Brasil vuelve a ser el rey

Los brasileños minimizaron a España con una presión impresionante y una contundente goleada

Durante todos estos años los entrenadores de todas las selecciones del mundo buscaron la fórmula para terminar con el mandato del nuevo monarca del fútbol. España tenía a todos de rodillas con su juego. Volantes con dinámica, centrales fuertes y seguros y un mediocampo que a la hora de generar juego era la envidia de todos.

Desfilaron todo tipo de rivales. Apelaron a cuanta estrategia puede brindar el fútbol. Pero no hubo caso.

Hasta que llegó Brasil. Que comenzó el torneo en su casa rodeado de dudas. Es que las primeras conclusiones que dejaba el equipo de Scolari fueron simples: un equipo atacando y otro defendiendo. Hasta el propio Tabárez lo había manifestado: “Hasta ahora Brasil no jugó nunca contra una delantera como la que tiene Uruguay”. Y la celeste incomodó al local como no lo hizo nadie en el torneo.

Pero esa es otra historia. La final de la Copa Confederaciones marcó un antes y un después. Brasil puso las cosas en su lugar. Terminó con el reinado español. Y mandó callar a muchos periodistas españoles que hablaban con una soberbia como si tuvieran 12 títulos y apenas tienen una estrella en el escudo.

¿Qué hizo Brasil? Lo incomodó desde el primer minuto con una presión impresionante. La tiró bien arriba, en plena salida de un equipo al que le gusta salir con la pelota prolija desde el fondo. Entonces lo llevó al error, sobre todo por el sector de Arbeloa.

Claro que todos los esquemas, las ideas previas y la planificación pueden cambiar en un minuto. Y ocurrió. Apenas iniciado el juego Hulk le tiró un centro a Fred, la pelota lo pasó, rebotó en Neymar, se chocaron los dos centrales españoles y Fred, desde el piso, tocó a la red para poner de pie a Maracaná.

Claro que sostener el ritmo que le imprimió Brasil a esos primeros minutos es complejo. Y bajó las revoluciones, lo que permitió a los españoles tomar contacto con la pelota luego de 20 minutos sin encontrarla. Fue cuando Iniesta probó de afuera y salvó Julio César. El local respondió de contra como una corrida de Neymar, con asistencia a Fred, pero la definición la tapó Casillas.

La más clara para la roja fue a cinco del final, única ocasión donde Brasil lució mal parado. Pedro quedó de cara al gol ante Julio César, definió cruzado pero David Luiz llegó justo para cerrar en la raya.

Entonces, en el cierre del primer tiempo llegó el segundo brasileño. Otro golpe. Neymar combinó con Oscar, que lo asistió para la definición del nuevo ídolo brasileño. Partido liquidado.

Por si quedaban dudas Brasil llegó al tercero a dos minutos de iniciado el complemento. Otra vez Fred, una fiera.

A los 8 un penal infantil de Marcelo le permitía a los españoles la posibilidad de descontar, pero Sergio Ramos remató afuera.

El resto del partido fue un martirio para los españoles, que miraban como perdían el reinado ante el delirio de la gente.

Brasil se vistió para la fiesta. Los jugadores empezaron a jugar para el olé ante un rival que, si bien contó con la pelota la mayor parte del juego, jamás pudo lastimar a un equipo local que lució siempre bien parado.

El elenco rojo terminó con uno menos por una dura entrada de Piqué sobre Neymar; entonces se hizo más cuesta arriba.

¿Es el fin de una era del fútbol español? Nadie lo puede afirmar. Tienen jugadores de nivel y saben a lo que juegan. Por lo pronto, a su prensa le vendrá bien un baño de humildad.

Brasil fue dueño y señor del torneo que organizó con miles de problemas. Su pueblo, castigado y en medio de revueltas sociales, tuvo un instante de felicidad. Brasil volvió a ser el rey.


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