Bengoechea busca el fútbol sin posiciones fijas

El técnico aurinegro pide que sus futbolistas roten y sorprendan desde la media cancha sin quedarse estáticos ante el rival; eso se vio ante Cerro en el segundo tiempo

Pablo Bengoechea debutó oficialmente como quería. Su equipo ganó y goleó. Quizás le faltó la otra “g”, la de gustar, porque si bien el 3-0 sobre Cerro fue claro, sobre todo, por lo mostrado en el segundo tiempo, lo de Peñarol distó mucho de ser un juego atildado.

Claro que para ser un debut no está nada mal y mucho menos si se toma en cuenta que se debió jugar en el Estadio Luis Tróccoli como visitante. El hincha igual queda loco de la vida.

Las cosas positivas
Lo que se pudo ver en el primer partido de Bengoechea DT fueron algunas diferencias importantes con sus antecesores.

Una de ellas fue el tema de las pelotas quietas. No es que ni Jorge Fossati ni Paolo Montero no trabajaran en ese tema tan trascendente a la hora de hacer goles, sino que no se notaba tanto a la hora de las ejecuciones.

Ante Cerro, Peñarol tuvo un par de ocasiones de gol claras por este medio. La primera de ellas y la más clara, fue por izquierda en la primera parte y el balón derivó al Japo Rodríguez ya dentro del área tras un pase de Pacheco. El centro del volante pegó en la mano de un zaguero cerrense pero Darío Ubriaco entendió –correctamente– que no era penal porque no hubo intención. Allí había un hombre aurinegro parado en la barrera para complicar el desplazamiento de sus rivales y para que la pelota le pudiera llegar sin problemas al Japo. Y salió todo bien hasta esa mano.

Pero lo más importante que mostró Peñarol fue en la parte táctica. En el fútbol es fundamental no jugar siempre por un mismo sector. En ese sentido, la apuesta de Bengoechea fue justamente buscar que no hubiera posiciones fijas, sobre todo, desde la mitad de la cancha hacia arriba.

Entonces los cuatro hombres que pueden hacer algo diferente con la pelota, jugaron de esa forma y en el segundo tiempo ante Cerro, lograron desnivelar la balanza.

Pacheco –como se había escrito en estas páginas– no juega solo de punta. Baja a recepcionar casi hasta el círculo central y desde esa zona, por momentos, supo habilitar a sus compañeros.

Algo similar ocurrió con el Japo Rodríguez. Comenzó como volante central y luego –como lo había ensayado en Los Aromos– se recostó por la banda izquierda, sobre todo, cuando salió Facundo Rodríguez, de flojo debut.

A Urretaviscaya había que aprovecharlo porque era el único futbolista que llegaba con rodaje. Y en el complemento eso se notó. Allí sacó diferencias. Se movió por derecha –como al inicio del partido–, luego por izquierda –desde allí habilitó a Zalayeta para el segundo tanto– y corrió por todo el frente de ataque. No fue un volante externo exclusivo.

El otro que hizo lo mismo fue Aguiar cuando ingresó. Fue igual al Japo. Primero como volante central y luego más adelantado.

Esa es la idea del DT. Buscar la sorpresa, algo totalmente necesario en el fútbol. Y no siempre bien utilizado.


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