Andy es historia

Roddick, ex número uno del mundo, cumplió con su palabra y se retiró del tenis profesional tras terminar su participación en el US Open

El pasado 30 de agosto, día de su cumpleaños número 30, reunió a los periodistas y sorprendió al mundo del tenis al anunciar su retiro al finalizar el US Open, último Grand Slam del año. Este miércoles, tras perder en la cancha central de Flushing Meadows, el estadounidense Andy Roddick archivó su nombre en la historia del tenis.

Un exnúmero uno dejó las canchas y prueba de lo que eso significa fue su último partido, en el que las lágrimas desbordaron los ojos en los juegos finales. Y no solo los del jugador, sino los de cada uno de los presentes en las tribunas y hasta los del propio argentino Juan Martín del Potro del otro lado de la red, quien tuvo la responsabilidad y la carga emocional de ponerle fin a la carrera de uno de los últimos ídolos de la afición estadounidense.

Como muestra es suficiente recordar su último juego de saque, en el que salvó un match point con el público aplaudiendo de pie desde que se paró en la línea de fondo para lanzar la bola, casi en cámara lenta, para efectuar el que pudo ser su último servicio.

El destino, por suerte, quiso que el telón no se bajara de esa manera, que uno de los grandes sacadores del circuito no se fuera del gran escenario entregando su arma preferida.

Pero el desenlace tenía que llegar; en este o en el próximo encuentro, pues era mucho pedir a los dioses que permitieran a Roddick despedirse campeón.

Fue el final de la carrera de un gran jugador, del último número uno del mundo antes de la era Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Por si fuera poco, el último estadounidense en quedarse con el US Open (2003), único título de Grand Slam que ganó.

Es el principio de una leyenda, al menos para el tenis estadounidense, momento consagrado con el afecto y el aplauso imparable de un público de pie.

¿La escena? La de siempre: eléctrico, activo, emocional. Retribuyendo el cariño con aplausos hacia las tribunas, con llanto contenido, con la toalla en la cabeza, casi sin saber cómo disfrutar de un momento con sentimientos encontrados.

Según sus declaraciones previas, le llegó el momento porque no se siente en plenas condiciones de desarrollar su mejor tenis. Lo paradójico es que, tras el anuncio, volvió a ser el tenista que fue en su esplendor: confiado, lanzado, con un saque potente y una derecha temible.

Después de comunicar su retiro se soltó de forma increíble, hasta que los nervios lo invadieron en el tercer y cuarto set del partido de ayer. Pero este último encuentro será anecdótico, porque lo que queda es el camino recorrido.

Consiguió 32 títulos, el tercer jugador activo más ganador, tras Federer (76) y Nadal (50).

Fue número uno por nueve semanas, entre el 3 de noviembre de 2003 y el 2 de febrero de 2004. Eso significa que terminó el año 2003 en la cima del ranking, es decir, que fue el mejor de ese año.

Profesional desde el año 2000, accedió a la selecta lista de los top ten el 5 de agosto de 2002. Después de tantos viajes, tantos torneos, tantas alegrías y también frustraciones –como él mismo declaró– Roddick se retiró por la puerta grande.


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