Barcelona y Madrid intercambiaron el cielo por el infierno

Hace un mes Barcelona sufría una crisis adentro y afuera de la cancha; ahora encontró el camino mientras real madrid lo pierde

Hace un mes Luis Enrique era un mal técnico. Messi era un soberbio dictador, Neymar un liviano caprichoso y Suárez casi un ex jugador, demasiado atormentado por sus demonios internos como para preocuparse por el gol. En síntesis, Barcelona era una lágrima.  En cambio, Real Madrid era el dueño del mejor fútbol del planeta, Carlo Ancelotti un ángel que había traído paz a un vestuario de estrellas, Cristiano Ronaldo una bestia devoradora de arcos, Gareth Bale era Usain Bolt con habilidad futbolística y James Rodríguez era el Pibe Valderrama pero en versión ganadora.

De eso hace apenas un mes. En cambio, ahora Barcelona es el equipo del momento, tras ganarle el domingo por 5-2 a Athletic Bilbao, quedar a un punto de los merengues y encadenar su novena victoria consecutiva, con una fiesta de goles: 34 tantos marcados en los últimos nueve partidos, que arrojan un promedio demoledor de 3,8 goles, que trepa hasta 4,2 si solo se cuenta la Liga. Representa un mundo de distancia respecto a los 2,4 que el equipo tenía hasta antes de aquella refundacional derrota 1-0 ante Real Sociedad, en el primer partido de 2015.

Un mes puede ser una eternidad en el fútbol. Y más cuando la prensa deportiva española (en particular la pseudo partidaria de Madrid y Barcelona) busca cada detalle del vestuario propio y el ajeno para agrandarlo  y crear verdaderas novelas alrededor de la vida diaria de cada club. Hoy, por ejemplo, ya nadie habla de la discusión entre Messi y Luis Enrique, que el francés Mathieu había reconocido en una entrevista, y que ratificaba un plantel supuestamente ingobernable.

¿Qué cambió?
Lo cierto es que Barcelona atraviesa una revolución. Las cifras lo muestran, pero también el estilo: el toque fanático en mitad de cancha, la posesión que acalambraba rivales y llegaba a aburrir a los espectadores está desapareciendo con Luis Enrique. O al menos está mutando. La suplanta un fútbol vertical, de toque rápido, de descarga y de búsqueda del arco contrario. Tanto que ya ni cuida el  propio: desde aquel partido ante Real Sociedad recibe un promedio de un gol por partido, mientras que un mes atrás sufría 0,5. Barcelona ya ni siquiera controla el ritmo de los partidos, como amaba hacer en la era Guardiola. Ahora se somete a esa ráfaga de fútbol, y la muestra más clara de ello es que sus volantes ya no son amos y señores. Xavi e Ivan Rakitic han ido cayendo en su protagonismo, pero el equipo no ha perdido intensidad. Por el contrario, la ganó.

El rol de Suárez
¿Nada de eso existía hasta el domingo? Si, pero se estaba formando. Recién ahora rompe los ojos. Y dentro de eso, el rol de Suárez empieza, por fin, a ser visible en el tanteador. El uruguayo ya era fundamental en el esquema, con despliegue y asistencias a Neymar y Messi, pero se le negaba el gol. No era que no tenía chances, pero las erraba. Y el domingo empezó igual, con un gran cabezazo que salvó el arquero. Pero después por fin se le dio a los 25’, con un golazo para el 2-0 parcial, al que le sumó otra asistencia. Pero por sobre todo, los tres de arriba volvieron a mostrarse en sintonía. ¿Son acaso los mejores amigos del mundo? ¿Messi dejó de un día para otro de buscar primero su jugada? No, pero la pelota empezó a entrar. Y eso cambia todo.

La otra cara
Y el otro factor de la ecuación: Real Madrid está haciendo el proceso universo. Tocó techo en diciembre, cuando ganó el Mundial de clubes y su fútbol fluía. Pero en el último mes el equipo empezó a pistonear: se lesionó James Rodíguez, Cristiano Ronaldo ya no tuvo tantas ocasiones, perdió la paciencia y se hizo expulsar ante Córdoba, hasta tocar fondo el sábado con la goleada 0-4 ante Atlético. Obvio: las explicaciones secretas de vestuario aparecieron, tal como hace un mes eran la “realidad” de Barcelona: que Cirstiano no se la pasa a Benzema y a Bale, que el portugués no se sacrifica…

En definitiva, las novelas seguirán. Y la verdad la tendrá el que logre el equilibrio en mayo.

Cifras de Barcelona
4,2
Goles por partido. El promedio de Barcelona por Liga española en los últimos cinco partidos. Antes de esta racha el promedio era 2,4.
9
Victorias consecutivas. LLeva encadenadas el equipo de Luis Enrique
Cifras de Real Madrid
1,8
Goles por partido. Es el promedio de goles de Real Madrid en los nueve partidos que se disputaron en 2015 entre Liga y Copa. En la primera mitad de la temporada el promedio era 3,4
5-3-1
El saldo de ganados-empatados-perdidos 2015. Antes de eso, a fines de 2014 consiguió 20 victorias consecutivas


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