Barajar y dar de nuevo

Ante Chile. La chance de cambiar el dibujo y poner tres zagueros está entre las opciones de Tabárez

Luego de la incógnita que supuso enfrentar a Jamaica, el sometimiento táctico de Argentina y la táctica espejo de un rival similar como Paraguay, la selección uruguaya empezó a planificar ayer el partido ante Chile por los cuartos de final de la Copa América en Santiago.

El equipo celeste sabe que los trasandinos llegan entonados luego de una fase de grupos donde anotaron 10 goles y están invictos. Además, el pasaje de Marcelo Bielsa dejó huella y cambió la mentalidad del fútbol chileno. Tanto que el sucesor elegido luego de la partida del loco es un argentino con las mismas mañas y obsesiones, como Jorge Sampaoli.

¿Cambia el dibujo?

¿Qué espera Uruguay de Chile? Un rival que salga a tener la pelota, abierto por las bandas y con mucha gente en ataque, según la dinámica mostrada por la roja en el empate ante México y los triunfos ante Ecuador y Bolivia.

Los celestes saben que deberán tomar precauciones, pero deberán arriesgar un poco más que ante Argentina porque se puede quedar eliminado.

Sin Álvaro Pereira, quien sumó su segunda tarjeta amarilla, Tabárez debe apelar a una modificación táctica y de nombres para el partido del miércoles.

Si bien la primera hipótesis sería apelar a otro defensor por izquierda y el dilema sería entre la experiencia de Jorge Fucile o la juventud de Gastón Silva, en el cuerpo técnico celeste se piensa en cambiar el sistema y volver a una vieja receta guardada en el cajón: el 3-4-1-2.

Con esa fórmula Uruguay resolvería varias dificultades que en lo previo le presentan el rival y las circunstancias.

Con tres hombres en el fondo pueden jugar juntos Sebastián Coates y José María Giménez como stoppers y Diego Godín como líbero. Eso le permite a Tabárez ser superior en el juego aéreo –Chile no tiene atacantes altos– y sumar un hombre a la línea final ante un equipo que saldrá a proponer asfixiado por la presión de su gente.

Los cuatro hombres de la mitad de la cancha podrían ser Maximiliano Pereira por el carril derecho y Cristian Rodríguez por el izquierdo, dejando la mitad del terreno para Álvaro González y Egidio Arévalo Ríos.

Si hay algo seguro es que Uruguay no atacará con tres hombres. Así, Carlos Sánchez puede ser el indicado para cumplir con la función de enganche dejando en ofensiva a Diego Rolan y Edinson Cavani, que solo convivieron en la delantera de a ratos ante Jamaica. Con esos mismos nombres, otra opción es que Sánchez sea ladero de Arévalo junto a Tata González, y quien haga la función de mediapunta sea Rolan, con un solitario punta pero bien acompañado por las bandas.

De esta forma, el entrenador dejaría en el banco a Abel Hernández, que no tuvo un buen partido ante Paraguay y mantendría los otros nueve titulares.

Ese sistema le soluciona a Tabárez el problema hacer presión en la línea media, donde Chile acumula muchos hombres de buen pie e intentar taponear a Vidal, cerebro del equipo.

Además no se replegaría tanto en su propio terreno y podrá cumplir con su misión de atacar. Porque Chile no es Argentina, porque no hay mañana luego de ese partido y porque a esta altura, el grupo sabe que puede meterse en el camino del local, el más accesible para revalidar el título.


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