Beckham Jr, tras los pasos de papá

El hijo mayor de David Beckham se fue a probar a Chelsea pero el destino de los hijos de las estrellas, en el mundo futbolero, no es muy alentador

Brooklyn tiene 13 años y se prueba en Chelsea. Su apellido, Beckham, llama la atención. Si tiene los genes del padre, es un talento en potencia, dirán los cazatalentos. Sin embargo, basta hacer un recorrido histórico a la carrera de  los hijos de las grandes estrellas mundiales del fútbol, para darse cuenta de que el éxito no se certifica en la partida de nacimiento. 

Beckham no es Pelé, Maradona ni Cruyff. Ha construido su carrera en base a su imagen. Es más un producto marquetinero que un gran futbolista, a pesar de su exquisita pegada.

El mayor de sus tres hijos, Brooklyn, ya formó parte de la sub 14 de Los Angeles Galaxy, el último club donde jugó su padre.

El miércoles se lo vio dar sus primeros pasos por los campos ingleses, en las instalaciones de Chelsea.

Una fuente citada por la web del diario The Daily Mail dijo que Brooklyn “es como cualquier adolescente con la ambición de ser futbolista” y que “quiere ver cómo le va” en la cantera de Chelsea.

Beckham, de 37 años, dejó el equipo californiano a final de la temporada y trasladó a toda su familia a Londres, donde alquilaron una casa que vale € 24 millones.

“Soy tan estricto con mis hijos como lo fue mi padre. Ellos siempre preguntan si jugaron bien y yo les digo que lo hicieron bien pero que podrían haberlo hecho mejor”, le dijo Beckham a The Times.

Romeo, el segundo de los cuatro hijos de la pareja, también sigue los pasos de su padre, pero en otro ámbito: en diciembre protagonizó la última campaña de moda infantil de la marca británica Burberry.

David Beckham fue modelo de Emporio Armani, entre otras marcas que publicitó, y su esposa Victoria Abril, excantante de Spice Girls, se dedica ahora al diseño de moda.

En el camino de Brooklyn
Antes que el hijo de Beckham, mucho otros vástagos quisieron emular las hazañas de sus padres en las canchas.

Edinho, hijo de Pelé, llegó a jugar en la Primera de Santos como golero. Pero duró poco. Pasó sin pena ni gloria por otros equipos menores y ya lejos de las canchas, fue condenado por narcotráfico en 2005.

Diego Maradona tuvo varios hijos fuera de su relación matrimonial. Uno de ellos fue Diego Sinagra quien jugó en varios equipos de las divisiones menores del fútbol italiano y en 2008 sorprendió integrando a la selección azzurra de beach soccer en el Mundial de Marsella.

Otro grande de todos los tiempos fue el holandés Johan Cruyff, cuyo hijo Jordi jugó en Barcelona, Manchester United y la selección holandesa. Era veloz y habilidoso. Pero si se plantea una comparación con su padre su talento está a años luz de distancia.

Incluso a nivel local hay ejemplos ilustrativos. Diego Morena, hijo de Fernando, goleador histórico del fútbol uruguayo, llegó a la Primera de Peñarol en 2004. Hoy juega en la Liga Universitaria.

El peruano Julio César Uribe fue un fiel exponente del mejor talento del fútbol peruano. Su hijo Julio Edson pasó por Deportivo Maldonado, pero no se destacó.

Los hijos de Ramón Díaz, actual entrenador de River Plate argentino, nunca lograron brillar con luz propia.

La presión de la comparación pesa. Tal vez por eso, Romeo Beckham enfiló para las pasarelas.


Fuente: El Observador

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