Atacan al pelotón

La Organización Nacional Antidopaje del Uruguay se trazó como primer objetivo limpiar el ciclismo donde comenzó a circular la sustancia tan temida: el EPO

"Lo que pasó en Europa hace 15 años está repercutiendo acá”, dice Federico Moreira. El “acá” es su deporte, el ciclismo. Y lo que repercute es el dopaje sistemático con una sustancia tan de moda como peligrosa: el EPO.

En los últimos dos años se registraron cuatro casos positivos en el ciclismo nacional, tres de ellos por EPO.

Los infractores fueron Eleno Rodríguez, de Alas Rojas, en la Vuelta Ciclista 2011; Pablo Pintos, de Cerro Largo, y Matías Médici, de Banco República Flores este año en Rutas de América.

Además se detectó un positivo por corticoides: Fernando Méndez de Fénix, en la Vuelta 2012.

Médici, sancionado dos años, se perdió los Juegos Olímpicos ya que le fue comunicado el dopaje cuando se encontraba en España en una preselección para competir en Londres.



113 positivos. Desde que se implementan controles antidopaje en Uruguay, 1969, el ciclismo es el deporte que más positivos registró con 113 casos. El que le sigue es el fútbol con 55 aunque lo duplica en cantidad de muestras extraídas.



El año pasado, Moreira ya había advertido a El Observador que el ciclismo necesitaba más controles, ya que estos solo se practicaban en Rutas y la Vuelta.

Entonces, el 4 de noviembre en una prueba dominguera de Camino de la Redención, estalló el caos con un control que tomó por sorpresa a los ciclistas.

La aparición del médico José Veloso, encargado del Centro Médico Deportivo, hizo que varios ciclistas se bajaran de la prueba y de los cuatro seleccionados para el control antidopaje no se presentó ninguno.

Al otro día, dos de ellos se apersonaron presentando sus excusas. Los dos restantes, ambos argentinos, desaparecieron por lo que serán sancionados.

Esta serie de hechos llevó a que la Organización Nacional Antidopaje del Uruguay (ONAU), que se terminó de integrar el pasado jueves, adoptara como primera decisión el ataque al dopaje en el ciclismo nacional.

“Ahora se vienen las principales pruebas del calendario y se creó un clima como que acá no pasa nada, por lo que la prioridad será revertir esta situación”, dijo a El Observador un alto dirigente del Comité Olímpico Uruguayo (COU).

El tema será tratado por el comité de gestión de resultados que integran Ernesto Irurueta, director nacional de Deportes, Veloso y un abogado.

“Se anotaron ese tema como prioritario porque es el punto más candente del momento”, aseguró la fuente.

La situación que genera más preocupación es el desembarco del EPO en el deporte uruguayo.

“Se está empezando a repartir y parece que lo hacen ingresar al país desde Brasil. Quieren que haya sanciones ejemplarizantes”, agregó el directivo.

Moreira integra desde hace unos meses el directorio del COU: “Estoy al tanto de todo lo que se está haciendo para intensificar los controles”, explicó.

A trabajar en la prevención
“Queremos que se siga trabajando en los controles pero que también se empiece a trabajar en la prevención”, expresó Moreira, el máximo ganador en la historia de la Vuelta Ciclista con seis títulos.

“Hay que empezar a educar y a generar una cultura de juego limpio entre los jóvenes, hay que trabajar en muchas áreas enfocados en la prevención y en la educación”, recalcó Moreira.

“Lo que pasó en noviembre prueba que los ciclistas se piensan que acá se hacen controles dos veces por año, eso es falta de costumbre del pelotón en materia de control, pero también falta de educación en el tema”, agregó.

“En Europa este tema se atacó por todos los frentes, hasta con las autoridades policiales”, indicó.

“Este tema nos preocupa bastante por la cultura que se genera en torno al deporte”, agregó.

El profesionalizado ciclismo europeo, y su prueba madre, el Tour de Francia, padece una crisis de credibilidad desde hace más de una década.

El resonante caso de Lance Armstrong, desposeído hace unos meses de los siete Tours que ganó entre 1999 y 2005, parece simbolizar el borrón de una era para comenzar una nueva –y limpia– etapa en el deporte del pedal.

Sin embargo, por estos rincones del planeta, el EPO acaba de desembarcar.

Y hay deportistas nacionales –o vecinos– que están dispuestos a tomar el camino corto hacia el éxito sin medir las consecuencias que puedan sufrir en su salud. Y mucho menos en el deporte.


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