Borracho en oro

El ruso Ivan Ukhov, que abandonó el básquetbol por pelearse con el técnico, que dice engordar a 105 kilos cuando no compite y que pretendió saltar ebrio en Lausana en 2008, ganó la medalla dorada de salto alto

Por lo general todas las familias tienen un tío loco. Se lo termina conociendo como la oveja negra. Compinche de los más chicos. No falla a la hora de tomarse alguna copita de más. En la enorme selva del atletismo la fauna es variada. Están aquellos adictos al entrenamiento. Los obsesivos por cuidarse a la hora de la comida. Los que siguen a rajatabla su rutina. Y los tíos locos. Es que no podían fallar. Estos tipos están en todos lados.

Con apenas siete años Vania, como era conocido en el barrio, pasó a ser el líder de la barra. Es que con 1.93 de altura su madre lo inscribió en el básquetbol. Pero el paso del tiempo fue transformando la personalidad de aquel niño. “Después de nueve años de jugar me peleaba con mi entrenador y no aguanté más y me fui”, dijo el Tío loco de la familia.

Tenía 16 años cuando optó tomar por otro camino. Y se fue a probar en el salto de altura. La madre debe haber pensado: “Dejalo, en una semana está en casa otra vez porque se pelea con el entrenador”. Pero el  muchacho resistió cada una de las rutinas.

Con el paso del tiempo la figura de Ivan Ukhov comenzó a trascender. Fue perfeccionando su principal característica de saltar de su pierna izquierda. Y después de entrenar durante casi un año estableció el récord junior de Rusia. Después de aprender a saltar estableció su mejor marca de 2,15 m el 28 de junio de 2004, y al año siguiente mejoró a 2.30 (el 4 de julio de 2005) en una reunión en Tula, Rusia. Todo esto determinó que representará al país en el Campeonato del Mundo Juvenil de Grosseto, Italia. En 2005 Ukhov ganó la medalla de oro en el europeo junior para menores de 19 años.

La carrera fue en ascenso. Pero claro, al tío loco se le tenía que saltar la cadena. En setiembre de 2008, en el Meeting internacional de Lausana –un torneo que a partir de 2010 pasó a integrar la Diamond League–, cuando llegó el turno de las competencias de salto alto, Ukhov se presentó en un estado deplorable.

Logró sacarse el pantalón con ayuda de otro atleta, se acomodó larga y penosamente el calzado, y al rato emprendió una carrerita torpe que en vez de culminar en salto terminó con una zambullida boca arriba sobre la lona azul con alucinadas visiones de pájaros y estrellitas. Un árbitro lo invitó a retirarse y el público que miraba incrédulo lo abucheó.

La causa de la borrachera fue el abandono de su novia. Esto lo llevó a armarse un explosivo cóctel de vodka con una bebida energizante, y se le subieron los pájaros y hasta los aviones a la cabeza.

El técnico de Rusia de entonces, Valentin Maslakov, pidió que lo sancionaran un año. Pero el tío loco se salvó. El paso del tiempo le regaló a Ukhov un hijo y dijo haberse estabilizado. “Tener una familia ayuda, si no fuera por mi familia, yo no estaría en condiciones de competir de manera consistente y con éxito”, expresó.

Cinco meses después, Ukhov dio un salto de calidad y pasó de no poder despegarse a causa de una vergonzosa borrachera, a estampar la mejor marca del año en salto alto. Fue el 25 de febrero en el Meeting griego de Pireas. Ahí el ruso registró 2,40 m.

El tema es que el loco de Ukhov no puede con su genio. En 2010 se le preguntó si dos días antes de cada competencia dejaba de comer, porque su peso no era el ideal, y respondió sin pelos en la lengua: “Si no estoy en competencia mi peso puede llegar hasta 105 kilos”. Claro que después aclaró que solo tarda unas dos semanas para perder el peso.

El rey de las alturas ruso volvió a brindar ayer en Londres una nueva muestra de su capacidad. En posesión de un título mundial y otro europeo en pista cubierta, Ikhov conquistó su primera medalla de oro al aire libre con una marca de 2,38 y una ventaja de cinco centímetros sobre el estadounidense Erik Kynard.

Ukhov

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