Arruabarrena la va a tener que remar

La primera presentación dejó una lista de temas pendientes para el Vasco: trabajar pelotas quietas, ajustar el funcionamiento defensivo y conocer mejor el plantel

Ganó, que era en definitiva lo que el técnico Rodolfo Arruabarrena necesitaba para empezar bien en Nacional. De ahí para adelante, para el costado, para arriba o para donde se mire, el técnico se fue del Estadio Centenario con una larga lista de asuntos para resolver. Algunos a corto plazo y otros que ni siquiera van a tener solución en la actual temporada, por el plantel que dispone.

Por lo pronto, va a tener que empezar a indagar mejor sobre la situación de algunos futbolistas y del valor que le puedan brindar al plantel. Ya se dio cuenta ayer, aunque demasiado tarde, que Álvaro Recoba es un jugador de valor superlativo, pero una pieza muy frágil. Su condición física está limitada. Tras el desgarro que sufrió en diciembre del año pasado, que lo alejó dos meses de las canchas, en febrero volvió a competir en el torneo local, pero no pudo viajar a México para jugar con Toluca por una sobrecarga muscular que sufrió durante la semana previa. Se recuperó y volvió al Clausura, pero el 17 de marzo pasado terminó en una pierna el partido ante Fénix. Desde entonces estuvo en sanidad, hasta el partido del jueves ante Toluca cuando ingresó para jugar los últimos 14 minutos.

El técnico dispuso que Recoba fuera titular y a los 23’, cuando intentó ponerle velocidad a su juego, se contracturó, quedó saltando en una pierna y se fue solo sin que el médico corriera a auxiliarlo.

En la condición en la que se encuentra, Recoba está para jugar pocos minutos, con mucha calidad y no para sostener al equipo todo el partido.

Lo que siguió a la lesión de Recoba, es otro de los detalles que debe cuidar el DT: sin Albín –que por bajo rendimiento quedó fuera del plantel–, Arruabarrena mandó a Vicente Sánchez para ocupar el lugar del Chino. Como era de suponer, jugó más y mejor Israel Damonte como generador de fútbol que el propio puntero, que no tuvo la influencia que debía en la posición de Recoba. El argentino se dejó llevar por el nombre y la experiencia de Vicente, pero no consideró el buen manejo de balón que tiene Hugo Dorrego, un volante mixto con muy buen traslado, que ingresó para cerrar el partido en los últimos minutos.

También Arruabarrena va a tener que empezar a trabajar con los defensas, por las dificultades que tienen para ganar en las pelotas quietas y por los espacios que dejaron a los volantes y delanteros rivales que transitaron con peligro en la cancha de Nacional.

El técnico interino, Juan Carlos Blanco, le mostró al argentino cuál es el camino con un equipo que no está sólido: primero cuidar el cero en el arco y después salir a buscar el triunfo. A Arruabarrena lo traicionó el hecho de dirigir a un grande y de querer presentar a su equipo como tal, sin considerar las deficiencias de su equipo. El nuevo DT tiene mucho para hacer.


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