Arriba ilusiona, abajo sufre

El elenco de Da Silva mostró dos caras
Peñarol fue un equipo, pero dos realidades. De mitad de cancha para adelante, los dirigidos por Jorge Da Silva despertaron aplausos por un primer tiempo donde deslumbraron. Pero el tema fue la otra cara del equipo, la del fondo. La defensa volvió a mostrar las viejas falencias de siempre.
Los hinchas se ilusionaron con lo que mostró el equipo arriba. Da Silva paró dos hombres en el medio pero con uno con buen manejo de pelota como el argentino Costa.
Inteligente para saber cuándo presionar para recuperar y, lo que más se destaca, es como pasador.
Pero la figura del equipo fue Maxi Rodríguez. Fiel a su forma de sentir el juego, encaró siempre para adelante. Y se cansó de meter asistencias de gol. Todo duró hasta que le dio el físico. Conforme el paso de los minutos se fue apagando y Peñarol se quedó.
Mientras Maxi funcionó el equipo metió miedo. Se paró por derecha y metió diagonales al medio. Asistió a Forlán que jugó por izquierda y se mostró participativo. Faltó un nueve más de área.

Salida clara
A la hora de mirar el arco de enfrente Peñarol sorprendió desde los primeros minutos. Costa y Nandez se repartieron el medio. El argentino sabe con la pelota y eso colabora. El balón sale limpio desde la zona de gestación con todo lo que ello implica. Costa se mostró ordenado, inteligente para presionar en el momento adecuado. Y juega con los ojos bien abiertos para lanzar a los laterales.

Maxi desequilibrante
La diferencia, hasta que tuvo resto físico, la marcó Maximiliano Rodríguez. Fiel a lo que mostraba cuando jugaba en Wanderers, el volante encara para adelante, no anda con rodeos. Y mientras tuvo resto físico Peñarol metió miedo. Cada vez que tomó contacto con la pelota metió asistencias de gol para sus compañeros. Se juntó bien con Aguirregaray por derecha y cuando se metió en diagonal al medio colocó pases de gol para Ifrán y Palacios a contrapierna y a espaldas de los defensas.

Sin hombre de área
En este primer partido Peñarol se las ingenió para jugar sin un 9 definido de área. Es que Ifrán sale unos metros afuera para hacer el trabajo sucio, al tiempo que Palacios se tiró por las bandas. Entraron y salieron, pero ninguno de los dos quedó estático. La gente se la agarra con Ifrán porque no le emboca, pero no valora su desgaste. Palacios contó con un par de chances y es una especie de niño mimado por provenir de las juveniles. El tema es que ahora llegó un hombre dispuesto a pelear por el puesto como el colombiano Miguel Murillo. Hay que ver donde lo utiliza Da Silva y en qué cambia la estructura del equipo.

Forlán por izquierda
El técnico Da Silva había anticipado que quería que Forlán jugara donde se sintiera más cómodo y se lo imagino cerca del área, donde desnivela. Ayer sorprendió jugando bien volcado sobre la izquierda. Por delante de los volantes de marca. Se le reconoció su esfuerzo robando algunas pelotas en sectores defensivos. Cuando se juntó con Maxi Rodríguez generó buenas cosas. Buscó permanentemente los remates de media distancia. Es que le van a quedar, es lógico. Y es un arma con la que Peñarol va a lastimar. En el complemento Forlán se quedó sin el socio, no se entendió con Hernán Novick y se tiró unos metros más atrás de lo normal. Buscó lanzar desde la mitad de la cancha y su juego perdió peso.

Abajo sufrePasan los entrenadores, se modifican los sistemas, pero Peñarol sigue padeciendo por los problemas que muestra su sector defensivo.
El de Da Silva vivió los mismos problemas que tenía el de Bengochea.
Los laterales tuvieron dificultades para contener cada vez que fueron encarados. En el primer tiempo el que sufrió fue Gianni Rodríguez que no podía con Urruti que lo dejaba en evidencia cada vez que lo encaraba.
En el complemento lo problemas se trasladaron al otro lado. Matías Aguirregaray no daba pie cada vez que subía Lucas Hernández por su sector.
Pero no fue lo único, los dos centrales mostraron dificultades para contener a un hombre corpulento y que fue a todas como Hugo Silveira.
Entonces, conforme el paso de los minutos y a medida que el equipo se fue desdibujando, los errores del fondo se incrementaron y generaron alarma y preocupación en el técnico.
Sorprendió ver gente estática en acciones de peligro, como quedaron hombres de Cerro libres en algunos centros al segundo palo y las distracciones que se cometieron.
Los centrales no se caracterizan por la velocidad y sufren si los encaran. Ganan por cancha y experiencia.
Sin dudas que, ante un rival con mayor peso ofensivo, Peñarol no la va a pasar bien.
Se podrá argumentar que la defensa se quedó sin ropa cuando el equipo perdió consistencia y entró, luego del gol del empate, en la locura generalizada. Pero de todos modos el golero Gastón Guruceaga anduvo a los saltos a lo largo de todo el segundo tiempo. Da Silva tendrá que trabajar bastante con la última zona.

Lateral izquierdo
La actuación de Gianni Rodríguez no fue buena. En el primer tiempo cortó demasiado el juego. Cuando le hicieron el uno dos entre Urruti y Sant'Anna no dio pie. Cuando pasó al ataque no siempre terminó bien. En esa zona Da Silva tiene dos opciones: el brasileño Diogo y el recientemente incorporado Maximiliano Olivera.

Estáticos
Un detalle que llamó la atención del sector defensivo de los aurinegros fue la pasividad de sus hombres. En muchas acciones del partido se quedaron estáticos en lugar de ir a defender la segunda pelota. El gol fue una muestra. Silveira remató y la pelota le volvió para definir.

Lateral derecho
En muchas oportunidades, en su afán de ir al ataque, Aguirregaray se olvida de la segunda parte del libreto. Entonces deja espacios que son aprovechados por sus rivales. En el segundo tiempo lo atacaron seguido con Lucas Hernández que fue y fue por su zona metiendo un montón de centros punzantes al corazón del área que hicieron sufrir a los centrales.

Seguridad
El fondo aurinegro dejó la sensación de fragilidad. Los dos centrales no tienen reacciones rápidas. Ayer enfrentaron a un nueve de área corpulento con el que tuvieron problemas cuando se posteó.



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