Barça, en busca de su identidad

Más allá de Suárez el equipo que dirige Luis Enrique está en un momento de transición

Sin laterales, sin Rakitic ni Xavi en un partido grande y con otro dibujo: así fueron los movimientos de piezas que llevaron a Luis Enrique a reinventarse el miércoles ante PSG,  para obtener una victoria clave.

Mientras en Uruguay todos están pendientes de Suárez y su suerte en el equipo, si hace goles o se la pasan, si se tira a la punta o el centro, en Cataluña el terma es otro: la búsqueda de Luis Enrique por la figura y el equipo ideal.

Y lo cierto es que este Barça no es la maravilla de hace poco. Para eso está Real Madrid, y sobre todo Cristiano Ronaldo, que hace goles por todos lados. Barcelona está en la búsqueda de sí mismo, de la mano de un DT que toma cosas del modelo tradicional, amolda otras y busca. Y sigue buscando.

No fue un gran partido ante PSG, pero cuando más se le exigía al equipo azulgrana, los jugadores arrimaron el hombro y lograron el triunfo. Fue tal la vuelta de tuerca que dio al dibujo táctico Luis Enrique que llegó a enredar a los responsables de prensa de la UEFA, quienes situaron antes del partido a Pedro Rodríguez de lateral derecho en las hojas informativas.

En definitiva el Barça jugó sin ningún lateral, tras no tener a Dani Alves. Fueron tres zagueros (Mathieu, Piqué y Bartra), y un rombo en la mitad de la cancha: Mascherano como recuperador, en las puntas Busquets e Iniesta, y como vértice ofensivo Messi, retrocediendo de su función habitual para dejar arriba  Suárez de 9 y Neymar y Pedro por las bandas.  

La idea no era nueva: muchas veces Busquets se ha retrasado para colarse entre los centrales y los laterales han sido de largo recorrido, incluso jugando de extremos, mientras que estos han tendido a ir hacia el centro para amontonar jugadores por el centro del ataque. Lo del jueves fue literalmente prescindir de laterales, frente a un equipo que es capaz de hacer daño por la banda derecha, que lo aprovechó.

La idea de Luis Enrique quedó patente, y no es otra que la de no ser previsible, ya que su aspiración pasa por dotar al equipo de herramientas para que el rival no se encuentre en un partido placentero en el que echa atrás y el Barça se embotella sin soluciones.

Así lo ratificó ayer en conferencia de prensa: “No creo que en esta evolución exista un final, un momento en el que podamos decir que el equipo ya está dando el cien por cien de su capacidad”, dijo preguntado si su Barça aún estaba en construcción.

Apuntó que, pese a que se habla mucho del 3-4-3, “variantes tácticas hemos utilizado, en función de cómo podíamos hacer más daño”, y que el cambio de sistema también era habitual cuando entrenaba al Barça B; “lo que pasa es que entonces no nos veía ni San Pedro”. 


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