"Aún no me cae la ficha"

Martín Campaña pensó dejar el fútbol a los 15, se hizo hombre en Segunda a los 17 y hoy disfruta en los JJOO

Habla y se le iluminan los ojos. Martín Campaña, que el 29 de mayo cumplió 23 años, prefiere concentrarse en el trabajo antes que entrar a profundizar y analizar lo que implica estar en unos Juegos Olímpicos, por lo que significa en sí esta edición de la actividad más importante del deporte del planeta y por las connotaciones históricas que tiene para el fútbol uruguayo estar en esa competencia. El hecho de mencionar Londres 2012 para estos muchachos que recién se comienzan a mostrar a nivel internacional puede ser una gran vidriera, pero también una tremenda mochila. Por eso, el guardameta toma distancia de todo, para mantener el equilibrio y evitar los desbordes de emociones y ansiedad.

“Viste vos… del Ubilla a un estadio como el de Old Trafford. Todavía no me cae la ficha. Capaz que cuando vuelva a Montevideo lo analizo, ahora solo pienso en trabajar para no distraerme del objetivo”, revela. Y se expresa con total sinceridad: “No imaginaba estar aquí, y no porque no crea que pueda estar o no, sino debido a que no estuve en los Panamericanos, en la primera lista que hizo el Maestro en marzo éramos seis goleros, más Castillo y Muslera. Soy sincero: sabía que había muchos con más chances, pero el Maestro confió en mí y cuando me puso en la lista que redujo y jugué en aquel amistoso contra Egipto, me fui dando cuenta que podía tener esta oportunidad”.

Campaña es oriundo de Maldonado, jugó en Montevideo y dio el salto con singular éxito al profesionalismo en Cerro Largo.

La del golero del equipo arachán es una de esas historias que van acompañadas desde las raíces por el sacrificio, por el vacío que provocan las distancias y por la tentación de largar todo cuando el ser humano se siente acorralado. Incluso tuvo que luchar contra la aspiración de su padre que no quería que fuera golero, como había sido su progenitor.

Campaña jugaba en la séptima de Deportivo Maldonado cuando en un partido ante Defensor Sporting el Profe Santos, la cara del éxito del proyecto de juveniles violetas, le vio condiciones y lo tentó para viajar a Montevideo.

 En ese entonces tenía 13 años y significó todo un cambio. “De que tuviera todo servido, que mi madre me levantara todos los días para ir a la escuela o al liceo, de estar siempre acompañado por mi familia, pasé a estar solo, con otros jugadores en Montevideo. Fue complicado, pero me sirvió para madurar”, revela.

Cuatro años después, con las enseñanzas que había recogido en la escuela violeta, hizo una pausa y miró a su alrededor en la abundante cantera de Defensor Sporting. Delante tenía a Juan Castillo y a Martín Silva, pero sonó el teléfono para volver a Deportivo Maldonado para jugar en la B.

“En Defensor tenía muchos goleros importantes arriba, volver a Maldonado implicaba estar nuevamente cerca de casa y con 17 años podía tener la oportunidad de atajar en un plantel principal. Sabía que era en Segunda división, pero era el comienzo”.

Sus buenas actuaciones se ganaron el respeto y la confianza del técnico Wilmar Cabrera, quien primero lo llevó a Atenas de San Carlos y luego, cuando el DT pasó a Cerro Largo se lo llevó como refuerzo. En el equipo arachán ya lleva cuatro años, y en la última temporada cerró con un año redondo en lo personal y en lo colectivo, por la clasificación histórica a la Copa Sudamericana para el equipo azul y blanco.

“Sabía que jugar con 17 años en Primera sería bravo, pero me gustó el desafío. Jugabas en canchas difíciles y, además, en la B, se juega poco y muy friccionado. Pero me iba a permitir madurar y sentir el rigor de los rivales, porque cuando se enteran que tenés 17 años van más al choque”, confiesa con nostalgia. Y recuerda una anécdota: “El último amistoso que jugamos en la pretemporada en Atenas fue ante Uruguay Montevideo en la cancha de ellos. De pronto, en una pelota dividida, me tiro con los pies para adelante y se me vienen todos los rivales arriba. Se armó un revuelo bárbaro. Yo banqué como pude y mis compañeros me cuidaron, pero entraron los dirigentes de ellos, los jugadores estaban furiosos y se me iban encima. Se calmaron los ánimos y todo pasó, pero quedó la secuela… a los pocos días se sortea el fixture y, ¿con quién nos toca? Con ellos. ¡Me quería morir! Pero después no pasó nada”.

De su experiencia en los violetas recuerda: “Vivíamos en la casa de los juveniles del club y uno de los que me dejó las mayores enseñanzas fue Mario Alles”.

También tenía la escuela de su padre, que había atajado en Maldonado, aunque no quería que su hijo siguiera sus pasos. “Él quería que jugara de nueve y le decía al técnico que no me pusiera de golero, pero yo agarraba los guantes y me iba al arco”.

Campaña estuvo en la selección sub 20 que dirigió Diego Aguirre y jugó el Mundial de Egipto. “Aquello fue toda una distinción, porque en ese momento estaba en Atenas, en un equipo de Segunda del interior, y me llevaba a una selección”.

El fútbol le dio y le sacó. “El descenso con Cerro Largo fue uno de los peores momentos de mi carrera, no por lo que sucedió en lo personal debido a que me fue muy bien, sino por el grupo, porque no cobrábamos. Como contrapartida este último año vivimos una temporada increíble: llenamos el Ubilla varias veces, le ganamos a los grandes y llegamos a las copas internacionales”.

Su equipo debutará el jueves, el mismo día que la selección olímpica en Londres 2012, en la Copa Sudamericana.

Mira para atrás y recuerda cuando con 15 años estuvo a punto de dejar el fútbol. “En ese momento me pagaban la comida y tenía el alojamiento en Defensor pero solo me daban un viático para el ómnibus, no me daban para los zapatos. Era todo un sacrificio para mi familia, por esa razón pensé volver a Maldonado a jugar en el fútbol local, estudiar y dar una mano con algún trabajo”.

El futbolista que tiene un año y medio más de contrato y que es pretendido por los grandes y se interesaron desde Italia, completó sexto de liceo y realizó dos cursos de mantenimiento informático. En sus planes está seguir estudiando.

En la selección olímpica se deslumbra todos los días con algo, por los mismos que admira a través de la televisión los fines de semana en la Premier League o en la Liga Italia, hoy los tiene de compañero. Se sorprende con la experiencia que está viviendo en Manchester y destaca el valor del equipo olímpico de Uruguay. “Me impresionó la humildad de todos, especialmente de los tres mayores. Son todos iguales, y me hacen sentir como uno más del grupo”.


Fuente: Enviado

Populares de la sección

Comentarios