Azul, oro y celeste: ¿cómo puede jugar el "nuevo" Lodeiro en Uruguay?

Lodeiro tuvo un gran arranque en Boca: todos señalan su desdoble para marcar, asistir y lanzar, algo que lo puede convertir en pieza clave de la selección

Lodeiro está respondiendo. Es muy pronto para catalogarlo como ídolo, pero el exceso y el fanatismo argentino está pavimentando ese camino, que le durará tanto como se mantengan sus buenas actuaciones. Pero más allá del ruido de la tribuna y los medios, el volante ha mostrado algunas de las mejores apariciones de su carrera en este breve lapso con la camiseta azul y oro.

“El uruguayo es de esos jugadores distintos que no necesitan un tiempo de adaptación para ponerse la camiseta de Boca. Me hace acordar al Pocho Insúa del 2005 y el 2006, que le sacaba la pelota de los pies a los volantes y terminaba las jugadas casi como delantero. Lodeiro es un 10 cerebral, pensante, pero también aporta mucho en la recuperación”, opinó ayer en Olé el ex jugador y DT boquense Jorge Ribolzi.

“Es distinto, por lo menos en las primeras fotos en Boca. No sólo por ser zurdo, a veces más asociados a la estética. La real diferencia es que Lodeiro puede conducir desde diferentes sectores; es un enlace que se siente más cómodo de frente a la cancha que en la fricción de quien recibe de espaldas a su rival; y no termina la jugada con el pase sino que tiene aire y concepción del equilibrio para correr hacia atrás”, escribe Ariel Sottile, periodista de Olé.

Variantes
Lo cierto es que Lodeiro ha mostrado algo de lo que le permitió ganarse la titularidad de la selección en los últimos tiempos, y en periodo de recambio pasar a ser una de las piezas más importantes del equipo de Tabárez. En Argentina destacan su despliegue, algo que en Uruguay le permitió jugar como doble cinco en varios partidos.

Lodeiro pasa, asiste y driblea, pero también marca y se tira al piso, y con eso se ganó tanto la aprobación de Tabárez como la ovación de la 12. “En el partido con Chile (en noviembre) jugó ahí. En el segundo tiempo, cuando entró Guzmán Pereira, se hizo un doble cinco con él por delante para jugar detrás del centro delantero. Es una de las buenas opciones que tenemos para el ataque”, dijo la semana pasada el entrenador de la selección uruguaya, tras el partido ante Wanderers, reconociendo que el sanducero ha pasado por todas las posiciones de la mitad de cancha: como doble cinco, como volante abierto por izquierda, en la misma posición pero por derecha –lo que al ser zurdo le da la chance de encarar en diagonal hacia adentro– o incluso como enganche

De todos modos, su despliegue táctico fue aún más impresionante contra Inglaterra e Italia: jugó en la posición de enganche, pero en realidad tuvo la responsabilidad compartida con Cavani de marcar a los dos generadores de juego rivales: Gerrard y Pirlo. Fue la pieza clave del pressing uruguayo, que terminó con aquel gol de cabeza de Suárez a Joe Hart y con quizás los mejores 45 minutos que se le hayan visto a la celeste con Tabárez como DT.

Despliegue
En Boca, mientras tanto, ha mostrado también esa polivalencia. Ante Palestino, cuando entró desde el banco, jugó  en una posición de “falso 9”, una especie de enganche pero con mucha más movilidad que la que tenía, por ejemplo, Riquelme. Pero en los últimos partidos ha arrancado como volante por izquierda, con movimientos por una amplia zona del ataque, arrancando desde la mitad de la cancha y llegando al área, lo que le permitió una gran asistencia para el gol de Calleri que marcó el 1-0 para Boca el domingo.

“No me siento el conductor, estoy agradecido al equipo porque su confianza sirve para ir consiguiendo los triunfos”, aseguró ayer con humildad el delantero, mientras se le abalanzaban decenas de medios que ya lo van construyendo como el nuevo ídolo azul y oro.


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