AUF se desmarca de reventa de entradas

En medio de la polémica y el escándalo por la reventa de entradas los neutrales revelaron a El Observador que anotaron el nombre de cada persona que les compró boletos

Las entradas para los partidos del mundial están en el ojo de la polémica. La justicia comenzó a investigar a dirigentes por la reventa de boletos. Primero fue un sobrino del presidente de la FIFA, Joseph Blatter. Y ahora van por el titular de la AFA, Julio Humberto Grondona.

¿Y por casa cómo andamos? ¿Cómo se manejó la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) en el tema? Porque cuando la celeste clasificó a la segunda fase se generó una locura de los aficionados uruguayos. ¿Qué hicieron los neutrales? ¿Vendieron entradas?

“No conozco sistema más transparente que el que manejó la AUF”, expresó el neutral Jorge Barrera a El Observador.

Y acto seguido su compañero Ignacio Alonso brindó detalles: “Se terminaron vendiendo 1.370 entradas. Las  vendimos al precio que correspondía y se le dio recibo a la gente. Está el nombre de cada uno de los compradores”.

Esta historia comenzó bajo la conducción de Sebastián Bauzá: “Se mandó una nota a los clubes que querían entradas. Los cuadros tenían que mandar una nómina de cuántas entradas iban a comprar”, comentó el integrante del Ejecutivo, Roberto Pastoriza, a El Observador.

Las entradas se debían abonar. Todas. No había regalos para nadie. “Cada club hizo su acuerdo. No pasó por la AUF, no tuvo nada que ver la AUF, fue directo con la página web de la FIFA. Con tarjeta de crédito de cada dirigente. No te regalan ninguna. Las tenías que retirar en Brasil. Apenas te regalan para los partidos, cuando llegamos a la reunión previa, apenas nos dieron ocho entradas para palco vip, nada más. En Uruguay, cuando nosotros salimos no había entrada para ningún partido, estaba todo facturado”, agregó Pastoriza.

Alonso agregó: “Para la segunda fase se vendieron entradas a través de FIFA y para el partido de Uruguay con Colombia, a través de la AUF se pusieron a la venta 1.378 entradas de las cuales se terminaron vendiendo 1.370. Las  vendimos al precio que correspondía”.

El dirigente agregó que: “Se le brindó un cupo a cada club (la tenían que comprar a la AUF) y un saldo pequeño se le vendió a gente uruguaya en las cercanías del hotel.

Ese dinero quedó en las arcas de la AUF. El detalle indica que Danubio pidió 11 entradas de categoría 1 a un valor de US$ 220, a la Mutual le correspondió la misma cantidad de boletos, y luego pidieron: Wanderes 10, Cerro largo 10, Fénix siete, entre otros lo que totalizaron 290 boletos. Esas entradas fueron directamente a los clubes y la AUF se desentendió del tema.

Los familiares
Otra parte de los boletos que tenía la AUF fueron destinados a los familiares de los jugadores. Entre parientes de los integrantes del equipo, funcionarios de la AUF y sponsors se quedaron con 505 entradas.

“Nosotros vendimos entradas a los jugadores, clubes y en el final al público. La FIFA te da entradas. No te las regala, te las vende, te las factura, tenés que comprarlas. No son entradas regaladas”, indicó el neutral Pastoriza.

Barrera agregó que: “El problema acá es la reventa. Lo que se cuestiona es la reventa. Pero en Uruguay el tema fue clarito. Además el precio estaba en la entrada”.

Los neutrales terminaron revelando que, quienes asistieron a la final, pagaron la entrada e indicaron que “los argentinos estaban desesperados por conseguir boletos”.

“Nunca vimos una cosa igual. Ponían carteles en Copacabana diciendo cuánto estaban dispuestos a pagar. Había gente que pagaba hasta de US$ 8 mil.  Pero lo más insólito fue cuando bajamos de la estación de subte en Maracaná. En las siete u ocho cuadras que tenés que caminar para entrar había centenares de extranjeros con carteles pidiendo plata por los tickets. La más grande fue uno que pedía US$ 11 mil. Mirá lo que mueve una pasión”, expresó un neutral.


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