Bien servido con dos de Hielo

El pupilo de Alcides Perdomo se llevó por segundo año consecutivo el máximo galardón

El milagro sucedió. Como cada seis de enero Maroñas vivió una fiesta que será inolvidable para las más de 16 mil almas que le dieron vida. Porque el mitin de reyes es trascendente por las carreras, por los espectáculos, por los eventos, pero sobre todo, por la gente. En las tribunas reside lo distintivo de uno de los encuentros deportivos con mayor repercusión en América.

Ya no es extraño escuchar a la gran mayoría de los presentes hablar de turf con alto conocimiento de causa. Y si se mira hacia otras hípicas, dónde el deporte pierde adeptos a diario, el milagro de Ituzaingó cobra mayor dimensión.

Desde esas tribunas se fue calentando el ambiente. La pasión bajó por cada una de las filas del Palco Oficial, de la Tribuna Folle Ylla y de la Popular hasta llegar a la cancha dónde los protagonistas  hicieron el paseo preliminar bajo una salva de aplausos y aliento a sus preferidos. Luego, silencio de misa, mientras entraban en el partidor. Silencio que explotó cuando se abrieron las gateras en el clásico: ¡Largaron!  

Y justamente allí comenzó otra historia. La particular y propia de esta edición 2015, que tiene en Hielo a su protagonista estelar por segunda vez, en forma consecutiva, entrando en la historia, junto a Camors, Amsterdam, Socorro! y Romántico, que eran, hasta ayer, los únicos cuatro que en las 117 ediciones del Ramírez, lo obtuvieron en dos años sucesivos.
Fue magnífico lo de Hielo. Es inevitable compararlo consigo mismo en su triunfo 2014. Esta vez fue más contundente que en la edición pasada.

Julio Méndez, el jockey de más larga trayectoria internacional radicado en Uruguay, le dio otra impronta a la conducción del hijo de Holzmeister y ambos se potenciaron a la hora de la verdad.

En la primera pasada por el disco y durante todo el codo del ferrocarril el defensor del stud Coral Gables, vino mal ubicado, en una sexta colocación,  muy abierto y regalando mucho terreno.  Pero apenas pisaron la recta opuesta, el experiente jinete, encontró una mejor colocación, se tranquilizó y le transmitió esa serenidad a su conducido. El tostado criado en Brasil por el Haras Di Cellius, cambió en ese momento su accionar. Se puso cómodo, aguardando que su jinete le diera la orden de ataque, sabedor de que tenía con que responder. El final de la película es conocido por todos.

Párrafo aparte para Alcides “Pico” Perdomo. Hace tres años retornó a Maroñas, luego de una dilatada carrera en Estados Unidos. Apenas se aclimató, los triunfos llegaron uno atrás de otro. Este segundo triunfo, es el premio al saber de un gran entrenador.


Fuente: Diego Caviglia (dcaviglia@observador.com.uy)

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