Argentina más cerca del cielo

Dio un concierto futbolístico, paseó a Estados Unidos y se metió en la final
Argentina se clasificó este martes a la final de la Copa América Centenario tras darle un concierto futbolístico ante Estados Unidos y vapulearlo por 4-0.

Desde el minuto cero, el equipo de Gerardo Martino mostró su ambición ofensiva con los centrales parados bien lejos de su arco, con ambos laterales desplegados decididamente al ataque y con excelente circulación de pelota.

Javier Mascherano bajó para hundirse entre los centrales y generó superioridad numérica en la salida ante la tímida presión de los dos puntas que colocó Jürgen Klinsmann.

Eso le permitió a Argentina tener una salida limpia, precisa y comenzar los ataques desde su propio campo para llegar masivamente sobre el área rival.

A la hora de pasar al ataque, Ever Banega fue clave con su capacidad de pase y profundización de las acciones.

Después, de mitad de cancha en adelante, el genio de Lionel Messi flotando por todo el frente de ataque o arrancando como puntero derecho, le dio sentido de vértigo y peligro a cada incursión de los ayer vestidos de azul.

Esa conexión fluida entre Banega y Messi fue un manantial de juego.

A eso, Argentina le sumó un nuevo gol tempranero. Esos que derriban esquemas, que tiran por tierra las planificaciones rivales que demandaron tanto ensayo, tiempo y esfuerzo psicológico.

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A la salida de un córner, Messi tiró magia con su zurda y Ezequiel Lavezzi entró solo –descuidado por Kyle Beckerman– para estampar de cabeza el 1-0.

Estados Unidos fue una pálida sombra de lo que mostró la semana pasada ante Ecuador en cuartos de final.

Aquel equipo compacto se vio desbordado por esta Argentina. Aquella escuadra veloz para pasar de defensa a ataque jamás se pudo encontrar con la pelota y vivió corriendo atrás de ella.

Mérito de Argentina que no solo jugó sino que tuvo un ejercicio colectivo y solidario para presionar arriba y recuperar rápido el balón y con muchas opciones para jugarlo e reiniciar el ataque.

Messi puso a prueba a Brad Guzan con un par de tiros inquietantes hasta que a los 31' anotó un gol espectacular de tiro libre, de esos que quedarán para siempre prendidos en la memoria.


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Pensar que en la Copa América pasada, en Chile, el jugador declaró tras el empate a cero contra Colombia en cuartos de final, donde Argentina pasó por penales: "¡Es terrible lo que me cuesta hacer un gol con la selección!".

Ahora lleva cuatro goles en cinco partidos jugados.

En el arranque del segundo tiempo, Gonzalo Higuaín ratificó su gran momento al anotar en dos tiempos tras notable habilitación de Lavezzi.

El resto fue un trámite decorado por el buen pie sudamericano, la alarmante falta de reacción estadounidense y un nuevo gol de Higuaín a los 85' tras generosa asistencia de Messi que jugó un brillante partido a puro toque y gambeta, gol y asistencia. Fue elegido el mejor del partido, por abuso.

Argentina espera ahora rival y vuelve a meterse en una final tras las jugadas en el Mundial de Brasil 2014 ante Alemania (perdió 1-0 en alargue) y la Copa América de Chile (perdió por penales por el local).

Hace 23 años que los albicelestes no ganan un título desde aquel doblete de Copa América ganado en Chile 1991 y Ecuador 1993.

La generación a la que se le ha negado reiteradamente el título está ahora cerca. Sobre todo por el volumen de juego que ha alcanzado de la mano de un Martino que ha ido de menos a más desde que sustituyó en el cargo a Alejandro Sabella.

La nota preocupante la dieron las lesiones de Augusto Fernández y Ezequiel Lavezzi –tras sufrir un golpazo contra el cartel de publicidad–.

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Pero con lo que está jugando Messi...

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