Apertura con gusto a poco

Tres shows musicales dieron inicio al certamen continental pero no lograron cautivar al público
En Estados Unidos comenzó ayer la Copa América Centenario 2016 con una sencilla pero colorida ceremonia en el Levi's Stadium de Santa Clara antes del partido inaugural entre el anfitrión y Colombia.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que viajó para la apertura del certamen en medio de denuncias e investigaciones de parte del mismo organismo, se acercó al campo de juego en forma previa al inicio de la ceremonia y recibió una réplica de la Copa de manos del titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez.

Allí se lo vio sonreír con el presidente de Bolivia, Evo Morales, también presente en el Estadio californiano.

El impresionante Levi's Stadium, con capacidad para 68.500 personas, estaba a un 50% cuando arrancó la ceremonia con la presentación de la banda canadiense de reggae-pop MAGIC! en uno de los dos pequeños escenarios colocados cerca de los bancos de suplentes.

Mientras tanto, buena parte del campo de juego quedaba cubierto por hexágonos de tela de diferentes colores que portaban jóvenes vestidos completamente de verde.

Al ritmo de la música pop, los jóvenes formaron un hexágono gigante en el resaltaba el continente americano en blanco en el centro.

Al dar vuelta los pequeños hexágonos, apareció la frase "Celebrando Cien Años Copa América" en letras doradas sobre un fondo rojo.

Tras la banda MAGIC!, que no logró hacer vibrar a un público muchas veces desconectado con el espectáculo, subieron a escena los siguientes números musicales, J Balvin y Jason Derulo, con bailarines, los jóvenes desarmaban el gran hexágono y formaban 16 más pequeños con las banderas de cada uno de los países de la Conmebol y la Concacaf que participan en esta edición especial del certamen continental.

Unos modestos fuegos de artificio marcaron el final de la ceremonia, casi sobre la hora misma del inicio del partido entre Estados Unidos y Colombia.

El estadio, sin llenar, esperó con gestos de aburrimiento el final de una ceremonia de apertura que no logró cautivar a nadie y fueron varios los bostezos previo a la emoción del partido. Para los locales fue una fiesta, en su afán por hacer del fútbol una pasión doméstica.

Fuente: AFP