Bofetada histórica: Uruguay eliminado

Venezuela le ganó a Uruguay con la propia receta criolla y lo dejó eliminado
Venezuela le asestó este jueves a la selección de Uruguay un golpe histórico al ganarle 1-0, por primera vez en la Copa América, dejándolo virtualmente afuera de la edición Centenario que se disputa en Estados Unidos.

El entrenador celeste Óscar Tabárez hizo cambios a ganador tras la derrota inaugural ante México (1-3).

Salió del lateral izquierdo Álvaro Pereira e ingresó Gastón Silva en busca de mayor solidez, Nicolás Lodeiro le dejó su lugar a Gastón Ramírez en procura de mayor generación de juego, Cristhian Stuani entró en lugar de Diego Rolan para tener más peso en el área. Por último, Álvaro González jugó por el suspendido Matías Vecino en el mediocampo.

La modificación de piezas también se tradujo en un cambio de sistema pasándose del 4-4-1-1 al 4-3-1-2 con Ramírez como enganche (ver página 5).

El objetivo era claro, convertir a la cautelosa versión del debut en un equipo más ambicioso, con vocación de protagonista, más manejo del balón y peso ofensivo.

Lo primero se logró. Pero más por la postura defensiva que asumió Venezuela que por las bondades del juego celeste.

Sabedora de que el empate le convenía, acostumbrada a esperar a sus rivales para contragolpearlos y dotada de hombres rápidos para desboblarse de defensa a ataque y un punta veloz como un rayo como Josef Martínez, el equipo de Rafael Dudamel se sintió cómodo con el escenario que se planteó.

Básicamente le jugó con el librito que Uruguay utilizó a lo largo de toda su historia mientras la celeste –ayer vestida de blanco– sentía como una incómoda carga esa obligación de tener que salir a ser el protagonista.

Le costó a Uruguay conectar a Ramírez para que este generara juego y abasteciera a los puntas. Claro, en tiempos de doble cinco, el enganche tiene un radio de acción muy limitado para aprovechar las variantes del tiempo y el espacio en forma eficaz.

Pero además, el equipo que paró Tabárez quedó en evidencia de que estaba rengo. ¿Por qué? Porque por derecha tuvo un lateral que pasó rápido al ataque y se combinó con un volante como Carlos Sánchez de buena capacidad de pase, manejo y pegada.

Mientras, por el otro sector jugó por el lateral izquierdo un zaguero natural como Gastón Silva y un volante como el Tata González, que es mucho más fuerte por la recuperación y la aplicación táctica que por el manejo y el desdoble ofensivo.

Por eso se lo vio a Silva cruzar la mitad de la cancha y tirar pelotazos largos y estériles mientras la sociedad Pereira-Sánchez terminó siendo presa de una estricta y planificada vigilancia por los volantes y defensas del equipo de Dudamel.

Un centro de Maxi Pereira tras un error de la defensa venezolana que terminó en centro y pase a Cavani que le erró a la volea en el corazón del área, fue la conexión ofensiva más clara de Uruguay en el primer tiempo: muy poco.

Una pelota quieta ejecutada por Ramírez donde Stuani no llegó a peinarla ni Cavani a empujarla fue la acción de gol más clara lo que también deja en evidencia las flaquezas exhibidas por la escuadra de Tabárez.

Venezuela se mantuvo ordenado y firme atrás esperando su oportunidad. Y el que la vislumbró fue Alejandro Guerra que tras anticipar a Silva en un pase corto de Egidio Arévalo Ríos en la mitad de la cancha, cruzó la línea media y tiró de larguísima distancia por encima de un adelantado Fernando Muslera.

El golero llegó a arañarla, la pelota dio en el travesaño, picó en la línea y el goleador Salomón Rondón metió un gol de pescador.

Iban entonces 35' y las poquitas ideas que había insinuado Uruguay se desvanecieron.

Guerra aprovechó el desconcierto celeste y a los 43' pasó a Josema Giménez con una facilidad pasmosa frente por frente al arco y definió de tres dedos ante un Muslera que salvó el peligro.

El trámite permaneció inmutable para el segundo tiempo.

Uruguay cargó con furia por derecha para aprovechar el envión del vestuario.

A los 53' generó su primer tiro de esquina del partido, mucho decir para un equipo tan dependiente de ese factor aleatoria para hacerle daño a sus rivales. Stuani giró y su media vuelta se fue apenas arriba.

¿Y después? Poco y nada.

El equipo no tuvo la misma respuesta actitudinal que mostró ante México con 10 hombres para empatar transitoriamente el partido.

No supo abrir la férrea defensa venezolana pero tampoco lo arrinconó abajo de los palos con ganas e intensidad.

Venezuela no supo aprovechar la estancia que dejó Uruguay en defensa.

Adalberto Peñaranda cruzó solo media cancha para definir mano a mano con Muslera pero se la entregó a las manos.

Ni esa vida extra supo aprovechar el equipo de Tabárez que como cartas de salvación apeló a dos de los hombres que había borrado antes: Lodeiro y Rolan, además de Mathías Corujo sobre el final.

Un zurdazo de Sánchez se fue afuera. Otro de Ramírez un poco más lejos. Casi nada hasta que a los 89' Cavani quedó de frente al arco con pelota dominada. Definió apenas afuera.

Fue el telón final para una sombría participación uruguaya en el certamen.

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