Barcelona ante el peligro del afloje

La derrota en el clásico ante Madrid mostró signos de agotamiento, una mala noticia cuando se entra en la etapa definitoria
Barcelona venía en un camino perfecto. Primero con luz en Liga, invicto en Champions, clasificado a la final de Copa del Rey, 39 partidos sin perder... el clásico era la chance de cerrar la Liga. Pero en cambio, la derrota prendió luces de alerta. Es cierto que los números siguen favoreciéndolo en todas las competencias, y que dominó el partido ante Real Madrid. Pero el 1-2 también reflejó un equipo al que, salvo destellos, le costó mucho que fluyera ese juego que hace algunas semanas era natural.
La temporada de España es larga y extenuante. El año pasado, Real Madrid lo sufrió. Hasta enero era imparable, acumulaba récords y se ratificaba como el mejor equipo del mundo. Pero la cuádruple competencia -súmele Mundial de Clubes- le provocó un enorme bajón a partir de enero, que lo dejó con las manos vacías en junio.

Esta temporada Barcelona parecía evitar ese bajón. Intentó la rotación, lo que logró salvo con el "MSN (Messi-Suárez-Neymar)", a quienes por necesidad usó siempre -salvo cuando Messi se lesionó-. Y ahora, entrando a la recta final, se enfrenta al peligro de ese agotamiento, aún antes de haber ganado nada.

El barcelonismo pensaba en liquidar al Real Madrid, incluso con una goleada, y enviarlo trece puntos atrás en la Liga, y al final el equipo de Luis Enrique acabó perdiendo en dos partidos seguidos cinco puntos, pues en ambos llegó a liderar el marcador: en Villarreal, 0-2 (2-2); y contra el Madrid, 1-0 (1-2).
Luis Enrique deberá hacer mucho más para recuperar a un grupo que el sábado evidenció un cansancio que choca contra las tesis de su DT, que ha repetido que su equipo no sólo está mejor que la pasada campaña, sino que ésta la acabará mucho mejor.

Lo que quedó claro fue que el aspecto físico fue un punto en contra de los azulgranas, que con un 1-0 en el tramo final no supieron controlar el partido y más cuando el Madrid se quedó con diez, tras la expulsión de Sergio Ramos, que dio paso a un Barça descontrolado en el centro del campo y sin una marcha más para evitar la derrota.

Luis Enrique solo hizo uno de los tres cambios que podía hacer, y dado el resultado de sacar del terreno de juego a Rakitic para introducir a Arda Turan, quedó claro que no fue la decisión más adecuada, y más cuando delante los tres delanteros parecían vencidos por el cansancio.
Algo parecido aconteció en el anterior partido de Liga, cuando tras dominar por 0-2, los dos cambios que hizo Luis Enrique en el campo del Villarreal no dieron la consistencia buscada, especialmente con las salida de Piqué y la entrada de Mathieu, y el Barça se dejó dos puntos.

Con la derrota ante el Real Madrid, al Barcelona se le acabó su buena racha, que se quedó en 39 partidos seguidos sin perder en todas las competiciones. Si no hubiese perdido ante el equipo de Zinedine Zidane, habría igualado la marca del Nottingham Forest inglés, que enlazó 40 partidos sin perder a finales de los años setenta del siglo pasado.

Suárez falló
Se enfrentaban posiblemente los dos mejores tridentes ofensivos del mundo y salió victoriosa la BBC. No fue el mejor día de Messi, con pocos espacios para desatar su fútbol, mientras que Neymar estuvo alejado de su fantasía. Para los uruguayos, la atención estaba centrada en Suárez, pero el uruguayo tampoco pudo cumplir: las peleó todas y forzó una roja la roja a Ramos, pero falló lo que un goleador nunca perdona, de cara al arco. Ese falló pareció pesarle en el resto del partido, en el que no fue el delantero con el instinto asesino de siempre.

Del otro lado, fue todo lo contrario: Bale no paró de luchar y hasta le anularon un tanto legal, mientras que Benzema y Cristiano aparecieron con goles en el momento más importante.
El antecedente

A pesar de lo malo, Barcelona tiene un antecedente similar esta temporada: a principios de diciembre tuvo tres empates seguidos, ante Valencia (1-1), Bayer Leverkusen (1-1, aunque ya estaba clasificado a la siguiente fase de Champions) y Deportivo La Coruña (2-2). Pero luego vino el Mundial de Clubes, que sirvió para recuperarse e iniciar una impresionante racha de 22 victorias y 2 empates, que se cortó con el empate ante Villarreal.
Ante el traicionero Aleti

Mañana se jugará otro gran partido en el Camp Nou. El rival del Barcelona será el Atlético de Madrid, pero esta vez en la exigente Liga de Campeones, en la que el equipo de Diego 'Cholo' Simeone ya sabe cómo ganar al conjunto azulgrana, al que eliminó hace dos años.
Barcelona ha ganado los últimos duelos, pero después de lo visto en el clásico, para un sector del barcelonismo el miedo que ya generó el emparejamiento de cuartos se ha incrementado.

Lo que se encontró el Barcelona en duelo contra el Real Madrid, que se tiró atrás para evitar que se reprodujese la goleada de la primera vuelta (0-4), lo volverá a ver el martes el Camp Nou, pero ante un equipo que ha hecho del sistema defensivo su sello. Será una oportunidad para verificar si se trata solo de un sacudón en el camino o el inicio de algo más preocupante. Si es eso, el resultado podrá ser devastador. l

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