Aprender a sufrir

Diezmado, por la ausencia de un Suárez que el equipo extrañó, y porque Forlán no está jugando bien, los celestes rescataron un pobre 0-0 ante los galos

Quedan sensaciones encontradas, y no es habitual que eso suceda en los partidos que juega la selección de Tabárez desde 2010 a esta parte, porque su rendimiento suele convencer con buenas propuestas individuales y colectivas. Sin embargo, el 0-0 de ayer ante Francia en Le Havre, no fue el caso por diferentes razones. Por un lado dejó sabor a muy poco para el fútbol de los celestes por la escasa ambición ofensiva que tuvo el equipo, y porque hubo rendimientos individuales, fundamentalmente el de Forlán, que generaron preocupación de cara a lo que deberá afrontar Uruguay por Eliminatorias sin Luis Suárez y con la necesidad de encontrar en sus otros referentes las soluciones. No obstante, si la actuación se considera en el contexto en que se desarrolló el partido, por las ausencias que tuvo Uruguay (Suárez y Cavani), que enfrentó a uno de los grandes del concierto mundial y que extendió su invicto a 18 partidos, se recoge como resultado a favor la conformidad en la gestión.

Con la pelota en su poder, Francia manejó el juego, estableció el orden en el partido y desarrolló el fútbol con las limitaciones que le planteó un equipo uruguayo muy ordenado tácticamente. Así fue todo el partido, en el que Muslera se transformó en la figura, y si no ganó el dueño de casa fue por las manos del guardameta celeste.

Uruguay no pasó muy bien durante el primer tiempo, como consecuencia de que en 13 minutos Forlán entregó dos pelotas a los pies equivocados y provocó dos de las situaciones más claras de gol que tuvieron los anfitriones.

La pelota estuvo durante todo el período inicial en poder de los anfitriones, pero Uruguay se plantó muy bien tácticamente y, más allá de algún sobresalto, piloteó el partido a partir de una defensa que se mostraba siempre con cinco hombres, porque los carrileros se recostaban para cuidar las subidas de Ribery y Valbuena.

El momento de Uruguay se presentó en los últimos minutos de ese período, cuando Forlán pareció enchufarse, pero fallaron el delantero y Abreu en la definición.

En el complemento hubo más de lo mismo, con Francia como protagonista en ataque y Uruguay cuidando el cero en su arco, con Muslera como protagonista. En Uruguay solo se destacó la velocidad que le puso Cristian Rodríguez y los dos goles que marró Abreu.

El partido lo manejó Francia, el fútbol también lo puso el anfitrión, pero la buena actitud defensiva de Uruguay y la disciplina táctica, le brindaron la oportunidad de salvar su invicto, un elemento que no es menor y que ensalza la gestión de los celestes: alcanzó su 18º partido sin perder y aumenta una racha en la que cuenta choques frente a los poderosos (Alemania, Italia, Holanda, Italia, Francia, Argentina en la Copa América).

Tabárez dijo previo al partido que este encuentro ante Francia le iba a servir para comprobar algunas situaciones de cara al choque con Colombia por Eliminatorias: al DT le queda la tranquilidad de que tiene un equipo tácticamente maduro, ordenado, que no se desespera cuando el rival tiene la pelota y que sabe manejar los tiempos. Y cuando alguna falla lo desborda, las individualidades, como Muslera ayer, resuelven los problemas. Las inquietudes quedan planteadas de mitad de cancha para adelante, porque sin Suárez faltan argumentos de peso para esperar un Uruguay más agresivo. No será fácil la visita a Barranquilla, pero este equipo tiene una historia que le ayuda a pilotear los momentos más difíciles.


Fuente: Luis Inzaurralde, enviado a Le Havre

Populares de la sección

Comentarios