“Antes de que me llamara Pablo estaba de sereno en un local”

José Enrique De Los Santos recibió a El Observador en Los Aromos donde habló de su presente como ayudante de Bengoechea y el pasado reciente como un laburante común

Hay jugadores que más allá de cumplir su trabajo dentro del campo de juego, se ganan un lugar en el corazón del hincha y en la retina de los hombres acostumbrados a los festejos.

Uno de esos hombres es José Enrique De Los Santos. Es que su presencia en Peñarol está mucho más emparentada a los éxitos que a los fracasos.

Es uno de los cuatro jugadores que estuvo durante todo el segundo  Quinquenio de oro del club, privilegio que comparte con Robert Lima, Nelson Olveira y su hoy jefe en el cuerpo técnico, Pablo Bengoechea.

Pero la vida da vueltas y muchas veces deja a los jugadores en offside, incluso a aquellos cuya gloria es una marca registrada.

Se fue de Peñarol en 2002 y se retiró tres años después en Basáñez, equipo al que volvió como  ayudante técnico de Luis “Ronco” López en 2009, pero problemas con los pagos lo obligaron a remarla en distintas changas para llevar la comida a su casa.

“Cuando me llamó Gregorio en 2011 estaba manejando un camión y una ambulancia de una emergencia médica y luego de la salida de Peñarol esperamos a que saliera otra cosa pero los tiempos no son iguales para todos. Entonces busqué por otro lado y antes de que me llamara Pablo estaba trabajando de sereno en un local”, cuenta De Los Santos y el grabador se dispara.

El local de la Federación de Funcionarios de Salud Pública era su nuevo equipo.

Ahí atendía el mostrador, colaboraba con las tareas de recepción y muchas veces se quedó de sereno para vigilar el local mientras sus compañeros dormían.

“Vos viste como es la cosa. Cuando uno no está trabajando tiene que salir a rebuscársela de alguna forma y a veces no se encuentran los lugares adecuados y se hace difícil. Me abrieron las puertas en un lugar y muchas veces me quedaba de noche para poder meter horas de trabajo. Ellos me conocían y sabían que lo mío era el fútbol, que en cualquier momento una nueva oportunidad podía salir y nunca me pusieron reparos. Siempre me ayudaron y les estoy agradecido”, cuenta el recio zaguero, hoy abocado al cuerpo técnico de Bengoechea.

De Los Santos es un luchador de la vida y hoy, a los 46 años está curtido. No dudó un segundo cuando llegó de Salto para cumplir su sueño de jugar en Peñarol y tampoco se le cayeron los anillos cuando tuvo que golpear puertas para pedir trabajo, pese a sus seis títulos de campeón uruguayo.


“Hoy estoy  muy feliz y viviendo una situación similar a la que me tocó vivir cuando Gregorio Pérez me llamó para trabajar con él. Estar en Peñarol para uno que estuvo muchos años es muy importante”, dice y se le dibuja una sonrisa de gol en la cara, al tiempo que admite que la primera llamada que hizo luego del ofrecimiento de Bengoechea fue a Gregorio Pérez, uno de sus padres futbolísticos.

“Con Gregorio estábamos trabajando en distintos proyectos para volver a trabajar en el fútbol. Estuvimos mirando equipos, partidos y observando jugadores. El año pasado él me llamó para saludarme por las fiestas y me comentó algo sobre que pasaba el tiempo, las opciones de trabajo estaban trancadas y los tiempos de espera que tenemos eran distintos. Él siempre me dijo que si tenía la posibilidad de trabajar en otro lado o largarme por mi cuenta en algo que me sirviera que no lo dudara, que él no se hacía problema porque su deseo era que yo siguiera en el fútbol”, suma.

El estar del otro lado del mostrador le da un plus: arriesgar. Ya sabe lo que es vivir sin la pelota y tener que imprimir un currículum donde los cierres en la línea, los títulos y los goles no tienen incidencia: “Yo no tengo estudios porque nunca pude terminar el liceo por el fútbol y también eran otras épocas. A los de mi generación nos pasó de tener que elegir entre el fútbol o el estudio. No se podían hacer las dos cosas, salvo que seas un bocho impresionante y a mí por no tener estudios se me complicó más el tema del trabajo. Se tiene que buscar la manera de que los chicos puedan hacer las dos cosas. Hoy en día es bravo para todo el mundo y muchas veces lo que uno consigue no le cae bien a mucha gente pero es trabajo, a uno le pagan y es la única forma de llevar la plata a la casa. Yo no tengo reparos en nada, ando en ómnibus y no tengo problema. Me tocó de subirme a un ómnibus y que un hincha se me siente al lado  y me diga ‘vamo arriba Peñarol’ y nada más. El uruguayo es más reservado y las veces que me hablaron fue para darme para adelante. Para mi es normal. Si no me subo al ómnibus me tengo que venir caminando a Los Aromos, así que no lo pienso (risas)”.

"A los de mi generación nos pasó de tener que elegir entre el fútbol o el estudio. No se podían hacer las dos cosas, salvo que seas un bocho impresionante y a mí por no tener estudios se me complicó más el tema del trabajo".


Su esposa y sus dos hijos están felices. El motivo, la felicidad de José, es más que suficiente: “Me ven feliz y eso es lo más importante. En lo económico hay una diferencia lógica, pero el tema es que yo siempre me dediqué a esto. Mi señora y mis dos hijos vivieron todo el tiempo al lado mío con el fútbol. Cuando ellos me ven trabajar en otra cosa saben que es por necesidad pero no me ven bien y hoy están locos de la vida porque volví a trabajar en lo que me gusta y más porque estoy en Peñarol. Yo pienso poder estar en el fútbol para forjarme acá y seguir por muchos años. Quiero progresar y ellos me dan para adelante siempre. De la misma forma que cuando me tocó manejar un camión o la ambulancia. Mi familia estuvo siempre conmigo”.

Hoy De Los Santos integra una estructura deportiva modelo Quinquenio, ya que Robert Lima es el encargado de la Tercera División y Pablo Bengoechea junto a Óscar Aguirregaray y el propio De Los Santos comandan los destinos del primer equipo.

El sentido de pertenencia es fuerte y las ganas de devolver fuera de la cancha lo que Peñarol les dio es grande: “Nos conocemos mucho. Ellos (Bengoechea, Aguirregaray y Turrens) obviamente tienen más cercanía porque llevan más tiempo trabajando. Siempre nos juntamos con el resto de los muchachos. Se armó un grupo a través de los años muy lindo. Nos conocemos todos y sabemos la clase de persona que somos. Me siento muy cómodo. Con este cuerpo técnico ganamos muchos años porque estuvimos mucho tiempo. Ahora tenemos otra responsabilidad y tratamos de errarle lo menos posible e intentamos hacer las cosas como nos gustaría que lo hicieran. Después mandan los resultados”.

"Hay que salir campeón. No hay otra. Desde que nos pusimos esta camiseta no nos enseñaron otra cosa".

Cuando Bengoechea fue nombrado junto a su cuerpo técnico, la alegría de los hinchas se confundió con la interrogante clara sobre si era el momento para su llegada. De Los Santos le da la razón al riverense: “Lo hablé con Pablo varias veces y todavía no sabemos cuándo es el momento de llegar a un club tan grande como Peñarol. Con todas las cosas que vivimos en el club, cuando te llaman no importa si el momento es malo o es bueno, tenemos que estar. No importaba la tabla anual, si Peñarol nos necesitaba y había que estar. Como jugadores pensábamos lo mismo y luchábamos por esta camiseta”.
Sobre las expectativas que tiene en el Clausura, De Los Santos cerró con contundencia: “Apuntamos a salir campeón. No hay otra respuesta porque desde que nos pusimos esta camiseta no nos enseñaron a otra cosa”.

 


Populares de la sección

Comentarios