Atentado y susto a larga distancia

Godoy miraba las imágenes de pánico en el aeropuerto de Estambul y lloraba: por ahí pasaba siempre
Una semana después de volver de Turquía a Montevideo junto a su familia, un atentado suicida mató a 41 personas en el aeropuerto de Estambul. Gonzalo Godoy, que había pasado por ahí y conoce cada rincón de ese lugar, observaba las imágenes por televisión y no lo podía creer: "Mirábamos con mi señora y llorábamos de susto, habíamos estado ahí una semana antes. Al aeropuerto de Estambul lo conozco de memoria. Para ir a todos lados pasábamos por ahí", dijo el futbolista a Referí.

El atentado ocurrió en junio de 2016. El jugador había terminado su contrato de un año con el club Yeni Malatyaspor, ubicado en la ciudad turca asiática Malatya. "Una ciudad chica, preciosa. Pero cuanto más chica más musulmanes y más cerrados son. Ahí nunca pasó nada, pero en Estambul hubo tres atentados. Te asusta porque nunca estás libre y no avisan, te puede pasar en cualquier momento".

Los primeros meses en aquel país fueron complicados. "El idioma, las costumbres, la mezquita te despierta a las 5 de la mañana y te asustás porque no sabés. Tenía un traductor las 24 horas, pero no es lo mismo. No sabía inglés tampoco, pero había nigerianos y empecé a soltarme a hablar inglés, sino no podía hablar con nadie en la concentración, solamente con el traductor. Y no iba a estar todo el día al lado del traductor".

Al hijo mayor (es papá de dos) también le costó, porque no hay escuelas bilingües. Sin embargo, después se adaptó tanto que quería quedarse en el país.

Actualmente Godoy defiende a Alianza Lima de Perú, un mundo más cercano al que conoce. Vive en Miraflores, un exclusivo barrio residencial y comercial al sur de la capital incaica. "La comida es muy buena acá. Todo lo que comas es rico, con $ 20 uruguayos comés rico. En Lima no llueve, siempre está nublado, pero es espectacular. Estamos más cerca de Uruguay, más o menos las mismas costumbres. Cerca del apartamento está el shopping Larcomar con la rambla y un lugar precioso para tomar mate".
La mayoría de los futbolistas extranjeros que juegan en Lima viven en la zona. "Es muy tranquilo, podés andar con el celular en la mano, no hay problemas con eso. La seguridad es muy importante. Nosotros vamos a tomar mate y volvemos a las 11 de la noche caminando y ningún problema. Hay guardias, es una zona turística, hay ingleses, chinos, me sorprendió la cantidad de extranjeros que hay en Lima. Incluso en el apartamento te cruzás con gente extranjera que vive acá".

Eso sí, el tráfico en horas pico puede significar un gran dolor de cabeza. "Una vez íbamos al shopping, creo que estábamos a 25 minutos, y demoramos 1 hora 45 minutos, con mis hijos en el auto. Después de eso, dije: 'Nunca más'. Al principio te pasan esas cosas que no sabés, te largás solo y me quería morir. En las horas pico, entre las 7 y 9 el tráfico se pone peor todavía".

Para ir al entrenamiento se turnan con el uruguayo Luis Aguiar y con Alejandro Hohberg. "Vamos un día en cada auto. Estamos a 15 minutos, pero si nos tardamos cinco en salir, podemos demorar hasta 1 hora y 25 minutos para llegar".

La gastronomía peruana es lo que más le gusta: "He probado de todo, el cebiche es riquísimo, el lomo saltado, pero no sabés la variedad de comidas que he probado, todo rico. Hay que tener cuidado con el picante, pedir sin picante, porque te dicen: 'No está picante', y comés y te sale fuego de la boca".

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