fossati en uno de sus últimos errores importantes. El lateral hacía tiempo que no jugaba y estaba falto de ritmo. Había otros futbolistas a quienes se les podía haber dado cabida en el equipo como recambio, pero el DT eligió a Sandoval quien terminó cometiendo esa falta cuando no quedaba nada.

En la revancha, Peñarol ganaba 2-0 y lo hacía tranquilo. Allí, Fossati recurrió a algunos cambios –como sacar a Pacheco y darle ingreso a Sergio Orteman–y Estudiantes cambió la historia con un golazo desde fuera del área, luego de que recuperara más la pelota tras un mal partido de este último. El equipo aurinegro se fue eliminado por los penales cuando minutos antes, en realidad, tenía la clasificación en un puño.

Ese Peñarol contagiaba. Era un equipo que no brillaba, pero que tenía una adrenalina diferente, distintas convicciones, otra actitud. ¿Tanto puede cambiar una copa internacional a algunos futbolistas?

La pregunta surge porque en los dos últimos encuentros (por el torneo local), casi los mismos hombres se arrastraron por la cancha. Ante Wanderers fueron aplanados desde la mitad de la cancha en adelante y eso que ese día Fossati apostó a un doble 5 con Sebastián Píriz y Orteman.

El pasado domingo ante Rampla volvió a estar solo Píriz –como casi siempre– y tampoco funcionó la destrucción del juego rival. El segundo tiempo de los aurinegros fue para enmarcarlo en lo que no se debe hacer en una cancha.

Mantiene un estilo
Juegue bien o mal, gane o pierda, lo que hay que reconocerle al técnico mirasol es que muere con la suya.

Es decir, poquísimas veces ha cambiado o variado –sobre todo, antes de los partidos y no tanto en el transcurso de los mismos si veía errores– su forma de parar a la oncena.

En ese contexto, por más que se jugaba la vida en la Copa en un partido muy complicado como en Cali ante Deportivo, apostó a un equipo en los papeles ofensivo. Claro que prácticamente tenía que ganar porque el 2-2 de Montevideo lo condicionaba mucho por los goles recibidos como local.

Aquella vez solo apostó a Sebastián Píriz como volante tapón y le salió bien. No se apartó de su tradicional línea de tres –aunque muchas veces cuando defendía se transformaba en una línea de cinco hombres–, ni tampoco de su vocación ofensiva.

Le fue bien, como se explicó también, porque Pablo Migliore tuvo una noche sensacional, de esas que pocas veces se repiten.

Pero también se puede tomar como ejemplo el partido de ida ante Estudiantes de La Plata en el que se perdió en la hora.

Ese día, Peñarol también jugó manteniendo la misma figura y no solo no desentonó, sino que estuvo a punto de traerse al menos una igualdad que casi lo hubiera depositado en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

Aquella noche, con Píriz suspendido por acumulación de tres tarjetas amarillas, apostó a la frescura de Nahitan Nandez, quien en varios partidos fue capitán de la selección sub 20 que se prepara para el Campeonato Sudamericano que se disputará en Uruguay en enero.

Como se explica en nota aparte, el juvenil o Sergio Orteman pueden ser una de las variantes a implementar en el mediocampo para darle una mano a Píriz en el clásico, tal como lo hizo Luis Aguiar en el 5-0 del encuentro pasado en abril.

Lo que está claro es que Fossati quiere parar esta bajada que tomó Peñarol luego del cimbronazo que significó quedar fuera de la Copa Sudamericana y cambiar los pobrísimos rendimientos mostrados contra Wanderers y Rampla.

Peñarol parece haberse doblegado. Son dos equipos en uno y eso es lo que debe cambiar el técnico en la mente de sus futbolistas para lograr éxito en el clásico.


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