Arruabarrena se asesoró con Menotti y Bianchi

Tras alejarse de Tigre, el técnico se reunió con sus colegas y viajó a observar entrenamientos en España

"Cacho, tenemos que hablar”, le dijo apenas lo saludó Rodolfo Arruabarrena a Juan Carlos Blanco. Del flamante entrenador de Nacional al técnico interino y asesor deportivo del club, que quiere empezar a interiorizarse en la realidad del equipo y de la institución. “Cuando quieras. Estoy a las órdenes”, le respondió el veterano exfutbolista tricolor. Luego permanecerían charlando algunos minutos, además de posar para las fotos con una camiseta tricolor y sin ella.

El entrenador argentino, que llegó el miércoles a las 11 de la mañana al aeropuerto de Carrasco y a las 18 emprendió el regreso a su país, se reunió con los dirigentes en la sede de Nacional, firmó contrato hasta junio de 2014, fue presentado en conferencia de prensa al mediodía –en una ceremonia que se desarrolló en el segundo piso del club–, almorzó con los dirigentes y tuvo una larga charla con ellos hasta las 16.

Hablaron de fútbol y de estrategia. El Vasco quiere un equipo que sea protagonista, equilibrado, sin excesos defensivos ni ofensivos. Y dijo que está listo para el gran desafío de Nacional.

Cuando en octubre de 2012 culminó su vinculación con Tigre, lejos de aprovechar para descansar, apretó el acelerador: se reunió con los entrenadores argentinos César Luis Menotti y Carlos Bianchi. Ambos le dejaron una marca en su etapa como jugador. Como asesores o consultores, aprovechó para incorporar conocimiento.
Y fue por más: en noviembre armó las valijas, como tantas veces y estuvo tres semanas en España observando entrenamientos de Barcelona, Espanyol, Valencia y Villarreal. Observó, preguntó y analizó.

Por esa razón, el exfutbolista de Boca Juniors fue el principal candidato para asumir en el equipo argentino, hasta que los dirigentes pensaron en Bianchi.

“Estuvimos ahí, pero después de varios años despertó un gigante de la siesta...”, dijo Diego Markic, el asistente de Arruabarrena a El Observador, para graficar qué tan cerca estuvieron y que tan lejos quedaron, cuando Bianchi aceptó volver al ruedo.

Arruabarrena, que quería comenzar a entrenar esta misma semana, fue convencido por los dirigentes de que no bajará a la cancha hasta el 5 de abril.

Los presididos por Eduardo Ache quieren cuidarlo, porque el día 4 Nacional jugará un partido clave ante Toluca. Si gana en el Estadio Centenario, en el encuentro en el que los hinchas inaugurarán la bandera gigante, clasificará a la tercera ronda de la Copa Bridgestone Libertadores; de lo contrario tendrá una última opción en la sexta fecha del grupo 1. Al mismo tiempo, quieren brindarle una oportunidad a la dupla que integran Blanco y Gustavo Bueno para que pueda depositar al equipo en la próxima ronda de la Copa.

“Por nosotros ya estamos listos para dirigir. ¿Los riesgos? Si fuera por eso no tomarías ningún desafío”, explicó Markic.

El Vasco, de 37 años, que pasó sus últimas vacaciones de verano en José Ignacio y que debutó como DT el 6 de febrero de 2011 (en Tigre, en el que dirigió 76 encuentros, ganó 28, empató 26 y perdió 22), es un técnico de puertas abiertas. Realiza todos sus entrenamientos sin restricciones para la prensa. El único que se reserva es el día que trabaja con pelota quieta, pero por una mala experiencia que vivió en Tigre. “En una época hasta las pelotas quietas, en las que establecés muchos detalles que son importantes, como gestos, movimientos, y demás, los hacíamos a puertas abiertas. Hasta que un día planificamos que si se planteaba cierta acción responderíamos de tal forma, para sorprender. Resultado: los rivales estaban advertidos y no hubo sorpresa. Desde entonces cambiamos y cerramos un día a la semana”, relató Markic.


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