Así no se hace

La organización de la prueba en Punta del Este le faltó el respeto a los protagonistas y a la prensa

El automovilismo nacional recuperó una plaza importante y debe ser para celebrar. Gracias al involucramiento de la Intendencia de Maldonado y de la empresa SportLink, Punta del Este volvió a tener un circuito callejero que en menos de 30 días tendrá un espectáculo de primer nivel mundial, lo que permitió que categorías de pista nacionales volvieran a la playa Brava tras cuatro años.

La antesala de la Fórmula E, y la participación de la  empresa SportLink incrementó los requerimientos a quienes fueron a trabajar: seguros para ingresar a boxes, tarifas por mecánico, imposibilidad de ingresar agua o circular en scooters –y hasta bicicletas– cuando los motorhomes estaban a más de 1 km de distancia, son algunos ejemplos.

Lo que los protagonistas obtuvieron cuando plantearon dificultades fue destrato, en el mejor de los casos. No faltaron insultos y forcejeo, como el que sufrió el ganador de la carrera principal cuando el viernes fue invitado a retirarse por un miembro de SportLink.

A la prensa no le fue mejor: dificultades para acreditarse, sala de prensa carente de requerimientos mínimos (desalojada el domingo para que los organizadores contaran la recaudación) hacen dudar de que este fuera el fin de semana de ensayo.

Parece difícil creer que a Nick Heidfeld, Bruno Senna o a los Prost les revisen las mochilas y les confisquen sus refrigerios al ingresar a boxes, ¿no?


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